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miércoles. 28.09.2022

Mujeres de la cultura

Hay muchas mujeres invisibles, muchísimas, cuyo trabajo es decisivo para la oferta cultural a los vecinos de Madrid. Ángela, Esperanza, Asunción, Teresa, Ana… dirigen museos, bibliotecas, centros culturales y centros juveniles.

Hay muchas mujeres invisibles, muchísimas, cuyo trabajo es decisivo para la oferta cultural a los vecinos de Madrid. Ángela, Esperanza, Asunción, Teresa, Ana… dirigen museos, bibliotecas, centros culturales y centros juveniles.

Los vecinos sí las conocen y han pedido plaza en un curso, una sala, un espacio fijo para una compañía residente de teatro, danza o música o, simplemente, enchufar su ordenador en una biblioteca. Ellas han conseguido programación de calidad -a veces- y que se puedan vivir experiencias enriquecedoras para quienes se inician en la creación y quienes cultivan aficiones.

Les debemos mucho a estas mujeres que luchan por nuestra formación permanente desde el barco de la cultura, cuyo timón llevan. Son trabajadoras invisibles para el conjunto de la sociedad, tal vez porque consideran que no es necesario publicitar su figura, sino su trabajo. Sin embargo, en estos tiempos, aún siendo funcionarias, muchas son cambiadas de puesto y, silenciosamente, están esperando nuevo destino. Sin hablar, sin mostrar su trabajo, dándolo por sentado.

En estos tiempos en que el PP está llevando a cabo un radical cambio en la gestión cultural y sacando a concurso la gestión de edificios que podríamos seguir llamando centros culturales; en estos tiempos en que el director contrata las empresas de servicio que le indican, su trabajo más que invisible es desconocido por quienes administran su futuro y el de la cultura pública.

Temo por ellas. También por los hombres, por supuesto. Pero en el Día Internacional de la Mujer Trabajadora me quiero acordar de quienes han sido ascendidas y reconocidas, como Ana Santos Aramburu al frente de la BNE, y quienes están siendo relegadas cada día después de llevar años luchando por el sueño de ampliar la cultura para todos.

Va por ellas. Ellas saben quiénes son. Y los vecinos, también. Lástima que el PP quite a unos amigos para poner a otros y prescinda de grandes profesionales: hombres y mujeres de la cultura, sin ego.

Mujeres de la cultura