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lunes. 03.10.2022

El esperpento de la encuesta del CIS y el monumental despiste del PSOE

Si el admirado -y probablemente insuperable- don Ramón María del Valle-Inclán levantara la cabeza, se frotaría las manos ante el material que para nuevos esperpentos...

Si el admirado -y probablemente insuperable- don Ramón María del Valle-Inclán levantara la cabeza, se frotaría las manos ante el material que para nuevos esperpentos le ofrece la política y sociedad española… De entrada, la reciente encuesta del CIS sitúa al PP cómodamente instalado en primera posición.

Así, la sociedad española, en un suicida trágala, vuelve a otorgar la mayoría a una formación que destroza la educación pública y la sanidad universal, aniquila los derechos laborales, incrementa el paro en más de un millón de víctimas (pese a los cientos de miles de valiosos jóvenes obligados a emigrar) reduce el sueldo de millones de empleados públicos (quienes, por cierto, no se beneficiaron del pasado “boom”), siembra la inquietud entre los pensionistas, que ven reducida cada día su pensión… como no podía ser menos, las protestas ciudadanas se pretenden acallar mediante una ley mordaza, auténtico oprobio para cualquier país realmente democrático. Esperpento, puro esperpento valleinclanesco.

El monumental despiste del PSOE

Tras la publicación de la encuesta del CIS, una joven y valiosa militante socialista defendió una suerte de frente de izquierdas compuesto por PSOE, IU, Podemos y Equo.

Pues bien, alguien debería salir ya a explicar a la compañera y a quienes así opinen que Podemos no es una formación de izquierdas. Podemos es un movimiento populista puro y duro. Y como todo populismo se extiende de modo transversal. De ahí su sorprendente crecimiento. Sorpresivo para quien erróneamente crea que es una formación a la izquierda de IU,  pero no para quienes llevamos años estudiando este fenómeno. Por favor, repitan conmigo: “El populismo no es de izquierdas ni de derechas, aunque exhiba elementos comunes con ambas tendencias”.

En este sentido, nunca estará de más recordar que populista fue Hugo Chávez, pero también Juan Domingo Perón, acogido en el exilio dorado que le proporcionó el dictador Francisco Franco. Populistas fueron también Getulio Vargas en Brasil y José María Velasco Ibarra en Ecuador, pero de igual modo Benito Mussolini y Adolf Hitler…  personajes dispares en circunstancias personales, de lugar y tiempo pero unidos por un nexo: todos, absolutamente todos abocaron a sus países a la catástrofe. Hoy, la inefable Cristina F. de Kirchmer preside un país en bancarrota, si bien, en su más pura línea populista, acusa de todos los males a una oligarquía, casta o grupo conspirador. Nada nuevo.   

En esta línea, resulta alarmante la miopía del PSOE. Cualquier persona mínimamente leída sabe que la izquierda y el populismo se parecen mucho… ¡de lejos! Por ello conviene afinar la vista, pues cuando ya están  encima se aprecian, esta vez con sobresalto, las diferencias.

En efecto, la izquierda persigue la igualdad, la justicia y el bienestar del conjunto de la sociedad; el populismo, muy al contrario, aboca indefectiblemente a la miseria, la pobreza y la opresión. Poco importa que su acceso al poder sea democrático. Una vez ocupadas las palancas institucionales, la democracia fenece entre un confuso y atronador griterío de reproches cruzados, caos económico, escasez, violencia callejera e institucional y indigencia, mucha indigencia.

Aunque, justo es reconocer que toda esa miseria se reparte con mucha equidad, salvo para la nomenclatura del partido, que siempre vive como un pachá. Reconozcamos también que la irrupción populista se acompaña siempre de  la belleza e ilusión de los fuegos artificiales. Pero como en todos los fuegos artificiales, cuando se apagan sus efímeras luces la noche es todavía más negra. 

El verdadero problema del PSOE en mi modesta opinión

Respecto al Partido Socialista, me mantengo en el firme sentir de que el problema no emana de los demás, sino que anida en su seno. Durante años ha situado a mucha gente sin preparación en puestos muy importantes mientas personas realmente formadas y capaces eran observadas con recelo y de soslayo, como auténticos “enemigos a batir”.

Así, legiones de mediocres y ambiciosos han copado labores de responsabilidad. Mientras el dinero fluía a espuertas bien podía pasar desapercibido este funesto proceder. Pero el batacazo ha sido monumental en cuanto ha habido que aplicar el ingenio a escenarios que solo pueden resolverse desde el conocimiento, el mérito y la capacidad.

Hoy, cunde el desconcierto entre un ejército que debería haberse formado con oficiales y suboficiales de Academia que, una vez curtidos en la cotidiana guerra política, sabrían “detectar y anular al enemigo”.

Pero una milicia donde campen tantos furrieres, chusqueros e intrigantes, se antoja inerme no solo ante una derecha consolidada y mejor formada (por desgracia), sino ante simples zascandiles de universidad que enarbolen y encabecen el populismo más rancio.

Por mi parte, y si Vds me lo permiten, en los próximos artículos intentaré explicar, dentro de mi pobre pedagogía, en qué consiste el populismo, cómo actúa y, lo más importante, las armas para anularlo porque afortunadamente… todavía queda tiempo.

El esperpento de la encuesta del CIS y el monumental despiste del PSOE