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miércoles. 10.08.2022

Esperanza Aguirre: un caso de estudio para la ciencia política

La actuación política de la expresidenta de la Comunidad de Madrid, doña Esperanza Aguirre me parece curiosísima y digna de ser estudiada por especialistas...

La actuación política de la expresidenta de la Comunidad de Madrid, doña Esperanza Aguirre me parece curiosísima y digna de ser estudiada por especialistas de la ciencia política. Es una política que haga lo haga recibe de una manera masiva por la mayor parte de los medios de comunicación todo tipo de alabanzas. Tuvo y sigue teniendo a su disposición un poderoso conglomerado mediático tanto público como privado, que le ríen las gracias y las ocurrencias. TeleMadrid podría pasar a la historia como el ejemplo más vergonzoso de falta de pluralismo y de manipulación informativa en un sistema democrático, superando incluso en estos aspectos a los tiempos de la dictadura franquista. Jamás aparece la más mínima crítica a la lideresa. Hace 2 años para ambientar una noticia del 15-M, una periodista de este medio puso como imágenes de fondo los enfrentamientos violentos de los manifestantes atenienses contra la policía. En cuanto a los medios de información privados, más de lo mismo. Salvo alguna excepción, todos están a su servicio incondicional, cabe pensar que a cambio de no pocas prestaciones económicas, vía contratación de servicios publicitarios o subvenciones. Me estoy refiriendo a: La Razón, ABC, El Mundo, La Gaceta, Intereconomía, la Cope, Antena3, Libertad Digital, etc. Semejante despliegue mediático, con tanta manipulación informativa, en un sentido unidireccional, en buena lógica tiene que ejercer una influencia de gran calado en la ciudadanía madrileña.

Conviene hacer un poco de historia.  No deberíamos olvidar que dos diputados socialistas,  Teresa Sáez y Eduardo Tamayo, 2 sinvergüenzas, al ausentarse en la sesión constitutiva de la Asamblea de Madrid el 10 de junio de 2003, acaba de cumplirse el décimo aniversario, no votaron al socialista Simancas y así impidieron un Gobierno de izquierdas de coalición del PSOE e Izquierda Unida en la Comunidad de Madrid, lo que supuso la repetición de las elecciones, tras las cuales llegó a la presidencia de la Comunidad de Madrid. El conocido como 'Tamayazo',   uno de los casos más lamentables de perversión de la política, ya que quienes lo diseñaron escupieron en las urnas en las que habían depositado sus votos la sociedad madrileña. La mayoría de los medios de comunicación cargaron las tintas contra los diputados socialistas por haberse vendido. Mas es verdad de Perogrullo que si alguien se vende es porque alguien le ha comprado para sacar algún beneficio. Y aquí hubo algún beneficiado. Vaya que si lo hubo. Hay una explicación clara. Equo de Madrid nos acaba de recordar, tal como ha aparecido en este mismo periódico, que tras estas elecciones vino el Plan de Infraestructura Sanitarias (2004-2011) de alto impacto económico y cuyos adjudicatarios aparecen hoy en los papeles Bárcenas, la trama Gürtel (que también empezó a operar por esas fechas) o la concesión de las licencias para las televisiones locales (en 2004) que recayeron en sectores afines al PP y a Aguirre. Asimismo, Caja Madrid comenzó a virar en su estrategia y a convertirse en una caja especulativa que asumió grandes riesgos inmobiliarios y proyectos "estrellas" que posteriormente llevaron a la creación de Bankia, cuyo  desenlace todos conocemos. Rápidamente hubo una carpetazo mediático sobre el Tamayazo, la comisión parlamentaria inoperante, y el Tribunal Superior de Justicia de Madrid (TSJM) "en tiempo récord archivó una querella que hubiera abierto investigación interesante al respecto".

Los españoles nos vimos y seguimos escandalizados, no sorprendidos, por la expansión de esa lacra indigna de la corrupción del caso Gürtel en numerosos alcaldes, concejales, diputados y otros cargos populares en la Comunidad de Madrid. Parece de sentido común que la máxima dirigente de los populares en esta comunidad tuviera alguna responsabilidad, cuando menos política Pues, no. Todo ese aparato mediático, trabajando a conciencia, le dio la vuelta al calcetín. Y doña Esperanza no solo no fue responsable de nada, todavía más, acabó siendo presentada como el adalid contra las prácticas corruptas. Es alucinante.

Sabido es que su ideología es el paradigma del neoliberalismo más puro y contundente. Su idolatría por lo privado es tanta como su animadversión por lo público. Los destrozos que ha causado a los servicios públicos madrileños son de tal envergadura, que será complicado su recuperación algún día. Como pago por los servicios prestados su sucesor el ínclito y aventajado alumno Ignacio González, la condecoró con la Medalla de Oro de la Comunidad de Madrid dentro de los actos programados por el Dos de Mayo de 2013, cual si fuera una heroína enfrentada a los franceses. Aguirre agradeció el galardón que, según explicó, reconocía "el trabajo, el talento y habilidades para hacer de Madrid una región más justa y agradable".  Manda huevos, como dijo Federico Trillo.

Quiero acabar con un aspecto que siempre me llamó poderosamente la atención, cual fue sus triunfos apabullantes en las diferentes citas electorales. Explicación en parte aparece en las líneas precedentes, no obstante quiero añadir alguna reflexión nueva. De verdad, desde fuera de la comunidad me resultaba difícil de entender triunfos tan claros.  Llegue a pensar  que una buena parte de la ciudadanía estaba adormecida. También que la sociedad madrileña se estaba derechizando cada vez más, aunque es una obviedad. Un sociólogo reconocido explicaba esta circunstancia con la siguiente frase: los hijos de la socialdemocracia. Lo que quería decir es que muchos de los hijos de aquellos emigrantes que llegaron en los años 60 a Madrid desde Extremadura, Andalucía u otras regiones de España, han accedido a determinados puestos de trabajos públicos o privados bien remunerados, que disponen de un piso en propiedad y una segunda vivienda, y como ya desde la niñez han disfrutado de los servicios del Estado de bienestar ya no los valoran. Por otra parte, les molesta ya que sus hijos compartan pupitre con un emigrante en un instituto público o tener que esperar detrás de una senegalesa en la consulta del servicio sanitario público. Por ello, prefieren llevar a sus hijos a colegios privados de élite o a sus esposas a dar luz a clínicas de pago, y se sienten muy agradecidos con la rebaja de impuestos, aunque ello sea a costa del desmantelamiento de los servicios públicos, que quedarán reservados para sectores marginados de la sociedad. Esta es la sociedad que parece que quieren, aunque parece que ya están cambiando esta forma de pensar. No obstante, de aquellos polvos vienen estos lodos.

De verdad, el caso de Esperanza Aguirre, es un caso de estudio para la ciencia política.

Esperanza Aguirre: un caso de estudio para la ciencia política