miércoles 01.04.2020

¿A quién interesa la deuda?

Hay conceptos económicos que están sirviendo para engañar y embaucar a los ciudadanos y buscar así objetivos que ni mucho menos son favorables a la sociedad sino exclusivamente son favorables a aquellos que los implantan  como simiente de largo recorrido y que los riegan sin desmayo para así obscurecer y hacer opaca la realidad a aquellos otros que resultan ser los perdedores inconscientes.

La deuda, en sentido extenso, es uno de ellos y con una importancia de gran trascendencia social. En base a la deuda se aplican las políticas de austeridad, recortando cada día más servicios públicos, aunque, por el contrario, la deuda siga desbocada y sin solución. Los propios bancos, sin embargo, son los beneficiarios de este sistema endemoniado y esclavizador. Así, nos dice el economista Torres López en su último libro “El problema principal que provoca la creación de dinero bancario en un sistema de reserva fraccionaria es que los bancos se convierten en auténticos motores de propulsión de la deuda, y ésta, en el negocio más rentable de la historia humana y no sólo por los beneficios económicos que reporta, sino por la esclavitud que supone para los prestatarios.[1]”

Un error, también ampliamente cometido, es considerar que los bancos prestan el dinero que tienen, cuando ocurre sencillamente al revés. “Los bancos no prestan lo que tienen, sino que tienen lo que prestan.[2]” Los bancos no tienen obligación de mantener todo el dinero que les ingresan, gran parte del dinero depositado por los clientes se utiliza para dar préstamos y especular en los mercados financieros. La banca cuando no consigue buenos resultados, en tiempos de vacas flacas, utiliza el efecto palanca. Los bancos han aprendido a dar en todo momento buenos resultados que siempre son necesarios para la cotización de sus acciones. Con fondos propios escasos han recurrido al apalancamiento[3], juegan y arriesgan con dinero que no es suyo, así los beneficios generados fácilmente suponen un porcentaje jugoso y mayor. Los bancos aprovecharon de forma extensiva el apalancamiento, para mejorar los beneficios sobre los recursos propios, en algunos casos este apalancamiento llegó a ser 45 veces los fondos propios, endeudándose enloquecida y avariciosamente para ganar más con menos, aunque con mucho más riesgo para los demás, como nos demostró la crisis de 2007/2008, la gran recesión. Y, sin embargo, los grandes beneficios que obtuvieron, e incluso lo poco que había iniciada la crisis, se lo repartieron entre unos pocos por lo que la tajada que sacaron fue muy suculenta, quitándola, además, de la boca de los más necesitados.

Realmente la banca privada es la generadora de la mayor parte del dinero que utilizamos. Crea dinero de la nada, sólo con apuntes contables en el debe y haber de las distintas cuentas, dando créditos a un determinado interés y generando deuda. Así llega a concluir Torres López “En resumidas cuentas, por tanto, el dinero bancario es la deuda que crean los bancos desde la nada (mediante la simple firma de los respectivos contratos y las anotaciones pertinentes de cargo y abono) cuando conceden préstamos que se traducen a posteriori en depósitos. O dicho también muy claramente con palabras del premio Nobel de Economía Maurice Allais: el mecanismo del crédito conlleva una creación de moneda ex nihilo mediante simples juegos de escritura.[4]” Es una actividad tan sencilla y cuesta tan poco esfuerzo que el propio Keynes preguntaba “¿Por qué si los bancos pueden crear crédito, se permiten rechazar cualquier solicitud razonable de préstamo? ¿Y por qué están autorizados a cobrar una tasa por algo que a ellos les cuesta poco o nada?[5]

Y así nos encontramos que después de pagarles a escote entre los ciudadanos miles de millones a los bancos para paliar sus juegos peligrosos con nuestro dinero, el negocio bancario sigue boyante hoy en día y las noticias del presente año son muy elocuentes: Santander, BBVA, CaixaBank, Bankia y Sabadell, las mayores entidades financieras españolas, han ganado en los nueve primeros meses del año 11.339 millones de euros, un 15 % más que en el mismo periodo de 2016.

Y así sigue la canción triste de la deuda. Nuestro Gobierno generador de la mayor deuda de Europa a pesar de sus políticas austericidas, reducirá nuevamente en 2018, por tercer año consecutivo, la proporción de Producto Interior Bruto (PIB) que destina a Sanidad, Educación y Protección Social. En los dos primeros casos el gasto caerá en dos décimas, con lo que la partida destinada a Educación pasa del 4% al 3,8% del PIB, y la de Sanidad se contraerá del 6% al 5,8%. Por su parte, en la partida destinada a pensiones, servicios sociales y políticas de fomento del empleo, entre otros aspectos, la reducción será incluso mayor: pasará de recibir el 16,5% del PIB a quedarse en el 16,2%.

La pregunta sigue siendo ¿quién sale beneficiado de estas políticas? ¿Quién le interesa la deuda?


[1] Torres López, Juan. (2016:177). Economía para no dejarse engañar por los economistas. Deusto.

[2] Ibídem (2016:135)

[3] El apalancamiento es el recurso al endeudamiento para incrementar la rentabilidad del capital propio. La ratio se calcula teniendo en cuenta los fondos propios y el volumen de deudas.

[4] Torres López, Juan. (2016:173). Economía para no dejarse engañar por los economistas. Deusto.

[5] Petitor, Ann. La producción del dinero. Los libros lince S.L. 2014. Edición digital.

¿A quién interesa la deuda?