jueves 21.11.2019

Lo viejo y lo nuevo en política

El espacio del "centro político", que se inventara hace décadas, es el plato (y el plató) más apetecido por 'tirios y troyanos'.

El espacio del "centro político", que se inventara hace décadas, es el plato (y el plató) más apetecido por "tirios y troyanos"

Cuando en las listas del PSOE por mi ciudad natal (Albacete) fui elegido Diputado en 1977, sin pensar que podría serlo, ya que casi todas las encuestas (hasta casi última hora) daban cuatro electos, uno por cada uno de los partidos AP, UCD, PSOE y PC (o uno de la alianza de PSP con la democracia cristiana de Ruiz Jiménez), y yo iba de número 2, así que fui electo por azares de la vida. Entonces mi generación y algunos mayores, éramos de los "nuevos".

Mi bisabuelo materno (Pepe, el albañil) concejal del PSOE en  Tarazona de la Mancha, asesinado vilmente en 1939, por defender la legalidad de la II República y mi abuelo paterno, Paco, militante de UGT, que tuvo que exilarse de Madrid a La Roda de Albacete, por temor a ser perseguido al entrar las tropas sediciosas de Franco, nunca imaginaron que un biznieto y nieto, respectivamente, haría política en el ámbito en el que ellos habían tenido un enorme costo personal y familiar.

Por cierto, ámbito político de la izquierda (vieja) que en nada se parece hoy (nuevo) a lo que vivieron y por lo que fueron perseguidos y hasta murieron decenas de miles de personas. Y no digo con ello que fueran ni mejor, ni peor que ahora. Cada tiempo tiene su cadencia y circunstancias. Pero ello nos enseña mucho. Sobre lo viejo y lo nuevo.

En casa de mis padres jamás oí hablar de estos temas, hasta muy tarde, por puro temor en mi familia, supongo. Eso si, nunca me dejaron que me afiliara a la OJE, algo normal entre mis iguales de los años cincuenta y sesenta del siglo pasado. Aunque en aquel tiempo de infancia yo no entendía el por qué... Hasta qué años más tarde lo comprendí y lo agradecí, evidentemente.

Yo entonces, cuando llegué al Congreso por vez primera en 1977 era de lo "nuevo", por la edad y por el profundo cambio político de la época tan apasionante que vivimos muchos jóvenes de mi generación.

¿Es ahora, "lo nuevo" en 2015, igual de trascendente que entonces? Honestamente pienso que no. Son tiempos diferentes.

Fui un diputado con 28 años. Inexperto. Creo que humilde. Un poco a contra-corriente, hecho que no satisfacía en las "alturas" del partido. Eso si, con los ojos y oídos muy abiertos, como correspondía. Conviví algún tiempo con viejos luchadores de la izquierda política: exiliados, torturados... pero también con líderes de la falange y del nacional catolicismo. Me ayudó a relativizar las cosas. Y me ha servido a lo largo de toda mi vida.

Ese, de finales de los setenta, fue un proceso complejo, que a muchos nos pilló con muy poca experiencia, sin saber apenas qué se "cocía por arriba". Con el tiempo, algunos y algunas se han acomodado. Otros y otras se han corrompido. Algunos y algunas se aficionaron a las "puertas giratorias". Otros y otras se han resignado a lo fácil, a "dejarse llevar a favor de corriente". Otros y otras se fueron apartando de la política activa, aunque reconociendo errores y aciertos, volviendo a la profesión habitual, pero buscando otras trincheras sociales no remuneradas, desde donde hacer política. Y por fin, otras y otros, sólo se refugiaron o volvieron a su profesión, cansados o porque es lo lógico, después de un tiempo.

Pasará lo mismo, estoy casi seguro, en unos años, igual que fue siempre en política, al menos desde la Revolución francesa, hasta hoy.

Ahora se vive un proceso nuevo, pero muy distinto a nivel interno: No se sale de una dictadura brutal, pero si estamos instalados en un sistema democrático formal poco sólido y con enormes carencias; en una economía injusta, capitalista, depredadora e internacional que se ha instalado en la sociedad, como algo cotidiano y casi infranqueable;  la codicia lo inunda casi todo; el medioambiente se ha deteriorado hasta límites impensables; los derechos, servicios y prestaciones sociales: pensiones, sanidad, educación públicas, etc. peligran enormemente; y el empleo, mayoritariamente, es escaso y precario. Eso si proporciona enormes beneficio a muchos empresarios.

