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sábado. 24.09.2022

Mentiroso y miserable

En el debate de los candidatos a presidente del gobierno celebrado el 7 de noviembre, al final del mismo, Rubalcaba pregunta en varias ocasiones a Rajoy si, de llegar al Gobierno, revisaría el subsidio de desempleo: “Le voy a responder con mucho gusto”, responde tajante Rajoy: “usted miente, y está dejando caer una insidia. No voy a modificar el seguro de desempleo”.

En el debate de los candidatos a presidente del gobierno celebrado el 7 de noviembre, al final del mismo, Rubalcaba pregunta en varias ocasiones a Rajoy si, de llegar al Gobierno, revisaría el subsidio de desempleo: “Le voy a responder con mucho gusto”, responde tajante Rajoy: “usted miente, y está dejando caer una insidia. No voy a modificar el seguro de desempleo”. Y ante la insistencia de Rubalcaba sobre si va a cambiar el sistema de prestaciones, contesta diciendo: “Que no vamos a reducir las prestaciones por desempleo”. 249 días después recorta subsidios, la renta activa de inserción y recorta la prestación contributiva.

Este sábado, 494 días después del debate electoral, una vuelta de tuerca más: elimina el carácter personal del subsidio para mayores de 55 años haciéndolo depender de los ingresos familiares. En aquellas familias en las que entren más de 488 euros por miembro, no tendrán derecho a él. Resulta especialmente insultante este recorte viendo los salarios que cobraban los dirigentes del PP y, según parece, opacos al fisco. El nivel de corrupción del Partido en el Gobierno que salpica incluso a su Presidente, lo incapacita para continuar en el cargo tomando medidas de ajuste sobre los más débiles, sobre los desempleados de más edad.

La EPA nos permite saber cuántos parados mayores de 55 años perciben prestaciones. Trabajando con los microdatos del IV trimestre de 2012, comprobamos que casi la mitad de las personas paradas de esa edad llevan más de dos años en paro, el 49%; son 255.872 personas. Solamente una de cada dos cobra una prestación. Hay 128.783 personas que no cobran nada. Al PP esta cifra le debe parecer pequeña y quiere incrementarla. Debe haber más miseria entre los parados mayores de 55 años. Son unos miserables.

En el anterior recorte eliminó el subsidio especial para mayores de 45 años, pasó de 52 a 55 años la edad para acceder al subsidio previo a la jubilación, endureció sus condiciones de solicitud pudiendo acceder a él solamente desde otro subsidio o desde la prestación contributiva, no llega ya con cumplir la edad. Ahora lo hace depender de las rentas de la unidad familiar. Es difícil, dada la carencia de datos que existe, evaluar a cuántas personas afectan los recortes. Lo que sí sabemos por la EPA es que en diciembre había 824.666 personas de más de 45 años que no percibían ninguna prestación de los que la mitad llevan más de dos años en el paro. El año que viene serán más.

Estos recortes en los subsidios, así como su parcialización, provocan un traslado del gasto desde el gobierno central a las comunidades autónomas. En todas ellas existen sistemas de protección para quienes carecen de ingresos. Se traslada un gasto en prestaciones por desempleo a otro en beneficencia. Creo que no es ni justo ni deseable. No es justo porque hablamos de parados y, como tales, deben estar protegidos. No es deseable porque traducir políticas de empleo en políticas de beneficencia descapitaliza nuestro mercado laboral y su activo son las personas, aunque estén paradas.

Detrás de todo se dibuja un discurso claramente insultante: los parados no trabajan porque no quieren. Hay que activarlos, si no, “que se jodan”. Esta es y ha sido siempre la mentalidad de la derecha. Quien no trabaja es porque es un vago. Todo su discurso de empleo trasluce esta afirmación. No hay seis millones de parados, son vagos que no quieren trabajar.

Resulta además que no tienen en cuenta lo que predicaban hace unas semanas. Si los trabajadores con más edad continúan en sus puestos, ¿dónde se incorporarán los jóvenes? Si se reducen las posibilidades de los contratos de relevo al aumentar la edad del relevado, ¿a qué puestos pueden acceder? La necesidad de reparto del trabajo es algo que obvian.

Tener a un miserable como presidente de gobierno no ilusiona, si es un miserable mentiroso hay que exigir que se vaya. Es preciso conseguir garantías democráticas de que el contrato que un aspirante hace cuando se presenta a las elecciones, lo cumplirá. Por lo menos que no hará las cosas que afirma que no va a hacer. Rajoy es un exponente de ello: dijo que no recortaría las prestaciones, que no subiría el IVA, que no congelaría las pensiones, que no reduciría el sueldo a los empleados públicos, tantos que no iba a hacer que luego hizo, que sus negaciones se han convertido en lo próximo que hará.

Es preciso tener instrumentos que obliguen, si no ya a hacer lo que se dice, por lo menos a no hacer lo que se dice que no se hará. Debería existir un referéndum derogatorio. Si el gobierno que se comprometió a no recortar las prestaciones, las recorta, los ciudadanos debemos poder refrendar ese recorte o derogarlo. La democracia representativa se fundamenta en compromisos, en el contrato que el aspirante a presidente realiza en la campaña. Si rompe su contrato está deslegitimado para gobernar. Es un mentiroso. No valen las razones de estado, ni la situación económica heredada, ni el conjunto de mentiras que nos cuentan. La única salida es un referéndum o nuevas elecciones incluyendo esas medidas en el programa. El tribunal supremo o el constitucional en el plazo de dos meses deberían poder sentenciar que es un incumplimiento y convocar el referéndum derogatorio en cuarenta y cinco días. No vale que el electorado juzgue después, en las próximas elecciones. Hablamos del sufrimiento de ahora que, después, dentro de dos o tres años, no se puede mitigar. Ya se sufrió.

Mentiroso y miserable