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viernes. 07.10.2022

La crisis y "el muerto vivo" de Peret

Lo que esta pasando con la crisis económica me recuerda mucho a aquella formidable canción de Peret, “El muerto vivo”, que no estaba muerto, que estaba de parranda...

Lo que esta pasando con la crisis económica me recuerda mucho a aquella formidable canción de Peret, “El muerto vivo”, que no estaba muerto, que estaba de parranda. Pues a la crisis le esta pasando lo mismo, no esta muerta, estaba tomando unas cañas con el calor veraniego y cuando algunos ya andaban haciendo el velorio,  ha vuelto a aparecer, como el amigo de Peret.

Es verdad que las cosas no están como hace dos años. Que la cuesta abajo de destrucción de empleo y de actividad económica ha tocado fondo y se ha recuperado levemente. Es cierto que una parte de los indicadores económicos han mejorado algo, pero todo ello no es ni mucho menos suficiente para dar por terminada la crisis, como de forma irresponsable algunos empezaron a anunciar dentro y fuera de nuestro país.

Porque al igual que en los primeros años de la crisis se hacían análisis anclados en la experiencia de anteriores crisis parciales (la de principios de los 70, la de principios de los 80 y la de mitad de los 90) y se tardó tiempo en admitir que estábamos ante una crisis de unas dimensiones y características desconocidas que incluso superaban la de 1929, lo mismo esta sucediendo con la posible salida de la crisis, que se esta valorando con los criterios tradicionales de lo que sucedió en anteriores ocasiones, en que de forma rápida e intensa se recuperó el empleo y la actividad económica.

Tras un traumático proceso de desaparición de decenas de miles de empresas, de destrucción de millones de empleos, de profunda reestructuración del sistema bancario y desaparición del crédito, de caída generalizada del consumo, con una situación de deflación de los precios, etc. es un espejismo, con claras intenciones electorales, pensar que vamos a volver a la situación del año 2007 en poco tiempo y por el mero hecho de esperar pasivamente a que escampe el temporal.

No vale con que en los últimos meses se haya creado algo de empleo, sin preguntarse qué tipo de empleo se esta creando y con qué niveles salariales; ni tampoco es suficiente con el aumento de las cotizaciones a la Seguridad Social, olvidando que los ingresos apenas están creciendo porque las bases de cotización ahora son menores, al ser mas bajos los salarios; ni sirve propagar que los bancos están saneando sus cuentas, cuando el crecimiento de la liquidez no se esta traduciendo en aumento del crédito a empresas y familias; ni podemos conformarnos con una relajación, por razones electorales, de las exigencias de control del déficit de las Comunidades Autónomas, cuando el ajuste presupuestario de estos últimos seis años ha tenido efectos devastadores en la protección social, la educación, las inversiones y servicios públicos, etc. y estamos lejos, muy lejos de la situación del 2007; ni se puede hacer propaganda sobre los beneficios de la nueva “reforma” fiscal para los bolsillos de los contribuyentes, cuando el gasto público en España esta bien alejado de la media de los Estados mas desarrollados de Europa.

Tampoco es suficiente consuelo, aunque no sean malas noticias, el incremento de la actividad turística o el repunte de la venta de viviendas, porque supone volver a confiar en el modelo productivo tradicional y olvidar los compromisos de avanzar hacia un nuevo modelo sustentado en la industria, en el impulso de la I+D+I y en definitiva en un sistema mas competitivo, estable y sostenible.

No, la crisis no esta muerta, ni en España ni en la mayor parte de los estados de la Unión Europea, cuando se produce un serio frenazo al crecimiento a las primeras dificultades derivadas de un panorama internacional cada día mas enrarecido, resultado, por otra parte, de errores estratégicos de las grandes potencias mundiales.

No es para alegrarse, diciendo que la izquierda teníamos razón. Es para asumir que si queremos salir de la crisis y sobre todo en condiciones sociales y económicas dignas y con mucha menos desigualdad, no se puede seguir haciendo lo mismo de siempre o peor aun, esperar que las cosas nos las vayan arreglando los demás.

La crisis y "el muerto vivo" de Peret