jueves. 13.06.2024

No hay tregua en Navidad

En estos días de fiesta, no se aminoran las medidas de austeridad, no se suavizan las leyes, no se devuelven los empleos...

moncloa

"Paz a las cabañas, guerra a los palacios"

Este gobierno inmisericorde no da tregua ni en Navidad. En estos días de fiesta, no se aminoran las medidas de austeridad, no se suavizan las leyes, no se devuelven los empleos, ni se suspenden los despidos ni los embargos ni los desahucios, ni se restauran los sueldos y las pensiones; ni se recuperan, siquiera temporalmente, los bienes y servicios públicos privatizados y externalizados. Ni siquiera la justicia es más justa y actúa con más diligencia y rigor contra corruptos y expoliadores de la riqueza nacional.

En estos días de fiesta, los bancos seguirán sus procedimientos habituales en el impago de hipotecas, los que han perdido su casa seguirán en la calle, o acogidos por familiares y amigos o por asociaciones solidarias, no se detendrán los EREs, los que han perdido la tarjeta sanitaria seguirán sin ella, los inmigrantes seguirán igual de perseguidos, y los pobres, igual de pobres, o quizá más; quienes pasan frío porque no se pueden permitir el lujo de pagar la calefacción y el agua caliente, seguirán así, porque este Gobierno cristiano pero inmisericorde, ha rechazado una petición de la oposición para declarar “la tregua del frío”, que permita posponer el pago de los recibos del consumo de energía durante los meses de invierno, como ocurre en otros países, que también son capitalistas. Mientras tanto, la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia prevé un superávit en la tarifa eléctrica de 52 millones de euros, y ENDESA anuncia que piensa repartir a sus accionistas un dividendo extraordinario por importe de 14.600 millones de euros.

En estas fiestas, bastantes políticos corruptos seguirán impunes y pasarán las fiestas en sus casas, gastando a mansalva y brindando con cava o champagne francés por el régimen político que les permite llenar la “buchaca” burlarse de los ciudadanos año tras año. 

Por encima de las buenas palabras, de los falsos deseos de amor y concordia, el Gobierno no cesa en sus objetivos. En la lucha sin cuartel para defender los intereses de la banca, de los monopolios, de las grandes empresas y las mayores fortunas, de los defraudadores fiscales y de los corruptos de toda laya, el Gobierno no da tregua ni en Navidad.

No se la concedamos tampoco los trabajadores, los asiduos contribuyentes, los ciudadanos honrados, o mejor dicho, empecemos a salir de esta fatal pasividad y compliquemos un poco la vida a quienes insisten en defender este régimen político autoritario y corrompido a pesar de su agonía.

Que 2015 sea el año en que la resignación se convierta en indignación, en exigencia de responsabilidades a quienes no han asumido ninguna y, sobre todo, en poder ciudadano, y empecemos a transformar, de verdad y profundamente, un estado de cosas tremendamente injusto para la mayor parte de la población.

Por eso, en este desdichado año 2014, que ahora concluye, la salutación navideña no puede ser otra que la frase con que, en 1834, George Büchner comenzaba un famoso manifiesto: "Paz a las cabañas, guerra a los palacios".

No hay tregua en Navidad