domingo. 21.04.2024

ICV, una opción clara para la renovación de la izquierda

Los próximos 19, 20 y 21 de abril se celebra la Asamblea de ICV (Iniciativa per Catalunya-Verds), para llevar a cabo la actualización de su programa político y la renovación de sus estructuras de dirección. ICV es una “rara avis” en el panorama político. El partido es la continuación del PSUC, el partido de los comunistas de Cataluña, el partido hegemónico en el tiempo de la resistencia contra el franquismo.

Los próximos 19, 20 y 21 de abril se celebra la Asamblea de ICV (Iniciativa per Catalunya-Verds), para llevar a cabo la actualización de su programa político y la renovación de sus estructuras de dirección.

ICV es una “rara avis” en el panorama político. El partido es la continuación del PSUC, el partido de los comunistas de Cataluña, el partido hegemónico en el tiempo de la resistencia contra el franquismo. El PSUC siempre fue un partido singular que logró aglutinar dentro de él y a su alrededor al conjunto del catalanismo popular. Posteriormente, en los años 80, el partido implosionó en la confrontación de sus diferentes corrientes y prácticamente quedó como una fuerza marginal dentro del espectro político catalán. De la mano de Rafael Ribó, y especialmente bajo la dirección de Joan Saura el partido hizo poco a poco, pero sin dudas, un largo camino hacia su renovación y conversión en una fuerza nueva de carácter ecosocialista. Es decir a una fuerza que sin renunciar a su pasado da un paso adelante para adaptarse a la nueva realidad del país, manteniendo su característica de partido de izquierda pero incorporando valores como el del radicalismo democrático y el ecologismo. Hay que decir que ICV no es un partido únicamente ecologista sino claramente ecosocialista, es decir que se define dentro del espacio de la izquierda radical.

Una de las características del nuevo partido ha sido siempre su falta de sectarismo y su flexibilidad, lo que permite que en su interior convivan sin problemas gente con características diversas dentro del proyecto común, sea en el ámbito nacional donde hay federalistas o independentistas, o dentro de la visión política más ecológica o más izquierdista. Sin embargo su carácter poco dogmático le ha permitido mantener alianzas con fuerzas muy diferentes y muy lejanas de la forma de hacer de ICV, como es el caso de IU o EUiA, al tiempo que potenciaba en todo el Estado fuerzas de sus características como son las que forman parte de Espacio Plural, (ICV de las Islas o del País Valenciano, Espazo ecosocialista, Primavera andaluza, o el CHA). Estas fuerzas han ido efectuando alianzas diversas en sus comunidades autónomas, Compromis en el País Valencià, PSM-ICV en las Illes o AGE en Galicia.

Dos son las características más propias de ICV, por un lado su lucha por la construcción de alternativas de izquierdas, especialmente en el ámbito de Catalunya como alternativa a la derecha de CiU y al PP. En este sentido fue un impulsor decidido del Gobierno tripartito y su más claro defensor, incluso cuando los demás partidos renegaban de la experiencia, a pesar de que alguno ahora la vuelve a reivindicar. El otro es su oposición clara, contundente y sin medias tintas a las políticas de derechas y de las derechas, tanto en Cataluña como en el Estado. Sea gobierno de ZP, de Mas o de Rajoy, y su llamamiento al resto de supuestos partidos de izquierda catalanes para que adopten posiciones claras frente a las políticas de recortes sociales que se están haciendo en Catalunya por parte de CiU.

ICV ha sabido estar siempre al lado y muy vinculado a los movimientos sociales. Tanto con los más tradicionales, como son los sindicatos, que han contado siempre con su apoyo, como abriéndose a los nuevos movimientos sociales, sólo hay que ver el papel de portavoz de las reivindicaciones de la PAH que ICV ha tenido en el Congreso.

ICV apuesta claramente por la renovación de la izquierda en los ámbitos catalán, español y europeo. Y para ello hay que evitar protagonismos y especialmente sectarismos. ICV lo está demostrando en su práctica. Ha mantenido sus alianzas con EuiA e IU a pesar de las dificultades que han comportado actitudes regresivas o sectarias de estas organizaciones, porque da especial importancia a todo lo que signifique unidad y todo ello lo hace a la vez que mantiene su relación especial con los grupos del Espacio Plural o con Equo.

En el ámbito europeo ICV está dentro del grupo de los Verdes, pero eso no impide discrepar de actitudes de los Verdes alemanes o mantener relaciones con grupos que tienen otras características como Die Linke en Alemania, Socialismo Ecología y Liberta en Italia o Syriza en Grecia. ICV es un firme partidario del ideario europeo pero de otra Europa, más unida en lo social y político y con unas instituciones comunitarias más democráticas. Es por ello que hace una crítica radical a la actuación actual de la Unión, de la Comisión Europea y de las políticas de falsa austeridad impuestas por la Alemania de Merkel que ponen en peligro la propia idea de Europa.

En el ámbito nacional de Catalunyaa, ICV ha sido, en la más clara tradición del catalanismo popular del PSUC, partidaria del Derecho a Decidir del pueblo catalán. Especialmente después de que la sentencia del Tribunal Constitucional significara una ruptura del pacto político entre Catalunya y España. Es evidente que para ICV lo ideal sería establecer unas nuevas relaciones con el conjunto de los pueblos de España a partir de la equidad y de la solidaridad, pero para lograrlo se necesitan interlocutores con voluntad por la otra parte. A la vez para ICV el Derecho a Decidir no finaliza en la cuestión territorial sino que debe aplicarse a qué tipo de sociedad se quiere, posición que le enfrenta directamente con la derecha catalana y española.

ICV se encuentra en un momento especialmente favorable, con una plena unidad interna y con una situación donde el resto de fuerzas supuestamente de izquierdas, PSC o ERC están en crisis o han abandonado las posiciones de izquierdas. Es por esto que es normal que ICV se plantee un salto adelante en su consolidación como referente de todos aquellos que desean una izquierda de lucha y gobierno.

Finalmente cabe destacar que ICV ha hecho de la renovación una de sus señas de identidad. Y la renovación ha sido impulsada por los propios dirigentes de ICV, en este sentido hay que reconocer el papel de Joan Saura, que después de sacar del pozo político una organización en peligro de desaparición, y de consolidar mínimamente su espacio político, ha tenido la grandeza de dar un paso atrás y dejar la organización en manos de nuevas generaciones como las representadas por Joan Herrera, Dolors Camats o Laia Ortiz. Pero ICV también ha hecho opciones claramente renovadoras como al optar por Joan Coscubiela, una personalidad procedente del campo sindical, como cabeza de lista para el Congreso, a pesar de no ocupar ningún cargo en el organigrama del partido, reforzando la línea roja del partido al mismo nivel que la verde, la violeta o la nacional.

Dentro del panorama político no sólo de Cataluña y del conjunto del Estado, ICV se presenta como un ejemplo de organización renovadora, nueva, radical y transformadora que habría que extender. Y hay que ver cómo su crecimiento político no tiene oscilaciones sino que es un constante y continuado crecimiento en presencia y en representación.

Es de desear un buen futuro a ICV y lo que quiere representar en la regeneración de una izquierda alternativa cada vez más necesaria.

ICV, una opción clara para la renovación de la izquierda