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domingo. 05.02.2023

Otra ocasión perdida en nuestra Historia

Considero que existen grandes similitudes entre la I Restauración borbónica con Alfonso XII en 1874 y la II Restauración inaugurada en 1975 con Juan Carlos I.

Considero que existen grandes similitudes entre la I Restauración borbónica con Alfonso XII en 1874 y la II Restauración inaugurada en 1975 con Juan Carlos I. La arquitectura de la primera, según Carlos Seco Serrano, fue concebida y diseñada por Antonio Cánovas del Castillo, el cual tras las tensiones del Sexenio Democrático (1868-1874), pretendió instaurar un período de estabilidad política, basada en cuatro pilares la Monarquía, que llegó tras un pronunciamiento militar en Sagunto del general Martínez Campos, algo que molestó profundamente a Cánovas, al considerarlo innecesario, ya que había un estado de ánimo generalizado a favor del retorno de los Borbones, lo que no deja de ser chocante cuando 6 años antes la reina Isabel II fue destronada con el regocijo de la mayoría de la población española. Las Cortes bicamerales, (ambas instituciones tenían una gran tradición histórica). Una Constitución, la de 1876 muy ambigua, para que pudieran gobernar los dos grandes partidos, el suyo, el partido conservador; y el partido liberal, presidido por Práxedes Mateo Sagasta. Sería muy complicado en estas breves líneas explicar cómo y cuándo fueron perdiendo solvencia esos cuatro pilares, no obstante, hay algunos momentos claves en este proceso de decadencia: la crisis de 1898, la Semana Trágica de Barcelona de 1909, la triple crisis política, militar y social de 1917, la instauración de la Dictadura de Miguel Primo de Rivera a instancias de Alfonso XIII, en la que tuvo mucho que ver el Expediente Picasso. Lo cierto es que en 1930, estos cuatro pilares estaban en total decrepitud, por lo que se instauró en 1931 la II República con gran regocijo de la población española, sin una gota de de sangre, ya vendría la suficiente más tarde. Mas esa organización política de Canovas fue falseada, ya que como dijo Joaquín Costa la Constitución auténtica fue la oligarquía y el caciquismo.

La II Restauración borbónica, también se basó en 4 pilares: la Monarquía -Juan Carlos I debe su trono al Dictador, al que dedicó en su primer discurso oficial como Rey de España las siguientes palabras, de las que todavía --que yo sepa-- no se ha arrepentido: “Una figura excepcional entra en la Historia, con respeto y gratitud quiero recordar su figura. Es de pueblos grandes y nobles saber recordar a quienes dedicaron su vida al servicio de un ideal. España nunca podrá olvidar a quien como soldado y estadista ha consagrado toda su vida a su servicio”; las Cortes bicamerales; la Constitución de 1978 -en absoluto producto del consenso, puede servir de ejemplo, la redacción del artículo 2 que fundamenta la indisoluble unidad de la nación española. Según el profesor Xacobe Bastida Freixido, en el transcurso de la discusión de las enmiendas de tal artículo, y cuando Solé Tura presidía la ponencia, apareció un mensajero con una nota procedente de la Moncloa señalando cómo debía estar redactado tal artículo. El texto de la nota coincide casi exactamente con el actual artículo 2° de la Constitución, pueden imaginarse la procedencia de tal nota; y 2 grandes partidos (merced a una ley electoral que propicia el bipartidismo), uno de derechas, la UCD, luego el PP, y otro a la izquierda, el PSOE. Hoy, tras 35 años consideró que estos 4 pilares han entrado en un estado claro de descomposición o, cuando menos en un proceso claro en esa dirección. E igualmente el poder no radica en la ciudadanía, ya que está concentrado en unos poderes oligárquicos. Trataré de explicar este planteamiento.

En cuanto a la Monarquía es evidente que para amplios sectores de la sociedad española ha entrado en una clara de decadencia. Irreversible. Al final la cabra tira al monte. Ya conocemos cómo han sido los Borbones a lo largo de la historia. Recientes acontecimientos de varios de sus miembros lo corroboran, a pesar de que el apoyo mediático es impresionante. No hace falta criticar a la institución monárquica, ella por sí misma se desacredita. He llegado a pensar que Iñaki Urdangarin es un infiltrado de la Quinta Columna. Por ende, una de las cuestiones a plantear urgentemente en una nueva Constitución debería ser: Monarquía o República.