A nivel internacional, la situación es harto complicada: la pobreza, la muerte (a diario) y la humillación de decenas de millones de seres humanos es un hecho vergonzante. Y la comunidad internacional,  es cada vez más incapaz de "cambiar el paso". La,situación está en manos de grandes corporaciones depredadoras, ya sean religiosas, comerciales o financieras.

Y aquí, en esta España algo artificial, nación de naciones, con símbolos que nos separan, una parte de los más media lo inundan todo. Las redes sociales y la pantalla se han convertido en los nuevos "dioses" de candidatos y votantes (¡ojo!) que lo demandan. La mediocridad tertuliana política, por un "platito de lentejas", es el "denominador común". La prepotencia es algo cotidiano. La humildad parece ser que ahora "no vende"

¿Esta es la nueva era política de la que tanto se habla? Siento ser un "aguafiestas", pero no le auguro un gran y largo futuro. ¿Qué más da bipartidismo, tri o cuatri partidismo? ¿Qué más da, si según todos los indicios programáticos, va a haber una cierta continuidad en lo cotidiano, en lo importante...? ¿Qué está pasando en nuestro entorno europeo?... No hace falta que haga citas...No hay que ser muy despabilado para verlo. Y por más que me cabree llegar a esa conclusión. Lo obvio, es obvio. Lo observamos a diario, ahora casi nadie se arriesga a ir en contra de opiniones mayoritarias. Casi nadie arriesga, con ligeras excepciones de lo poco que queda de las tan denostadas ideas de la izquierda política. El espacio del "centro político", que se inventara hace décadas, es el plato (y el plató) más apetecido por "tirios y troyanos".

¿Donde está lo novedoso?: En la juventud de algunos candidatos y candidatas, evidentemente. Pero ¿hay tanta juventud en las listas? Pues repasadas las listas en general, sólo los justos, por el lógico cambio generacional. Como casi siempre.

Si te fijas bien, también se observa muchas personas reconvertidas, de un lado para otro. También mucho "fichaje" a lo Alfonso Guerra. Como sucediera en los ochenta del pasado siglo.

"Algunos" que venían a proponer grandes cambios tan sólo hace unos meses, se han topado con la cruda realidad de las encuestas, de la "ilógica" situación del Sistema mayoritario instalado. Haciéndoles repensar los programas casi cada día. Incluso palabras míticas hasta hace muy poco, como "casta" o los de "arriba y los de abajo", apenas se escuchan.

Por ello, ¿lo viejo y lo nuevo?: Evidentemente, es nuevo todo si lo comparamos con 1977, porque han pasado cuatro décadas desde la Transición. Porque estamos en una nueva era: la de las tecnologías electromagnéticas de la comunicación y la robótica que lo inunda todo. Porque habría que hacer algunos cambios en una Constitución algo anticuada en algunas cuestiones. Porque la corrupción política y social del pelotazo y la codicia, "algo más nueva, que vieja" habría que acabar con ella. Al menos es lo se plantea por parte de casi todos.

Pero el problema está en que "algunos" de los "nuevos mimbres" (aunque sean pocos) también han estado ahí, muy cerquita de esa corrupción política y económica.

Pero lo que más me preocupa en este 2015 es la prepotencia de algunos de los nuevos líderes, la mediocridad (por lo simplistas) de una parte de las propuestas generalizadas. Voy a citar sólo una: Los tan manidos y hasta ampulosos, en ocasiones: "pactos de Estado", que cuando se han hecho, aunque haya sido de forma parcial, han ganado los de siempre.

Ya no digamos sobre los importantes y trascendentes temas de los que casi nadie habla, por temor a perder votos o por no saber muy bien qué proponer. Como siempre pasó.

A partir del 21D15 y en los próximos 4 años tendremos muchas respuestas. Como casi siempre fue, en la vieja y en la nueva política: Años difíciles y preocupantes tanto a nivel interno, como externo nos esperan, pero apasionantes, sin duda. Y lo que más me satisface, de ahora, es que de nuevo hay gente muy ilusionada (jóvenes y mayores) y eso es muy bueno.

Lo viejo y lo nuevo en política