domingo. 03.03.2024

No le des vueltas, es un pathos

Hay una usada expresión de origen popular que dice que si algo anda y nada como un pato y hace cuác, no dudes, es un pato. Sentencia que permite afianzar nuestra impresión a la hora valorar los efectos de las primeras sensaciones, las intuiciones e incluso las premoniciones inciertas. Y este método es prácticamente infalible.

Hay una usada expresión de origen popular que dice que si algo anda y nada como un pato y hace cuác, no dudes, es un pato. Sentencia que permite afianzar nuestra impresión a la hora valorar los efectos de las primeras sensaciones, las intuiciones e incluso las premoniciones inciertas.

Y este método es prácticamente infalible. Acérquese, si no lo cree, al estanque más próximo a su hogar o en su defecto acuda a paralelismos propios de la vida social y política. Podemos contrastar su fiabilidad aplicándolo por ejemplo al comportamiento del gobierno. En este caso la sentencia diría: Si algo puede desreglarse en beneficio de algunos y pesar de muchos, y aún así se lleva adelante, entonces es un pato. Más en concreto, el pathos de la acción conservadora. Ya sé que este pathos tiene hache intercalada, y que ya no identifica al ave migratoria si no al estado y la forma en que una persona o un conjunto de personas lanzan su ideario y proclamas sobre el escenario publico.

Debe ser por una suerte de regla inflexible de la prosodia lo que hace que patos y pathos se comporten de modo similar a la hora de verificar la verosimilitud de aquello que se perfila en el horizonte y parece ser un pato o un pathos. Pero obviemos estos pequeños detalles. Está confirmado por el saber popular, si anda y nada como un pato y hace cuac, es un pato, Si algo puede legislarse para beneficio privado, al margen del interés general y sin garantía de eficacia ¿es el pathos del Partido Popular? Analicemos y tratemos de comprobar si sí, o si no. Por donde comenzar, así al azar….

… La reforma laboral. Se desregla el cuadro de normas que ordena las relaciones entre empresas y trabajadores en pro de circunstanciales directivos que consiguen un artificial beneficio sobre el que abonarse primas de productividad, causando daños irreparables en las empresas y sobre todo en la población trabajadora y en las capas de técnicos y profesionales decisivos para la modernización del tejido productivo. Comienza a oler a pathos

… La sanidad publica, joya cristalizada con años de esfuerzo y pasión, se entrega a talladores privados que ya abren las bolsas en las que recoger las limaduras y lascas de los hachazos lanzados sobre un sistema que se perderá cuando la joya haya menguado y perdido su peso y quilates. Esto es moverse con la donosura de un pathos

… La educación laica y comprehensiva, seña del compromiso de una nación con sus jóvenes ciudadanos, se vuela en pedazos para que aquéllos guijarros que caigan en el suelo fértil del privilegio social semillen y llenen la tierra de fanáticos meapilas dispuestos a gastar el dinero de los demás en sus rituales de iniciación, glorificación o de comunión. Nada que te nada pathito mío.

… La justicia y la hacienda tal cual existen, pueden presentar problemas ¿de conciencia?, no de decoro. Transformemos pues reglas básicas como el derecho a acudir a los tribunales, se tenga o no recursos, mediante el cobro de tasas disuasorias para aquellos que quieran dirimir sus diferencias con bancos y fundaciones, y facilitemos mediante excepcionales amnistías la salida airosa para aquellos de los nuestros que, díscolos, no supieron refrenar su instinto básico. Estos agujeritos al edifico hacendístico y judicial permiten la huida de algunos, causan estupefacción en todos y producen un retardo de años de eficacia moralizante tanto en la acción judicial como en la de la hacienda. Esto es hacer cuac, cuac

Podríamos seguir con otras iniciativas que nos confirmarían en que el pathos del gobierno del partido popular desregla en beneficio de unos pocos, desmantela capital social forjado por y para todos, y no produce eficacia ulterior que justifique tan acérrimo comportamiento. Madrid en manos del pathos conservador es un ejemplo más. Soterrar una autovía no es solo un delirio de grandeza injustificable desde todo tipo de óptica, que va contra la tendencia de las grandes ciudades de combatir el desplazamiento privado en vehículos motorizados. Ha beneficiado a unas pocas empresas constructoras desde luego, pero es una losa que en forma de deuda nos va a acompañar a todos durante décadas y por ello va a imposibilitar orientar la política de movilidad de manera alternativa, sensata y conectada con las apuestas de éxito en ciudades de vanguardia.

Lo que está ocurriendo en el mercado energético, con una cascada de regulaciones que suenan mucho a cuac, cuac, primando el oligopolio de los holdings tradicionales del sector eléctrico en detrimento de las apuestas renovables, con subidas astronómicas de la factura de la luz y la desidia gubernamental por fomentar el relevo en el modelo energético (hasta el punto de perder la plaza bienganada en los comités internacionales de la energía del futuro), comienza a dejar ver de nuevo un pathos que anda y nada como un pathos.

El tratamiento del sector de la energía es una nueva acción pathética de este gobierno.

No le des vueltas, es un pathos