lunes 27/9/21

10º Congreso confederal de Comisiones Obreras: ¿el sindicalismo en la encrucijada?

Los días 21, 22 y 23 de febrero se celebra, en el Auditorio “Marcelino Camacho” de Madrid, el décimo congreso confederal de CCOO bajo el lema “Combatir la crisis, renovar el sindicato. CCOO: La fuerza del trabajo”. Lo primero que hay que destacar es el espacio que se ha elegido para celebrar este congreso, demostrando, una vez más, que CCOO práctica lo que defiende.

Los días 21, 22 y 23 de febrero se celebra, en el Auditorio “Marcelino Camacho” de Madrid, el décimo congreso confederal de CCOO bajo el lema “Combatir la crisis, renovar el sindicato. CCOO: La fuerza del trabajo”.

Lo primero que hay que destacar es el espacio que se ha elegido para celebrar este congreso, demostrando, una vez más, que CCOO práctica lo que defiende. En este caso, se trata de celebrar un congreso informado por la necesaria austeridad que impone la actual situación económica, tanto en lo referido a nuestra propia organización como a la sociedad española, por lo que se celebra en los propios locales del sindicato y con un número de personas delegadas menor que el tradicional 1001 vigente hasta el momento, lo que no resta ni un ápice de democracia dado el proceso celebrado previamente en el que ha participado el conjunto de la afiliación.

En segundo lugar, el Congreso ce centra en una evaluación “crítica y no autojustificativa”, como indica el propio informe general que presentará el día 21 Ignacio Fernández Toxo, de la actuación del sindicato a lo largo de estos cuatro años, en los que se ha tenido que hacer frente a una de las situaciones más complejas en las que ha vivido nuestro sindicato tras la conquista de la democracia.

Una situación caracterizada por una profunda crisis económica, fundamentalmente caracterizada por la destrucción masiva de empleo y de estancamiento y retroceso en el crecimiento económico, que progresivamente se ha ido manifestando como una crisis política, institucional y social.

Una crisis en la que el sindicato ha tenido que hacer frente, en materia económica, a las políticas ultraliberales impuestas por la troika y desarrolladas con absoluta obediencia y una completa pérdida de autonomía política por parte de los dos partidos que nos han gobernado, el PSOE con José Luis Rodríguez Zapatero y el PP con Mariano Rajoy.

Una crisis que ha puesto en evidencia los límites e insuficiencias de la construcción europea y, también, la fragilidad de las bases sobre las que se ha construido el modelo productivo español que generó en los años anteriores una situación de crecimiento que, especialmente en lo referido al sector inmobiliario y el financiero que lo sustentaba, ha determinado el desarrollo de la importante crisis que estamos viviendo.

Una crisis política e institucional con una importante y creciente desafección de la ciudadanía hacia las instituciones políticas y los propios partidos políticos, puesta en evidencia con el crecimiento de la contestación del movimiento ciudadano, que se ha venido manifestando junto a los sindicatos en diversas formas y manifestaciones cuya expresión más evidente ha estado en la constitución de la Cumbre Social y en la exigencia por parte de ésta de la celebración, por parte del gobierno, de un Referéndum sobre las políticas de ajuste salvaje impuestas por el gobierno del PP, traspasando las líneas rojas anunciadas por él mismo en su programa electoral o en el debate de investidura. Una crisis política que ha supuesto una profunda crisis en el principal partido de la oposición, el PSOE, y la generalización de los casos de corrupción política que hacen ver a la ciudadanía una indeseable vinculación entre empresas y partidos en forma de financiación ilegal de los mismos.

Una crisis social que está traduciéndose en un deterioro del modelo social que está siendo atacado, especialmente en lo referente a los sistemas de protección social, pero también en un ataque y puesta en cuestión del sector público, de los servicios públicos, que están viéndose por parte de la derecha y del empresariado como un espacio susceptible de negocio.

Una crisis que también está afectando al modelo de estado y al modelo de libertades que se ha venido construyendo tras el comienzo de la transición y que está suponiendo, en lo esencial, la pérdida de derechos y libertades y el alejamiento de las administraciones públicas, en general, y de los ayuntamientos, en particular, de la ciudadanía, provocando una visión de ineficacia vinculada a la pérdida de musculatura en la prestación de ese conjunto de servicios tan necesarios para la vida cotidiana de millones de personas.

Una crisis que también está afectando al modelo de relaciones laborales, con el cuestionamiento del modelo de intervención, la negociación colectiva, buscando una mayor desprotección de las personas trabajadoras ante sus empresas en la fijación de sus condiciones laborales. Cuestionamiento que se está abriendo paso en paralelo a una creciente reducción de la financiación de los sindicatos, aún pendiente una ley de representación institucional existente en otros países de nuestro entorno y que aquí se ha negado por todos los sucesivos gobiernos del PSOE y del PP, sin olvidarnos de la drástica reducción de derechos sindicales que imposibilitan una presencia global en los centros de trabajo y en las empresas y que condenan a la mayoría de empresas a carecer no solo de representación, sino también de atención por parte de los sindicatos.

Ante estos retos debe responder este 10ª Congreso, revalidando y renovando las propuestas que el sindicalismo europeo y el de CCOO tenemos ante la crisis, apostando por reinvertir para generar nuevamente crecimiento económico que permita reducir el desempleo y nos defina un horizonte más claro de recuperación con un reparto más equilibrado de las cargas de la crisis. En esa apuesta debemos revalidar la validez del Diálogo Social y de la concertación como instrumentos para afrontar de la mejor forma posible la crisis.

Pero también, fundamentalmente, el sindicato debe saber reaccionar ante la agresión que viene sufriendo y ante sus propias deficiencias, avanzando y concretando algunas propuestas incluidas en las ponencias como la reducción de los órganos de dirección y de las estructuras, para un mejor aprovechamiento y una gestión más transparente de los recursos humanos disponibles.

Reforzar la afiliación como principal fuente de financiación de la actividad del sindicato y cauce para reforzar nuestra presencia y nuestra fuerza.

Incrementar y extender nuestra representación como principal fuente de legitimación, junto a la negociación colectiva y al diálogo social.

Reforzar la confederalidad y el orgullo de pertenencia a CCOO como instrumentos que nos permitirán reforzarnos como estructura global para hacer frente a los retos antes apuntados.

Todo ello, lo debemos hacer abriendo paso a una gestión de recursos económicos basada en tres principios básicos: austeridad, transparencia y suficiencia.

Por último, debemos seguir apostando por mantener nuestras alianzas con las organizaciones de la sociedad civil y ser los protagonistas de una necesaria regeneración democrática de nuestro país.

Cuando clausuremos este 10º Congreso, estaremos en condiciones de saber si realmente estábamos ante una encrucijada o en un proceso de necesaria readaptación a la situación externa que nos afecta determinantemente.

10º Congreso confederal de Comisiones Obreras: ¿el sindicalismo en la encrucijada?