domingo 31.05.2020

Sobrevivir a las listas

Estos días se multiplican en la prensa los artículos del tipo, “¿Cómo sobrevivir al estrés de las fiestas?” o “Guía para soportar a tu familia en Navidad” o “Diez pasos para no engordar en Nochebuena” o “Sexo en Navidad” o “Cosas que no debes hacer en la cena de empresa” o “Diez productos de marca blanca que cuelan como lujosos”... A ver, no es que me parezcan mal los textos ni los libros de autoayuda, cada uno hace terapia como buenamente entiende, o puede, y a veces uno está sin ideas o superado por las hilarantes nóminas de la llamada recuperación económica, pero, en los últimos tiempos, se advierte una tendencia nada saludable entre redactores y lectores hacia un infantilismo desmesurado. ¡Y qué me dicen de ese gusto, tan humano, por las listas! “Los diez mejores libros del año”, “Cinco platos que no engordan”, “Tres trucos para no reírte durante el sexo”…

¡Hay vida más allá de las listas!, y de los decálogos de escritores, más allá de esos diez títulos que ya cansan un poco y de esa obsesión por lucir un cuerpo “perfecto” para las fotos del Facebook a costa de unas dietas laboriosas y tristes. Lo que deberían ser unos días de descanso, lejos de la miseria y del estrés laboral, parecen haberse convertido en una obligación infausta, cuyos gastos, además, ya no hay extra que los soporte, porque parece que haya que comprarlo todo, que imitar a toda costa el lujo hortera del famoseo televisivo. ¡Cómo no vamos a necesitar libros de autoayuda, artículos pueriles trufados de consejos Disney!

Corren tiempos frívolos, lo sé. La resistencia no puede ser más que un acto personal, casi íntimo. Conservar cierta intempestiva integridad, buscar en los márgenes, mantenerse firme de la forma más laxa posible.

Personalmente, desconfío del lujo de marca blanca del astuto reportaje que mencionaba arriba y, claro, también del otro. Me quedo con el lujo de las pequeñas cosas, gestos que son la verdadera sustancia de la vida, la mayoría son gratis y otros cuestan pocos euros, como diría un amigo. Pero esta no es una columna de autoayuda, que cada uno busque y encuentre los suyos. Qué quieren que les diga, ¡vayan a una librería y rebusquen debajo de las listas de los más vendidos!, ¡Coman y beban sin acritud, y sin receta médica! ¡Peléense con su cuñado en nochebuena o suéltenle alguna inconveniencia a su jefe en la cena de empresa! Pero no se distraigan de lo fundamental, sean felices.

Sobrevivir a las listas