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miércoles. 28.09.2022

Los recortes en la cultura: la Biblioteca Regional de Murcia

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Leer nos hace libres y una biblioteca es ese lugar donde la libertad se puede cimentar sobre pilares sólidos y, sobre todo, donde la pluralidad de mundo que ha creado el intelecto humano puede atraparnos e incluso hacernos sentirnos mejores y más útiles para la gente

Las vivencias son fundamentales para las personas. Me refiero a esos momentos de la vida que impregnan alguna parte del cerebro y que regresan periódicamente como recuerdos. Hace más de diez años conocí al escritor Vasily Grossman a través de un trabajo de Antony Beevor, en concreto "Un escritor en guerra: Vasily Grossman en el Ejército Rojo: 1941-1945". Desconocía la existencia de unos de los grandes escritores soviéticos (decir del Siglo XX sería un absurdo) a pesar de haber leído hace muchos años una breve historia de la literatura soviética en la que apenas recuerdo la referencia a "El deshielo" de Iliá Ehrenburg y a Pasternak. Incluso una de mis pasiones literarias, Bulgakov, la descubrí con posterioridad. Lo cierto es que inicié la búsqueda de "Vida y destino" del escritor de Berdichev y comencé por algunas librerías de Murcia sin éxito. Finalmente me trasladé a la Biblioteca Regional de Murcia (¡bendita biblioteca y bendito servicio público!) y ¡tampoco lo tenían!. No obstante, gracias al servicio de préstamos interbibliotecarios, posiblemente unos de las pocas coordinaciones entre diferentes administraciones públicas, localizamos el libro en una biblioteca pública de la ciudad de Albacete y solicitamos un préstamo provisional, creo recordar que durante un periodo de un mes. No puedo explicar con palabras la felicidad que supuso tener entre mis manos una edición de los años ochenta de "Vida y destino", traducida del francés y no del original ruso (poco después Galaxia Gutenberg comenzó a publicar la obra de Grossman: "Por una causa justa", "Vida y destino", "Años de guerra" y no recuerdo si también "La vida fluye"). Decir que cuando releo al escritor judío ucraniano en lengua rusa siempre tengo la sensación que los personajes hablan entre susurros y que la naturaleza (los álamos, el trigo, el polvo de la llanura, los ríos, los pantano...) susurran mientras el horror se acerca y lo envuelve todo).

Me alejo del relato, creo. En realidad, quiero hablar de ese momento en el que tuve entre las manos "Vida y destino". Fue en la Biblioteca Regional de Murcia, me lo entregó uno de los muchos compañeros y compañeras que trabajan allí (yo en alguna ocasión he pensado que la felicidad suma sería trabajar allí para permanecer un rato después del turno y buscar entre los pasillos una sorpresa, un libro de poesía desconocido que me haga sentir y pensar en el destino o en la nada, una novela, un estudio histórico, cualquier cosa que me haga soñar y creer (esto último casa vez más difícil de satisfacer). Las bibliotecas deberían ser admiradas como templos del conocimiento y debería ser un delito que permanecieran un solo minuto cerradas. ¡Son tantos los mundos que habitan en ellas, tantos los tipos de olas y el color de los mares, tantas las pasiones y también la maldad desatada vagando entre los estantes...!. ¡Las bibliotecas deberían cegar la noche estrellada con su luz perenne, con las voces distintas de sus usuarios, con los sueños que nacen de las páginas de los libros y crecen, y se hacen realidad, carne, dolor!

Decía que permanecí varias semanas en la biblioteca leyendo "Vida y destino". El libro sólo se podía consultar en sus instalaciones (cosas del préstamo interbibliotecario). Si hubiera habido turno de noche hubiera seguido leyendo, pero por desgracia la cultura no es un derecho fundamental de la ciudadanía. Para nuestros administradores la biblioteca es incluso un incordio que consume recursos públicos, se puede prescindir de personal, reducir el tiempo de apertura, cerrarlo con cuatro cadenas, sellar el tiempo, el espacio, dejar que los personajes de las novelas, los protagonistas de la historia, los sentimientos que se expanden en un ramillete de arcos iris se apaguen y sean sombras vagando en el hastío.

En realidad yo quería hablar de la decisión de la Comunidad Autónoma de reducir el horario de apertura de la Biblioteca Regional de Murcia respondiendo a "ajustes en las horas de personal", un eufemismo para intentar ocultar nuevos recortes presupuestarios y lo poco que le importa al Gobierno Regional la cultura en nuestra región. Leer nos hace libres y una biblioteca es ese lugar donde la libertad se puede cimentar sobre pilares sólidos y, sobre todo, donde la pluralidad de mundo que ha creado el intelecto humano puede atraparnos e incluso hacernos sentirnos mejores y más útiles para la gente, esa buena gente, que nos rodea.

Desde estas líneas quiero unirme a la iniciativa del escritor murciano José Daniel Espejo y exigir que no se reduzca el horario de apertura de la Biblioteca Regional de Murcia: tiene que permanecer abierta las 24 horas de los 365 días del año como los hospitales, porque en realidad una biblioteca también cura enfermedades del cuerpo y del alma. Solo hay que perderse entre sus estanterías y buscar el antídoto. Seguro que lo encontrarás.

Los recortes en la cultura: la Biblioteca Regional de Murcia