martes 16.07.2019

¿Regalará la izquierda madrileña el triunfo al PP?

Que estamos ante una operación política de bajos vuelos lo refleja muy bien la gestora que ha colocado la dirección federal en el PSOE madrileño

Destituir por las bravas al Secretario General de la segunda organización mas importante del PSOE y a tres meses de las elecciones, es una decisión de tal gravedad y trascendencia que solo puede entenderse si hay poderosísimas razones que lo avalen y hasta el momento no se han hecho públicas por parte de Pedro Sánchez ni de la dirección socialista federal.

He hablado con Tomas Gómez tres o cuatro veces en mi vida, dos de ellas en los estudios de RTVE. Y si algo se puede decir de él es que ni remotamente es de la famosa “casta”. Hijo de emigrantes, nacido en Holanda, su padre taxista y su madre limpiadora, con lo que es posible que no tenga el encanto superficial de la “beautiful people” socialista que tanto les gustaba a los dueños de El País. Es verdad que no tiene un gran tirón electoral para la Comunidad de Madrid, aunque hasta hoy nadie ha descubierto el mirlo blanco socialista capaz de arrastrar multitudes y por otra parte ha sido el alcalde mas votado de España, eso sí cuando los medios de comunicación no se dedicaban a atacarle desaforadamente.

Tiene varias cosas a su favor. Empezó a militar políticamente en las Juventudes Socialistas casi adolescente, cuando muchos otros prefieren ir de botellón. Tiene una larga y diversa experiencia política y un detalle curioso, dimitió como Senador cuando el PSOE dirigido por Rubalcaba pactó con el PP la composición del Consejo del Poder Judicial. Pero lo que más me anima a pensar bien de Tomas Gómez es la tremenda inquina que le tiene El País. Creo que no ha habido ningún político en muchos años al que este periódico se haya dedicado de manera sistemática a atacar, un día sí y el otro también, incluso repitiendo párrafos de un articulo de una vez para otra. Es un escándalo la sistemática campaña de desgaste que le han montado desde que Tomas Gómez se propuso como candidato a la Presidencia de la Comunidad de Madrid.

Si metemos todos estos ingredientes en la coctelera, podemos llegar a la conclusión que a la casta de El País, a la casta económica y a la vieja casta del PSOE, no les gusta nada Tomas Gómez, por una sencilla razón, porque tiene un perfil político demasiado de izquierdas.

Que estamos ante una operación política de bajos vuelos lo refleja muy bien la gestora que ha colocado la dirección federal en el PSOE madrileño, presidida por una persona tan devaluada como Rafael Simancas, acompañado por una amplia retahíla de adversarios políticos de Tomas Gómez. ¡Menuda renovación! Yo no pensaba votar a Tomas Gómez, porque no soy socialista, pero como ciudadano de izquierdas estoy plenamente interesado en que los socialistas madrileños saquen buenos resultados para poder articular con ellos y el resto de las fuerzas de la izquierda una alternativa progresista en Madrid.

Es cierto que muchos dentro y fuera del PSOE no tragaban a Tomas Gómez  y a estas horas se están alegrando de su defenestración. ¿Pero realmente los socialistas madrileños tienen una alternativa mejor y de verdad todos esos “antitomasistas” van a votar al [email protected] [email protected] socialista?

Tras la salida de Tania Sánchez y la profunda crisis de IU, la batalla campal que se ha abierto en el PSOE madrileño, incluidos empujones e insultos en la Sede de Ferraz, (respuesta impresentable de algunos seguidores indignados de Tomas Gómez), la confusa situación en el entorno de PODEMOS y el maremágnum de “GANEMOS”, ¿qué más podemos hacer la izquierda madrileña para regalarle la presidencia de la Comunidad al PP?

A este paso, como dice el proverbio árabe, Ignacio González o el candidato que proponga el PP, no tiene más que sentarse a la puerta de su casa para ver cómo se destrozan sus rivales políticos y le entregan la victoria en bandeja de plata.

Espero que Pedro Sánchez tenga justificación suficiente para esta medida, cuente además con un o una [email protected] intachable para la Comunidad de Madrid y consiga apaciguar a su organización madrileña, y todo ello contra reloj, porque de lo contrario se habrá disparado un buen tiro en el pie, con el que saldremos perdiendo todos los progresistas madrileños y solo se frotara las manos la Khaleesi andaluza viendo la enorme metedura de pata del Secretario General socialista. 

¿Regalará la izquierda madrileña el triunfo al PP?