lunes 14.10.2019

Blesa, los podemitas y el petróleo…¡¡¡ Viva el vino!!!

Miguel Blesa, el único, el inimitable, ha evidenciado los últimos días su impronta de “ezpañó”, “ezpañó”, “ezpañó”...

“Yo trinco (presuntamente) lo que pueda, que la vida son dos días y… bueno, luego ya se verá y que lo pague otro”

Miguel Blesa, el único, el inimitable, el de las tarjetas vertiginosas, ha evidenciado, los últimos días, su impronta de “ezpañó”, “ezpañó”, “ezpañó”: “Yo trinco (presuntamente) lo que pueda, que la vida son dos días y… bueno, luego ya se verá y que lo pague otro”.

Este es el cáncer que corroe transversalmente, y en funesta metástasis, cada recoveco de nuestra sociedad, de arriba abajo, de izquierda a derecha, con fuerza centrífuga y centrípeta, desde Bankia a fontanería Pepe, cada uno en la medida de sus posibilidades.

Y es que, en España, predicar la responsabilidad personal, apelar al mérito y la capacidad y/o apechugar con las consecuencias de los propios actos pertenece al pasado. Hoy se impone el “si me sale bien, soy un tío listo y me lo llevo crudo, a ser posible en negro; si me sale mal, a llorar y buscarme una plataforma de afectados por algo, y a ver si así, juntándonos muchos y haciendo ruido, me lo arregla alguien”. Con el dinero del Estado, es decir, de otros.

Fiel a este esquema (como buen “ezpañó”), parece ser que el inefable banquero pretende que sus (presuntos) pufos corran a cargo de la aseguradora MAPFRE, compañía que a buen seguro no debe estar por la labor. Bien entendido que por “banquero” no me refiero a un gran financiero, sino al banco de sentarse que, parece ser, compartió con José María Aznar, el ex presidente de paz imperturbable, sereno rostro y bondadosa y sincera sonrisa.

Cónclave podemita en Vistalegre

Y en la misma línea de “a ver si estos me arreglan lo mío”, se ofició el pasado fin de semana el concilio iniciático podemita para la salvación de España, recompensa y esperanza de buenos, y execración y castigo (con llanto y crujir de dientes, por supuesto) de inicuos.

Esta vez se adoptó el discurso moderado, la socialdemocracia gratinada con alguna frase grandilocuente, estrategia que ya empleara para asaltar el poder el profeta Hugo Chávez (el justo, el clemente, el misericordioso). Con los venezolanos coló, para su desgracia. Pero mucho me temo que en España… va a ser que no. Además, para socialdemocracia ya tenemos al PSOE.

“Curiosamente”, el escenario elegido para los oficios redentores (esperanza para buenos y temor y temblor de impíos) fue el palacio Vistalegre, sí, ese que Zapatero llenaba hasta la bandera. Pero, ¡vaya por Dios!, los apóstoles de la nueva fe política (única y verdadera) solo consiguieron cubrir una parte, contratiempo mal disimulado con fotos parciales de “donde está la gente”, a diferencia del PSOE y sus fotos de la totalidad del pabellón.

Aunque, si lo pensamos mejor, pudiera ser que las oquedades laterales y apelotonamiento de fieles en el centro se debiera a el carácter de “ni izquierdas ni derechas” de la nueva y sana doctrina. Jamás olvidemos algo muy importante: la verdad no pocas veces se transmite mediante símbolos. Ahora no lo vemos, pero luego lo veremos aunque después dejaremos de verlo.

Bien entendido que la información no emana de ABC, medio que, según la asociación de la prensa, vio vedado su trabajo informativo sobre la celebración de los oficios salvadores de nuestro país, pues la libertad de expresión e información acoge diversas interpretaciones según la enarbole el justo o el impío. Libertad, sí… ¡pero dentro de un orden!

Canarias: ¡qué inventen (extraigan) ellos!

Unos kilómetros más abajo, las Canarias, concretamente Tenerife, padecen las inclemencias e inundaciones que de manera recurrente azotan el archipiélago. Mientras, se debaten los canarios en la zozobra de las búsquedas petrolíferas y su impacto sobre el turismo. Lo comprendo. Todo acarrea inconvenientes. Hasta ser futbolista del Real Madrid: “trabajas los domingos, firmas muchos autógrafos…”. Y descubrir petróleo, también. Es grasiento, sucio (además de una suciedad negruzca, la peor) y atrae mucho dinero, algo que el país no necesita. Sobre todo en estos tiempos.

Bien es cierto que en el golfo de México se extrae crudo sin que se haya arruinado la próxima y próspera península de Florida, o que las extracciones del Caribe no han afectado el turismo. Pero, nosotros, los “ezpañoles” somos diferentes… “¡Que paguen otros, que alguien nos arregle los nuestro, que inventen ellos, perdón, que extraigan ellos… y viva el vino!

Blesa, los podemitas y el petróleo…¡¡¡ Viva el vino!!!