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miércoles 18/5/22

Los hipócritas

En el pandemonium de los actuales enfrentamientos armados en numerosos países de mayoría musulmana, con epicentro en Siria e Iraq...

En el pandemonium de los actuales enfrentamientos armados en numerosos países de mayoría musulmana, con epicentro en Siria e Iraq, ha hecho aparición un potente y amenazante protagonista que se hace llamar Estado Islámico y se propone implantar un nuevo Califato en Medio Oriente.

Al igual que otros movimientos como Alcaida y sus franquicias, proclaman su legitimidad a partir de una lectura ultra-literalista de la revelación coránica y aportan la novedad de una voluntad sanguinaria de poder que no hace mayores distingos entre infieles y musulmanes de las múltiples corrientes del Islam. Su extremismo religioso, su potencia militar, su proyecto califal y la capacidad de reclutamiento de jóvenes entre la comunidades musulmanas de los países de Europa occidental y norte de África, los convierte no sólo en un problema para los estados del Mediterráneo oriental y limítrofes al teatro bélico como Turquía e Irán, sino en una amenaza para el conjunto de la Umma.

En los últimos tiempos pareciera que las dinámicas de las luchas políticas, insurrecciones populares y enfrentamientos bélicos estén determinados por diferencias religiosas. Al menos esa es la primera impresión aunque, sin negar que los alineamientos religiosos consigan un protagonismo evidente, la realidad no deja de ser una clara manifestación de luchas de poder, de control territorial, político, económico e ideológico. La envoltura religiosa otorga a los conflictos un grado de enconamiento y brutalidad superlativa.

Sin embargo, desde los procesos de descolonización hasta el presente, el fenómeno religioso no ha sido el determinante y soy de los que opina que la irrupción de la religión ha venido, generalmente, precedido de derrotas o fracasos de experiencias de clara formulación política y social no religiosas.

Dada la limitación de un artículo como este, me limitaré a señalar que las propuestas surgidas tras la segunda guerra mundial y el consiguiente proceso descolonizador, tanto el derrocamiento de Mosaddeq por EEUU y Reino Unido y la consiguiente dictadura del Sha Pahlevi en Irán, como la deriva burocrático-político-militar del socialismo panárabe: Baathismo sirio e iraquí, Nazzerismo egipcio, el Frente de Liberación Nacional de Argelia, Gadafi en Libia o la propia Al Fatah, generaron una gran desconfianza en amplios sectores de la población dando una oportunidad en el terreno político a movimientos y partidos religiosos como la Hermandad Musulmana, Hamás, Alcaida, el EI, etc.

El último acto de este dramático proceso ha sido la incapacidad de los sectores laicos, que pusieron en marcha las recientes Primaveras Árabes, para culminarlas con el deseable camino de construcción de una nueva institucionalidad política y social democrática, con la única excepción de Túnez.

Conviene no olvidar que las monarquías oligárquicas de la península arábiga mantienen un papel geopolítico relevante en la zona,  con la casa Saudí sustentadora de una corriente reaccionaria y ultra-literalista como el Wahhabismo.

Dado que buena parte de la controversia se justifique en términos religiosos, con apelaciones supuestamente rigurosas  y únicamente verdaderas de la Revelación y que tantos musulmanes honestos se sumen a la carnicería creyendo cumplir con los preceptos piadosos de El Corán, merece que las comunidades islámicas no permanezcan al margen de un conflicto que les pueda parecer lejano y ajeno, especialmente a aquellas de los países democráticos.

¿Las apelaciones del Estado Islámico al Corán no merecen la desautorización desde las lecturas más acordes con la vocación pacífica del Libro?

Quizá pueda ser útil recordar a Ibn Rusd (Averroes) (520/1126 – 595/1198) cuando rechazaba el literalismo o la analogía facilona:

Resueltamente decidimos que todo texto revelado, cuyo sentido literal contradice una verdad apodícticamente demostrada, debe ser interpretado alegóricamente, conforme a las reglas de esta interpretación en la lengua árabe. Y ese principio que acabo de formular no ofrece dudas para ningún muslim, ni sospechas de error para ningún creyente. ¡Y cómo se fortifica progresivamente esta certeza en el ánimo de todos los que meditan asiduamente dicho principio y lo experimentan en la práctica y se esfuerzan por realizar este propósito de armonizar la ciencia con la fe! Ibn Rusd (Averroes); Fasl al-Maqal, 7. Interpretación alegórica o Ta'wil.

¿Puede ser el yihad, a esta altura de los tiempos, una apelación al alfanje. al cohete tierra-tierra, al cinturón explosivo, a la esclavización de niñas nigerianas. O será una exhortación a la palabra?

Azora 25 La Distinción

54/52 No obedezcas a los infieles y combátelos briosamente con el Corán”.

Creo conveniente repetir una vez más que no se trata de ninguna lucha contra enemigos externos, como las pasadas luchas anticolonialistas, ni siquiera contra la presencia estadounidense y británica en Iraq, sino de control del poder en espacios territoriales mediante la fuerza militar y la generalización del terror y el aplastamiento de cualquier disidencia ideológica o religiosa interna.

La apelación a la palabra revelada es una mera coartada para legitimar la práctica más despiadada e inhumana. Y me pregunto ¿quiénes son los actuales Hipócritas denunciados en el Corán?

Azora 63 Los Hipócritas

1 Cuando los hipócritas se te acercan, dicen: “Atestiguamos que tú eres el Enviado de Dios. Dios sabe que tú eres su Enviado.” Dios atestigua que los hipócritas son embusteros.

2 Han tomado sus juramentos por salvaguardia y se han apartado de la senda de Dios.¡Cuán malo es lo que han hecho!

3 Eso es así porque ellos han creído y luego han descreído. Sus corazones han sido sellados, pero ellos no saben.

4 Cuando los ves te place su contextura, y si hablan, escuchas sus palabras como si fuesen estacas apuntaladas. Creen que todo grito va contra ellos. Ellos son el enemigo.¡Guárdate de ellos! ¡Combátalos Dios! ¡Cómo se han apartado de la Dirección!.

8 Dicen: “Realmente, si retornamos a Medina, el más poderoso expulsará de ella al más débil.” El poder pertenece a Dios, a su Enviado y a los creyentes; pero los hipócritas no saben.”

¿Por qué no escuchar el Allah Hoo de Nusrat Fateh Ali Khan?

“Viniendo a este mundo
Miré a un lado y otro
Mirando a cualquier lado, vi sólo a Tí
Los Hindúes te ven en sus ídolos
Los Musulmanes te ven en la Kaaba
Ambos tienen una mirada limitada”

“En el templo, en la Kaaba
En el cielo, sobre la tierra
Para cada seguidor Tú estás allí
Tan lejos como él puede alcanzar
Si cada uno alaba Tu nombre
¿Por qué Musulmanes e Hindúes se pelean?”

Los hipócritas