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miércoles 18/5/22

Podemos: Nueva etapa, nuevos retos

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PODEMOS no se quebró en la Asamblea de Vistalegre II; para sorpresa de unos y decepción de otros. Es una buena noticia para quienes desean un profundo cambio progresista en nuestro país.

Dicho esto, que es lo importante, creo que la Asamblea no fue capaz de dar adecuada respuesta a algunas de las demandas imperiosas de la sociedad española y que se pueden resumir en cómo generar una amplia alianza política y social para desplazar a la derecha de las instituciones democráticas o al menos, hasta que ello sea posible, cómo bloquear y revertir sus políticas regresivas.

Para quienes venimos de una cultura política “clásica”, la Asamblea de Vistalegre II no tuvo nada que ver con un Congreso. Los documentos políticos y organizativos habían sido votados con anterioridad y los órganos de dirección ya habían sido elegidos. Además el carácter multitudinario de la reunión no dejaba espacio para el debate político en profundidad y no permitía la participación efectiva de los asistentes. La Asamblea se convirtió en un acto de reafirmación y proyección social. Sin embargo lo que había tenido sentido en el momento fundacional y preelectoral de Vistalegre I, no debería haberse repetido en Vistalegre II, cuyos únicos mensajes políticos que han quedado claros ha sido la voluntad de unidad interna, la reafirmación del liderazgo de Pablo Iglesias y la derrota de la candidatura de Iñigo Errejon. Insisto, no subestimo la importancia de esos mensajes, en especial el de la unidad, pero es evidente que de un Congreso político cabe exigir mucho más.

Se podrá argumentar que los documentos políticos habían sido debatidos y confrontados con anterioridad a la Asamblea. Tengo serias dudas. En las dos asambleas de círculos  a las que asistí como candidato de la lista de Errejon, buena parte de los asistentes intervinientes reconocieron que no habían leído los documentos, alegando su extensión y farragosidad.

Por otra parte en la Asamblea me impactaron negativamente dos cosas. La renuncia de Pablo Iglesias a realizar un balance de su gestión política desde el anterior Asamblea y el no aprovechar sus tres intervenciones, que las tuvo, para exponer su programa de acción futura, mas allá del objetivo global de echar al PP y denunciar la “triple alianza” (PP-PSOE-Ciudadanos). En segundo lugar, me preocupó, aunque no me cogio por sorpresa, que cuanto mas radicales eran las intervenciones, más aplausos recibían del publico, lo que resultó muy evidente en las arengas que nos echaron los dos máximos dirigentes de la corriente Anticapitalista.

La restructuración posterior a la Asamblea de los máximos órganos de dirección y del grupo parlamentario, aunque pueden ser comprensibles desde una lógica partidaria, en este caso bien tradicional, personalmente creo que es un derroche político que PODEMOS no debería permitirse prescindir de la probada capacidad de dirigentes como Errejon y otras personas de su candidatura u otros como Nacho Álvarez.

En definitiva la reorientación política de PODEMOS, mas allá de utilizar o no calificativos clásicos como de giro a la izquierda o radicalización, sí creo que va a dificultar el avance en ese objetivo de crear amplias alianzas políticas y sociales para ganar a la derecha y detener sus iniciativas. La interlocución con el PSOE va a ser aun más difícil, en todos los ámbitos (local, autonómico y estatal) y supongo la alegría que deben albergar algunos dirigentes y sectores socialistas ante el giro de PODEMOS, ya que seguramente les va a facilitar una paulatina recuperación del electorado moderado de izquierda y centro-izquierda, a los que a partir de ahora el discurso de PODEMOS puede no gustar.

Un mayor equilibrio interno entre las diversas posiciones y un mantenimiento del papel de Errejon, de paso hubiera fortalecido las posiciones de Pedro Sánchez, más partidario de forjar una amplia alianza progresista.

Pero lo pasado, pasado esta. Ahora hay que mirar hacia delante, como de forma rotunda y leal se ha comprometido Iñigo Errejon.

PODEMOS y desde luego todas las fuerzas políticas de nuestro país, tenemos un primer e inmediato reto: la aprobación de los Presupuestos Generales del Estado para el año 2017. Ello conlleva replantearse los ingresos y la política fiscal, de manera que garantice una nueva reducción del déficit publico y también señalar las prioridades de gasto publico, evitando nuevos recortes sociales y revirtiendo en lo posible una parte de los ya realizados (sanidad, educación y dependencia). En este terreno PODEMOS deberíamos ser capaces de trazar un acuerdo básico con el PSOE, con los nacionalistas de izquierdas e incluso con Ciudadanos.

El segundo reto es la negociación de una salida al grave conflicto político en Cataluña (sin olvidar el conflicto latente con el gobierno vasco del PNV). En este terreno PODEMOS debe hilar muy fino, manteniendo sus compromisos con sus aliados en Cataluña, País Valenciano, Galicia, Baleares, etc. y a la vez buscar un cierto acuerdo con el PSOE, para que se aleje del PP y no sirva de coartada para la increíble pasividad de Rajoy. La portavocia de Errejon en la Comisión Constitucional del Congreso de los Diputados puede dar mucho juego al respecto.

En tercer lugar, PODEMOS debe contribuir a que España juegue un papel activo en el ámbito de la Unión Europea en la ingente tarea de relanzar el proceso de avance de las políticas progresistas en el ámbito de la lucha contra el paro y la pobreza, de armonización fiscal, de cohesión social, de derechos humanos, de pacificación del Oriente Próximo.

En los próximos años la Unión Europea se juega su futuro, atenazada por los diversos fundamentalismos externos (Trump, Putin, los islamistas) y el crecimiento interno de la extrema derecha. En esta recuperación política de la Unión Europea las fuerzas progresistas deben articular amplias alianzas, incluyendo a los partidos verdes y también a los de centroderecha. En ese marco PODEMOS debe tener capacidad de propuestas; la presencia de Pablo Bustinduy al frente de la Secretaria de Relaciones Internacionales es una buena garantía.

No son pequeños ni fáciles los retos que tiene PODEMOS, de ahí la necesidad de afrontarlos con rigor, con inteligencia política, sin sectarismo, con ideas claras y razonadas que puedan convencer a una amplia mayoría de la ciudadanía, con equipos dirigentes capaces y con el máximo respeto a la diversidad interna y a los deseos de unidad.

Cabe la posibilidad de Rajoy si no logra el aval para los presupuestos convoque elecciones esta primavera. PODEMOS debe estar preparado para esa eventualidad.

Podemos: Nueva etapa, nuevos retos