Las Cortes representan cada vez menos las aspiraciones de amplios sectores de la ciudadanía. Pruebas no faltan. El Senado es un cementerio de elefantes, cuya operatividad es nula, ya que no ejerce como auténtica cámara de representación territorial. Por cierto, Luis Bárcenas fue elegido senador por Cantabria en las elecciones generales de 2004 y 2008. Todo el conocimiento que tenía de esta tierra era de haber participado en alguna mariscada en Santoña o Castro Urdiales. Un ejemplo de político “cunero”, otra semejanza más entre ambas Restauraciones. El Congreso de los Diputados tiene que estar protegido de los ciudadanos con vallas y las Fuerzas de Orden Público. La reciente Encuesta sobre Tendencias Políticas y Electorales del Grupo de Estudio sobre Tendencias Sociales, nos dice, lo que no deja de ser llamativo, que el Parlamento, que es constitucionalmente el depositario de la soberanía nacional, en cuanto al poder que ejerce como institución, aparezca en el octavo puesto (16,4%), por debajo de los Jueces, la Iglesia y los Medios de Comunicación Social, a una distancia de los Bancos de casi 54 puntos porcentuales. No me resisto a reflejar el texto que me remitió una exalumna, de 2º de Bachillerato, del IES “Benjamín Jarnés” de Fuentes de Ebro de la provincia de Zaragoza, alusivo a sus impresiones tras una visita escolar realizada al Congreso de los Diputados el pasado 12 de febrero:

"Todos los españoles tienen derecho a disfrutar de una vivienda digna y adecuada" dice el artículo 47 de la Constitución Española, pues bien, el pasado martes tuve la oportunidad de visitar el Congreso de los Diputados en el momento que se trataba el tema de tomar en consideración la iniciativa popular para aprobar una ley en la que se limitan los desahucios. Desde hacia tiempo sabia que esa gente es muy sinvergüenza, pero lo que me encontré ese día me dejó sin palabras: diputados durmiendo, hablando por el móvil, echándose unas risas entre ellos e incluso haciéndose fotos con las tablets mientras se trataba el tema, lo peor de todo es que mencionaron a la pareja de ancianos que se había suicidado al ser desahuciados y siguieron sin inmutarse, ni siquiera al oír la palabra "suicidio" se giraron para prestar un mínimo de atención, ¿Realmente pueden ser así pasivos ante la noticia de estos ancianos que seguramente llevaban toda su vida trabajando duro?.“Los poderes públicos garantizarán, mediante pensiones adecuadas y periódicamente actualizadas, la suficiencia económica a los ciudadanos durante la tercera edad" dice el artículo 50 de la Constitución Española, pero ya se ve por dónde se pasan la Constitución, por el mismo sitio por el que se pasaron a las personas manifestándose en la puerta del Congreso ese mismo día. Da vergüenza que esa gente que no ve más allá de sus narices sea la que supuestamente nos representa, pero esto es España y así funciona su vergonzoso Gobierno. Bueno si no decía esto reventaba, un saludo a todos”. El comentario es además clarificador, y, me parece muy grave, que piense así la juventud española. Mira que lo tenemos difícil los profesores a la hora de divulgar entre nuestros alumnos las excelencias de la democracia, aduciendo que su Sancta Sanctorum es el Congreso de los Diputados, al ser la sede de la soberanía popular. Lo que allí se trata muchas veces es de espaldas a la ciudadanía y además fuera de las cámaras, como la reciente intervención sin luz ni taquígrafos del presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi. Al respecto me parece adecuado recordar cuál es el auténtico significado de la democracia. Todos los viejos y nuevos discursos de la democracia la definen como el gobierno de lo público en público. En contraposición al autocrático, es un poder sin máscaras. Es bien conocido que la democracia nació bajo la perspectiva de erradicar para siempre de la sociedad humana el poder invisible. La democracia moderna nos remite a la Atenas de Pericles, del “Agora” o de la “Ekklesia”, o sea, a la reunión de todos los ciudadanos en un lugar público, a la luz del sol, donde hacen propuestas, las discuten y las deciden alzando las manos o mediante pedazos de loza. No sin razón, la asamblea ha sido comparada a menudo con un teatro o con un estadio, o sea, con un espectáculo público, donde espectadores asisten a una acción escénica con reglas preestablecidas y que concluye con un juicio.

