lunes 01.06.2020

Ya no está Sánchez. ¿Y ahora qué?

La segunda fuerza política del país no puede tener a la gente sin saber lo que van a hacer.  Y explicar, de paso,  por qué para cambiar de posición han tenido que destrozar el partido

Una vez consumado el golpe en un escenario entre patético y trágico, y transcurridos unos días, es necesario y urgente que conozcamos hacia dónde se dirige el PSOE, pero instigadores y Gestora guardan silencio. Cabe deducir, casi con certeza, que van a decidir abstenerse en una posible investidura de Mariano Rajoy, otra cosa no parece posible, unas terceras elecciones sin candidato, y con las máximas cotas de descrédito conseguidas en el último Comité Federal, no parece que aconsejen nada más que retirarse de la batalla por el Gobierno y esperar a recomponer, si se puede, el enorme destrozo provocado por una estrategia irresponsable y suicida. Los que han propiciado esta situación tienen que tener una alternativa, es lo menos que se espera de los que propician un cambio, sobre todo tan traumático como éste. Si su plan  era facilitar que Rajoy siguiera en el poder cuatro años más, deben decirlo cuanto antes, es su obligación y lo que reclama la ciudadanía. La segunda fuerza política del país no puede tener a la gente sin saber lo que van a hacer.  Y explicar, de paso,  por qué para cambiar de posición han tenido que destrozar el partido.

Necesitamos una explicación coherente porque ha sido mucho el daño que se ha hecho a la esperanza de mucha gente. Una explicación clara, más allá de las intrigas palaciegas de poder, que poco le importan a los sufridos seguidores, que contemplan perplejos el desastre y que los deja sin opción política por la que apostar. Es imperdonable que se le haya facilitado  a esta derecha corrupta el regalo de gobernar cuatro años más, por ahora. Claro que no es fácil la explicación, por eso debían de haberlo pensado antes de meterse en este lío de desastrosas consecuencias.

Si hubieran esperado al Comité Federal para exponer sus razones y convencer con sus argumentos políticos, que sin duda los tienen, para modificar la decisión del no a Rajoy, todo sería distinto. Se hubiera propiciado un debate político, necesario en el contexto en el que se encuentra la situación del país. Ahora ya no tiene remedio. Cualquier explicación que se dé en estos momentos está necesariamente viciada por la lucha por quitar a Pedro Sánchez de la Secretaría General.

Y un consejo: no utilicen el argumento de que lo han hecho por el bien de España, suena raro en boca de socialistas, aunque peor sería que lo hubieran hecho por el bien de la patria. No es de extrañar que la ocurrencia haya salido de alguno de los “autores intelectuales” del golpe.

Ya no está Sánchez. ¿Y ahora qué?