domingo 29.03.2020

El ducado de Franco y el Valle de los Caídos: Otra oportunidad perdida

Muy sencillo, señora vicepresidenta del gobierno y responsable de Patrimonio Nacional: “Carmencita, te concedemos el ducado de Franco si aceptas que saquemos a tu padre del Valle de los Caídos”. Las oportunidades pasan, y si no se cazan al vuelo, se pierden. De nuevo el gobierno del Partido Popular ha vuelto a demostrar su dejadez y su escaso interés en desbloquear situaciones como la del Valle de los Caídos, desaprovechando una interesante coincidencia.

Enfrascados en grandes “cuestiones de Estado”, como el ‘caso Cifuentes’ o las inciertas expectativas electorales a nivel nacional, han dejado pasar una posibilidad cierta de empezar a encarrilar el asunto de Cuelgamuros. Del mismo modo que con Carmen Franco era muy difícil llegar a un acuerdo para trasladar los restos de su padre al panteón familiar de El Pardo -donde se encuentran los de Carmen Polo- parece razonable pensar que Carmen Martínez-Bordiú habría tenido una mejor predisposición a hacerlo... sobre todo si hubiese pensado que iba a ser desatendida su petición de heredar el ducado de Franco, el título nobiliario que rinde tributo al dictador desde hace cuarenta años.

Pues no, no ha sido posible. La nietísima no ha sentido ese temor. No ha sentido en la nuca el aliento de la oportunidad histórica. Ella ha solicitado lo que cree que le corresponde por ley, y el gobierno se lo concede así, sencillamente, solo porque se ha de cumplir la legislación relativa a los títulos nobiliarios. "Santas pascuas", diría Carmen Martínez Castro. Rafael Catalá justificó en el Congreso que se mantenga el ducado porque "no genera ningún privilegio" y se trata de un título que es "simplemente honorífico". Cumplir la ley sí, señor ministro de Justicia, pero estamos hablando de otra cosa. Estamos hablando de ser hábiles y vender cara la piel del oso.

Esta desidia operativa del ejecutivo ha traído consigo un nuevo chorro de críticas a Catalá, de menor calado, eso es cierto, que las acumuladas desde que tomó posesión de su cargo. Concederlo “a cambio de” habría sido una buena opción. Pero, ¿qué se puede esperar de un presidente cuya estrategia ha sido, es y será dejar pudrir las situaciones? No adoptar una decisión a tiempo solo provoca gangrena. Se perdió la oportunidad cuando se aprobó la Ley de Memoria Histórica, y ahora otra vez. Así está el Valle de los Caídos, en vía muerta.

Es indignante que el título se perpetúe a estas alturas de la historia, y está más que justificada la petición de que sea eliminado, pero, si no hay voluntad de hacerlo, al menos póngalo difícil, señora Sáenz de Santamaría. Desarrolle esa picardía y esa visión de la jugada que le caracterizan. Negocie con Carmen Martínez-Bordiú. Seguro que a toda la familia le gustaría que el matrimonio Franco-Polo pueda descansar, al fin, juntos, en el mismo sepulcro. España entera se lo habría agradecido: Las familias de los republicanos enterrados sin su consentimiento, los monjes benedictinos que viven en la abadía... Hasta un buen número de partidarios del bando vencedor y apasionados de Cuelgamuros, que siempre consideraron a Franco un “intruso” por estar enterrado en la basílica, sin haber sido ni caído ni mártir en la guerra civil.

El ducado de Franco y el Valle de los Caídos: Otra oportunidad perdida