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jueves. 30.06.2022

La primera batalla de Grecia

Al estilo de los diarcas espartanos, el dúo Tsipras-Varufakis ha enfrentado nada más llegar al poder sus propias Termópilas...

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Al estilo de los diarcas espartanos, el dúo Tsipras-Varufakis ha enfrentado nada más llegar al poder sus propias Termópilas, una batalla que todos los augurios daban por perdida contra un enemigo inmensamente superior. Los cronistas afirman que la romántica avanzadilla griega ha quedado aplastada a la primera de cambio por el Eurogrupo. Pero esa interpretación, tan cierta como plana, oculta más o menos interesadamente algunas realidades. Como que se está negociando sobre una propuesta del país deudor o que la llegada al poder de la izquierda no ha supuesto ni el Apocalipsis ni un remake de “Thelma y Louise” dirigiéndose de forma suicida hacia el abismo como algunos heraldos vaticinaban… o deseaban.

Sin margen de maniobra, sobre todo teniendo en cuenta la voluntad griega de hacer frente a sus obligaciones y permanecer dentro del euro, la delegación alemana puede vanagloriarse del respeto a la ortodoxia del acuerdo. La ampliación del rescate no difiere del original en cuanto a que el presupuesto será vigilado por la troika, ahora bajo el nombre de “instituciones”. No subirá el IVA general pero se eliminaran excepciones para tender al tipo máximo. Se renuncia a dar marcha atrás a las privatizaciones ya iniciadas y se mantiene la disciplina fiscal, enviando al cajón de los futuribles  (aunque sin renunciar a ellos) aumentos salariales, renta mínima garantizada y otros gastos que repercutirían en las cuentas del país.

Grecia ha introducido en la mesa de debate el respeto a la dignidad de los países rescatados, arrancando al presidente de la Comisión Europea, Jean Claude Junker, la confesión de haber pecado contra ella en el pasado. La denuncia de la escasa legitimidad democrática de la troika y del propio Eurogrupo para dictar cómo han de hacerse las cosas es un aviso ante próximas negociaciones. Y si la sobreactuada interpretación de Varufakis amenazando con una ruptura traumática era poco creíble, tiene el valor de haber obligado a los socios comunitarios a enrocarse, ofreciendo la imagen de que sólo se guían por intereses políticos y ansia de castigo.

En el terreno del cumplimiento de sus promesa electorales, Syriza obtiene cierta relajación en la consecución de objetivos de déficit y una puerta abierta a realizar reformas (siempre supervisadas y sin que afecten al rumbo ya trazado) que permitan aliviar el peso de la crisis entre los más desfavorecidos, con medidas anti desahucio y garantizando el acceso a la vivienda, los servicios sanitarios y el suministro básico de energía. El refuerzo de la lucha contra el contrabando, la corrupción y el fraude fiscal agrada a las autoridades comunitarias, y las promesas de ajustar gastos públicos no salariales y eliminar incentivos a las prejubilaciones sirven para proteger otra “línea roja”, la congelación o recorte de sueldos y pensiones. ¿Escasos frutos? No es lo que opina la sociedad griega, que se muestra mayoritariamente de acuerdo con la estrategia de sus representantes.

Aunque no hayan obtenido sonadas concesiones, son logros importantes para la estabilidad de un ejecutivo con apenas un mes de vida y también, según las empresas de sondeos, para consumo interno. En palabras del periodista griego Kostis Tsouparopoulos, “los gobiernos de ND y PASOK prometieron muchas cosas y no hicieron casi nada. El nuevo ejecutivo ha prometido mucho también aunque, por primera vez, hay un gobierno que quiere negociar un programa, con respeto a todo lo firmado en el pasado, pero con atención a la gente que ha sufrido más, abriendo una guerra contra la oligarquía que no paga impuestos y ha ganado mucho en estos años de crisis”.

Como en la defensa abocada al fracaso de las Termópilas, los griegos pueden haber resultado castigados en la refriega pero han dejado patente su disposición a plantar cara, refuerzan su apoyo popular, arañan alguna mínima ventaja y - cubierto el objetivo de evitar la asfixia económica a corto plazo - obtienen una bocanada de oxígeno ante la inminente nueva ronda de negociación del rescate. Esa será otra batalla.

La primera batalla de Grecia