martes 1/12/20

La ideología como acusación

No se puede hacer política sin tener unos objetivos que la definan, fruto de un pensamiento, una filosofía, una forma de ver la vida, un concepto del tipo de sociedad a la que se aspira. Es decir, no se puede hacer política sin tener una ideología.
Pablo Casado en la tribuna del Congreso de los Diputados.
Pablo Casado en la tribuna del Congreso de los Diputados.

La derecha de este país siempre ha tenido a gala carecer de ideología, es un tic heredado del franquismo donde tener ideología era ser un rojo fusilable. Cuentan una vieja anécdota de Franco, muy difundida y no sé si cierta, en la que le dice a uno de sus ministros, “Usted hago como yo, no se meta en política”, meterse en política significaba salirse de las directrices marcadas por el régimen. Él no hacía política, fusilaba sin más.

No se puede hacer política sin tener unos objetivos que la definan, fruto de un pensamiento, una filosofía, una forma de ver la vida, un concepto del tipo de sociedad a la que se aspira. Es decir, no se puede hacer política sin tener una ideología. Esto, que es lo básico que se aprende en cualquier centro de enseñanza, el líder del PP, Pablo Casado, no lo conoce, tal vez porque estudió muy deprisa o el día que lo explicaron no estuvo en clase.

Ahora no se puede acusar a alguien de hacer política, como en la dictadura, imposible hacerlo en un sistema de libertades. Pero la derecha continuista del franquismo, el PP y VOX, la han sustituido por la ideología y la utilizan como insulto para descalificar a la izquierda. Cualquier acción del Gobierno, es descalificada por los líderes de las derechas por ser ideológica. Naturalmente lo dicen porque ellos no tienen ideología, eso solo es aplicable a los socialistas, comunistas, separatista y terroristas, ¡ah! y bolivarianos. Por eso hay que denunciarlos ante la opinión pública (ya no se puede enviar a la Guardia Civil a detenerlos). Últimamente acusan de ser ideológicos la Ley de Educación, y los Presupuestos Generales del Estado, presentados y aprobados inicialmente en el Congreso. Naturalmente, ¿Cómo pueden no serlo?

Estábamos hartos de escuchar a Esperanza Aguirre, significada líder del PP, decir que ella es liberal, que los valores del liberalismo son en los que ella cree y ha puesto en práctica mientras ha gobernado (bien que lo saben los madrileños). Se supone que también son los valores del PP, al menos uno de ellos. Y lo han continuado aplicando sus sucesores, algunos de forma muy peculiar, incluida la reclusión en prisión por apropiarse de dinero público, total ellos están en contra de todo lo público. (Lo que ocurre ahora en la Comunidad de Madrid es un fenómeno aparte e inclasificable). Que se sepa, el liberalismo es una ideología que nace a finales del siglo XVIII creada por el filósofo y economista escocés Adam Smith, que ha sido aplicada por gobernantes de muchos países y que actualmente hegemoniza el pensamiento de la derecha y el sistema económico mundial.

Esto, que es conocido por cualquiera porque es un dato de cultura general, lo expongo por si le sirve al líder del PP, que tampoco estuvo en clase el día que lo explicaron. Por tanto el PP también tiene ideología y todo lo que propone hacer también es ideológico. Eso en principio no es malo, lo que es pernicioso para la sociedad es la aplicación que hacen de su ideología cuando gobiernan, puesto que sus políticas son ahondar en una sociedad desequilibrada, con profundas desigualdades, en perjuicio de los sectores sociales más necesitados para beneficiar a los más poderosos. Incluye también impulsar el sector privado en detrimento del público y fomentar el individualismo competitivo frente a la solidaridad. Esos son los principios básicos del liberalismo económico, pero eso sí lo sabe el señor Casado porque es lo que hace su partido cuando gobierna, lo que tal vez desconozca es que eso es ideología.

Lo que pretende descalificar son los principios ideológicos que no son los suyos, eso se entiende también, pero no se puede acusar a nadie de tenerlos. Hacerlo significa que aún siguen vivos en él los conceptos del franquismo. Por tanto la dura intervención que tuvo contra VOX en el debate de la moción de censura solo se puede interpretar como “cosas de familia” y nos equivocamos cuando dimos por hecho que podía significar un cambio de postura en su actitud política. Los calificativos que ambos continúan utilizando para las propuestas que hace el Gobierno son similares, porque parten de la misma fuente del pensamiento.

Los defensores de una ideología de izquierdas, que defiende los principios para conseguir un mundo más igual, no se les ocurre utilizar el término ideología como descalificación de la derecha, lo que hace es demostrar que sus contenidos  van en contra de conseguir el modelo social dónde impere la justicia, la igualdad y el respeto al medio ambiente. ¿Por qué no hace eso la derecha? Posiblemente porque lo que pretende es lanzar eslóganes a sus partidarios que sean fáciles de digerir y de utilizar, por absurdos que parezcan. Hemos visto recientemente a sus seguidores bramar pidiendo ¡libertad! contra las medidas tomadas para frenar la pandemia, algunos bajándose de su coche de alta gama. Absurdo. Cómo decía Machado, “Ese trueno vestido de nazareno”, pero ha calado, igual que han hecho las mentiras que propagan.

Al final lo que queda es que la izquierda tiene ideología, y eso es muy malo, mientras que la derecha no tiene ese estigma, están inmaculados…, bueno si no hablamos de sus corruptelas, de sus dirigentes que están en la cárcel, de su condena como partido político y lo que queda aún por investigar. Pero esa es otra historia.

La ideología como acusación