lunes 18/1/21

Mucho moito conto

Las mujeres tienen que gritar, como la protagonista de Del color de la leche, esa enorme novela que relata con luminosa crudeza el injusto destino de una niña en la Inglaterra rural del siglo XIX, una historia que todavía hoy nos estremece, porque no la hemos superado

En tiempos de Amazon da un gusto terrible entrar en esas librerías de toda la vida que, sin embargo, apenas llevan unos años abiertas y dejarse envolver por la parte física que también tiene la literatura, el peso real de los volúmenes ordenados en las estanterías, el guiño de las atractivas portadas reclamando tu atención desde las mesas de novedades; y el olor, esa fragancia del papel nuevo, de la tinta fresca que reposa en forma de palabras entre miles de páginas, centenares de libros que uno puede hojear y olisquear sin pudor, porque los lectores sabemos, igual que los catadores de vino, que todos los sentidos son importantes a la hora de degustar una buena novela. Desconfiaría de un lector que no metiese de vez en cuando sus narices en lo más hondo del libro que tuviese entre manos, abierto de par en par, como si una enorme mariposa se le hubiese posado en la cara. Y están las libreras, en mi cuidad son mayoría, heroínas de la literatura y, por lo tanto, de la resistencia, partisanas en pie de guerra contra esta muerte lenta de la cultura, de los libros, que de nada sirven sin un ejército de lectores detrás. Se pueden publicar cientos de miles de novedades, millones de novelas autopublicadas en la red, qué importa, si no llegan a nadie, si no tienen la menor repercusión, si la calidad literaria de unas cuantas se pierde en medio de un océano insondable de títulos y nombres y mediocridad, en el mejor de los casos. La voz de la literatura se apaga, enmudece entre el jolgorio de las redes, bajo la presión de las ventas, la escasez de lectores. Pero ahí están las libreras, levantando la voz, ese grito de guerra; el grito de la literatura, el de las buenas novelas que leen, recomiendan y venden en sus nuevas librerías de toda la vida. El grito de las mujeres, como dijo Nell Leyshon la semana pasada en un encuentro celebrado en A Coruña, en la librería Moito Conto. Las mujeres tienen que gritar, como la protagonista de Del color de la leche (Ed. Sexto Piso), esa enorme novela que relata con luminosa crudeza el injusto destino de una niña en la Inglaterra rural del siglo XIX, una historia que todavía hoy nos estremece, porque no la hemos superado. Las mujeres tienen que gritar y las libreras de A Coruña gritan y resisten en sus librerías regalándonos a todos tardes tan maravillosas como la de la semana pasada en Moito Conto. ¡Gracias!

Mucho moito conto