martes 30/11/21

Los pecados de Pablo

PABLO IGLESIAS

Con respeto y cariño

Querido hermano Pablo, deseo que tu retiro ascético te sirva a tí y a nosotros para conocernos mejor a nosotros mismos. Para con serenidad y sin que nos atosiguen propios y extraños, buceemos en nuestro interior y, a través de una mirada menos ingenua, volvamos a analizar con mayor objetividad la realidad que nos rodea.

Aunque sea estimulante, no confundamos molinos con gigantes, no veamos   ejércitos dónde hay rebaños, ni damiselas dónde hay mujeres de verdad. Porque nos molerán a palos, se reirán de nosotros y nos tomaran por locos.

Porque no consentirán que contagiemos nuestra ilusión, nuestra razón razonada, nuestras ganas de vivir sin cadenas. Nos quieren hipotecados, nos quieren como reservas de sangre para su insaciable sed de beneficios.

Saben que nuestra ilusión es una mecha peligrosa que en ciertos momentos corre con fuerza imparable para destruir ese bunker que durante tantos siglos han construido para protegerse, proteger su linaje y proteger su fortuna de las muchedumbres. En su epigenética están marcadas las mutaciones permanentes que se han producido en esos momentos históricos en los que se han visto peligrosamente sobrepasados. Responden como el animal salvaje frente al invasor territorial percibiendo el posible fin de  su poder absoluto.

Conscientes del peligro que corren van a utilizar todos los medios a su alcance para destruir a su enemigo: nosotros. Los que conocemos sus propósitos, no tanto sus maldades. No sólo el enemigo, también su rastro debe desaparecer. No debe quedar memoria de él. Con “las celebraciones” del décimo aniversario del 15M  han iniciado el desmontaje no sólo de la organización política que materializó su diagnóstico y objetivos sino los propios diagnósticos y objetivos. Se trata de quemar los restos y esparcir las cenizas, sin dejar posibilidad de análisis ni recuperación.

La desintegración desde dentro es un método de gran eficacia y pone en cuestión la solidez presente y futura del contrario. Quién puede confiar en

la sostenibilidad de un edificio horadado en sus cimientos por sus propios habitantes. Te hemos dejado solo y tú también te has quedado solo. Algunos llevamos estando en esa situación desde hace muchos años. Somos unos perdedores profesionales. Eso tiene aspectos positivos: No nos desencantamos y seguimos porfiando en las razones de nuestra verdad.

Pero todo ello era previsible Pablo. Cuando se persigue transformar una sociedad, controlada, dirigida, sometida, vencida, traicionada durante siglos por los mismos poderes que protegen poderosos intereses políticos económicos, ideológicos, religiosos, culturales. Cuando existen fracasos en actuaciones precedentes en la línea que plantea Podemos es necesario, con humildad y perspicacia, analizarlos organizar sólidamente nuestro ejército y construir estrategia para una guerra a largo plazo. Lo de veni, vidi, vici no ha demostrado ser efectivo frente a este adversario. Las victorias demasiado rápidas no nos deben engañar y las tendencias puntuales no nos aseguran el futuro. Las consecuencias electorales de la actividad política están sujetas a multitud de variables cambiantes y no controlamos la mayoría.

Y para que veas que no escribo a toro pasado y que lo hago desde mi propia experiencia, de buena fe y con buena voluntad, te adjunto el artículo que escribí antes de que nacierais.

Por supuesto el análisis político de lo que ha pasado en nuestro país en estos últimos años debe ser mucho más amplio y profundo y sería una frivolidad por mi parte cerrarlo así. Es sólo una llamada de atención para la reflexión más sosegada y no tan sujeta a la solución de los problemas diarios.

Dejé de votar en unos años y volví a votar a Podemos hasta ahora. No estamos en una democracia plena. Estamos en una democracia en construcción con constantes sabotajes e involuciones.

No estoy seducido por las iconografías. Te has cortado la coleta y yo cuidé mis formas en determinadas ocasiones y en otras seguí haciendo lo que debía o me apetecía. Nací y me crie en Lavapiés. Ahora vivo en un barrio dormitorio de Madrid. Lavapiés sigue siendo mi barrio.

La actividad política desde la izquierda tiene múltiples sacrificios personales, sometidos a juicios que buscan el escándalo más que la crítica necesaria y honesta desde la ciudadanía representada. La violencia legal que ejercía el franquismo contra nosotros se ha reciclado en violencia fascista consentida, jaleada y estimulada abiertamente por la derecha y ultraderecha, con tan larga experiencia en estos métodos en nuestro país. Y todo ello tiene efectos negativos, paradójicamente, sobre nuestros apoyos naturales. Y por consiguiente, lo debemos de incorporar a nuestra estrategia de afrontamientos contando con el conjunto de la organización. Damos la batalla en su campo y con sus reglas. Y aún así, las incumplen. El perro le decía al hueso: tú estas duro pero yo estoy lento.

Los pecados de Pablo