lunes 01.06.2020

Recuperamos la esencia de la democracia

El resultado electoral ha hecho saltar por los aires el panorama político que se ha ido consolidando en el transcurso de nuestra democracia.

El resultado electoral del domingo pasado ha hecho saltar por los aires el panorama político que se ha ido consolidando en el transcurso de nuestra democracia. Desde su implantación solamente asistimos a un sobresalto cuando se hundió la UCD, un pilar básico de la transición, que polarizó las posiciones políticas entre la derecha representada por AP y la izquierda hegemonizada por el PSOE. Sin duda los integrantes del extinto partido centrista influyeron en el cambio que quiso experimentar la derecha con la creación del PP, que se definió en su creación como un partido de centro-derecha. Aunque hubo excepciones como los socialdemócratas de Fernández Ordoñez que se enrolaron en el PSOE. Y eso ha seguido siendo así hasta el pasado domingo.

Las medidas políticas, económicas y sociales aplicadas por el PP contra la mayoría de la ciudadanía, junto con la corrupción, han sido el detonante. La nueva realidad política ya se manifestó en las elecciones andaluzas del pasado 22 de marzo y en este 24 de mayo lo ha hecho a nivel de todo el Estado. El pasado domingo lo que realmente se medía era la profundidad que podría alcanzar este cambio y, efectivamente, ha supuesto una transformación profunda en el cuadro político que ha de regir a Comunidades y Ayuntamientos y un aviso de lo que puede pasar en las próximas elecciones generales.

En Andalucía el resultado de las elecciones ha tenido varias consecuencias.

1.-  Durante dos meses ha estado bloqueada la elección de Susana Díaz como Presidenta de la Junta. Los nuevos partidos han aplicado la vieja estrategia de no definirse para no perjudicar sus expectativas electorales en los comicios municipales. Ahora es lógico pensar que se desbloqueará la situación, aunque lo más probable es que faciliten la formación del gobierno pero sin formar parte de él. Todos miran de reojo a las elecciones legislativas de otoño y aquí con su abstención les vale para seguir jugando con todas sus cartas.

2.- En los municipios, ambos partidos, más IU, tienen en sus manos dar un vuelco al mapa político. Es impensable que PODEMOS facilite la formación de un gobierno del PP, esto permite que el PSOE, la fuerza hegemónica de la izquierda, pueda recuperar importantes alcaldías como Sevilla y Huelva, además se produce un hecho histórico, en Córdoba el PSOE puede conseguir la alcaldía por primera vez en la democracia. Otro hecho singular es el que se da en Cádiz donde la franquicia de PODEMOS puede obtener la alcaldía con el apoyo del PSOE.

3.- El hundimiento del PP en las capitales de provincia y su tradicional debilidad en la zonas rurales han hecho que continúe su sangría de votos, lo que repercute en la composición de las Diputaciones. A la espera de que el Gobierno facilite los datos definitivos del escrutinio, el PSOE recupera la de Córdoba, mantiene la de Sevilla y es muy probable que se incremente con alguna más. En este caso es IU quién puede facilitarle el gobierno a los socialistas.

4.- Quedan por decidir aquellas alcaldías dónde el PP depende de la posición que adopte CIUDADANOS, aunque todos dan por hecho que apoyarán a la derecha. La papeleta no es nada fácil, su inclinación hacia el PP puede pasarle factura en las elecciones generales ya que confirmaría ser su marca blanca. En las exigencias que  planteen  a cambio de su apoyo está la clave.

5.-  Si medimos el resultado por el poder territorial de cada uno, no existen cambios estructurales puesto que, salvo la capital gaditana, lo que pierde el PP lo gana el PSOE. La diferencia está en que ambos han de contar con los emergentes para poder gobernar, que no es poca cosa.

Lo más importante ha sido que recuperamos un valor esencial de la democracia, la necesidad de llegar a acuerdos, un valor que ya teníamos olvidado por el ejercicio de la hegemonía prepotente del PP y sus fatídicas mayorías absolutas. En eso sí tenemos todos que felicitarnos porque del diálogo y el pacto salen ganando los ciudadanos. Y aunque su aplicación es beneficiosa en cualquier ámbito, sin duda en los municipios es dónde sus ventajas se manifiestan de forma más palpable. No olvidemos que en la consolidación de la democracia los ayuntamientos desempeñaron el papel más relevante: hacer visible las mejoras que introducía en la calidad de vida de los ciudadanos un sistema que se caracterizaba por alcanzar logros que eran fruto del acuerdo político y el diálogo con la sociedad.

Recuperar ese principio debe llenar de ilusión a cualquier persona que sienta demócrata.

Recuperamos la esencia de la democracia