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sábado. 26.11.2022

El vértigo del PSOE y la responsabilidad de Podemos

Según se va acercando el día de empezar a tomar decisiones, el vértigo se apodera de la dirección del PSOE.

Según se va acercando el día de empezar a tomar decisiones, el vértigo se apodera de la dirección del PSOE.

Es comprensible. En el ámbito estatal los socialistas nunca han gobernado en coalición ni en débil minoría. Tan solo en alguna legislatura han necesitado el apoyo externo de los nacionalistas y algunos todavía recordamos los diversos precios que se tuvieron que pagar a CIU en el periodo 1993-1996. Sí,  no es fácil gobernar en coalición y todavía menos con un voto prestado solo para el momento de la investidura.

No hay que engañarse, un gobierno de coalición PSOE-PODEMOS, con IU, si se consigue  va a ser complicadísimo, sobre todo para Pedro Sánchez, sometido a la doble tensión por un lado de las exigencias de Podemos y por otro tener que lidiar con las vergonzosas zancadillas  de una parte de sus propios dirigentes actuales y del pasado. Pero no hay otro camino para dar respuesta a la voluntad de cambio que ha expresado la ciudadanía.

Las tareas que va a tener por delante un posible gobierno progresista serán muchas y muy complejas: consolidación de la recuperación económica, reducción del déficit, reforma fiscal, reversión de algunas de las reformas del gobierno del PP, mejora de la atención sanitaria y del sistema educativo, reforzamiento de la programas sociales en materia de pobreza y dependencia, recuperación de la inversión en I+D+I; añadiendo a todo ello, por si fuera poco, la reforma de la Constitución para dar una salida negociada y satisfactoria al conflicto político de Cataluña y al latente en el País Vasco.

Afrontar estos retos por parte de un gobierno de coalición progresista, requeriría, además del apoyo del PNV, la aceptación mas o menos explicita de Ciudadanos y en algunas cuestiones del propio PP. En mi opinión lo razonable sería apostar por una legislatura no excesivamente larga y que se centrara en cuatro o cinco objetivos  básicos en los que fuera relativamente fácil poner de acuerdo al PSOE con Podemos e IU y no levantar una abierta hostilidad de Ciudadanos y el PNV.

Para empezar, y la más importante, debería ser la reforma fiscal de carácter progresivo que buscaría matar tres pájaros de un tiro: contribuir a la reducción del déficit mediante el incremento de los ingresos y sin reducción de gasto social (no olvidemos que posiblemente haya que ajustar en este año al menos 10.000 millones de euros de déficit); revertir paulatinamente  los recortes en sanidad, educación y dependencia; y redistribuir mejor los recursos entre las tres Administraciones Públicas.

La segunda cuestión, aunque muy ligada a la anterior, debería ser un plan de lucha contra la pobreza severa, a través de la aprobación de una Renta Minima garantizada que pudiera llegar paulatinamente  a 700.000 familias sin recursos. En la campaña electoral la mayoría de las fuerzas políticas asumieron la urgencia de luchar contra el incremento de la pobreza y además se trata de una medida cuya aprobación tendría muy buena acogida en el ámbito de las Organización No Gubernamentales de carácter solidario y en los sindicatos, que tanto tiempo llevan insistiendo en ello.

En tercer lugar aprobar dos o tres medidas de reforzamiento del funcionamiento democrático: ley electoral, lucha contra la corrupción, mayor transparencia de la contratación pública.

En cuarto lugar sería necesaria la reversión de las dos ultimas reformas laborales.

Por ultimo, la reforma de algunos artículos de la Constitución, que facilitarán tres aspiraciones fuertemente sentidas en las nacionalidades históricas y que han sido aprovechadas y manipuladas por los sectores independentistas: el reconocimiento  del carácter de nación de Cataluña, el País Vasco y Galicia; una mejor delimitación de las competencias entre las tres Administraciones Públicas y la reforma del Senado.

Y paremos de contar, porque es más que suficiente.

Lo primero que tendría que hacer Pedro Sánchez, que esta aguantando bien las embestidas que recibe por todas partes,  es poner encima de la mesa de todas las demás fuerzas políticas el acuerdo de mínimos sobre estas cinco materias, exigiendo a todos que dejen ya de una vez de marear la perdiz. Y que se retraten, a ver que dice cada cual. ¿Queréis reforma fiscal, sí o no? ¡Pues venga, concretar!   

Me supongo que ya estarán trabajando en ello la dirección del PSOE y que tras el Comité Federal harán la oferta política.

Si el PSOE tiene que vencer el vértigo, Podemos tiene que asumir de manera inmediata su cuota de responsabilidad política y entrar en materia, dejando los fuegos de artificio.

Pablo Iglesias, Iñigo Errejon y los demás dirigentes de Podemos tendrían que hacer abstracción de los diversos ataques, insultos y putadas que sufren y que van a seguir sufriendo, evitar a su vez los ejercicios de marketing que vienen protagonizando y ponerse a trabajar en el programa de gobierno conjunto, que es algo más serio y concreto que las cinco ideas generales que han venido defendiendo en estas semanas. 

Si la izquierda no es capaz de ponerse de acuerdo y se repiten las elecciones, la ciudadanía progresista no nos lo va a perdonar. De nuevo  ganara la derecha, volverán a gobernar y la oportunidad de un cambio progresista se alejara por tiempo.

El vértigo del PSOE y la responsabilidad de Podemos