Sobre la Constitución, por mucho que se empecine Rajoy en defender su vigencia, es imperiosa una reforma en profundidad, e incluso, una nueva. La mitad de los españoles no se siente satisfecha con ella y cree que no se la respeta, según el Barómetro de Opinión del CIS de noviembre. Su anacronismo queda claro con la simple lectura de muchos de sus artículos, como el 40.”Realizarán los poderes públicos una política orientada al pleno empleo; o el 47. “Todos los españoles tienen derecho a disfrutar de una vivienda digna y adecuada”. Realmente conmemorar todos los años la Constitución me parece una burla a los españoles.

Que el bipartidismo está en crisis es claro. No hay más que escuchar a la ciudadanía, que muestran un gran desencanto tanto hacia el PP como el PSOE. Según, la reciente Encuesta sobre Tendencias Políticas y Electorales del Grupo de Estudio sobre Tendencias realizada entre 15 de setiembre y 17 de octubre de 2012, la intención de voto sólo sumarían un 60% entre ambos partidos, en contraste con lo que ha venido ocurriendo en los comicios anteriores a 2011, en los que ambos partidos sumaban muchos más (83,8% de los votos en 2008, 80,3% en 2004, 78,7% en 2000…). Tendencia que sigue in crescendo por los acontecimientos recientes vinculados con el caso Bárcenas, ya que según la encuesta de Metroscopia para El País realizada entre 30 de enero y 1 de febrero de 2013, el PP tiene una estimación de voto del 23,9% frente al 23,5% del PSOE y el 15,3% de IU y el 13,6% de UPyD. Los populares obtendrían hoy 20,7 puntos menos que en Noviembre de 2011 (cuando obtuvieron el 44,6% de los votos) y los socialistas 5,2 puntos menos (28,7% en 2011). Por su parte, la coalición Izquierda Unida lograría 8,5 puntos más que en las últimas generales (6,9%), al igual que la formación de Rosa Díez, que subiría 8,9 puntos respecto del 20N (4,7%). Según estos últimos datos entre el PP y el PSOE alcanzarían el 47,4%, por lo que el bipartidismo se ha roto.

La ciudadanía española tiene con buen criterio una imagen oligárquica de la actual conformación de la sociedad, en la que los principales sectores económicos –sobre todo los Bancos– son vistos como el principal núcleo determinante del poder. Seguidos por el Gobierno (36%) que queda relegado a un discreto segundo puesto, y nada menos que 34 puntos por debajo de los Bancos, y por la CEOE (35,3%) en tercer lugar. No hace falta haber estudiado en la Universidad de Harvard para llegar a la conclusión de que se gobierna más en función de los intereses de los grandes bancos y empresas, que en los de la ciudadanía.

Como colofón, en el libro España en sus ocasiones perdidas y la Democracia mejorable, del catedrático Manuel Ramírez aparecen unas palabras de Ortega y Gasset, referidas a la I Restauración: "La España oficial consiste, pues, en una especie de partidos fantasmas que defienden los fantasmas de unas ideas y que, apoyados por las sombras de unos periódicos, hacen marchar unos Ministerios de alucinación». Según Salvador de Madariaga: "Al pintarla como de alucinación, Ortega la ennoblecía. Fue una era teatral; una época que pretendía ser lo que no era y simulaba creer lo que decía, a sabiendas de que no era lo que aparentaba ser ni creía en lo que decía". Si estos juicios son extensibles a nuestra situación actual, lo dejo al libre albedrío del lector que haya tenido la paciencia de llegar hasta aquí.

Mientras estoy terminando estas líneas me viene a la memoria un comentario del gran Josep Fontana que viene muy bien para lo que estamos comentando “En una ocasión un periodista preguntó a don Ramón Carande, maestro de historiadores: “Don Ramón, resúmame usted la Historia de España en dos palabras”. La respuesta de Carande no se hizo esperar: “Demasiados retrocesos”.

Otra ocasión perdida en nuestra Historia