martes 31.03.2020

Plan Nacional de Investigación Científica, Técnica y de Innovacion

Recomponer el maridaje Innovación y Cultura tiene sus dificultades, que cada planteamiento ha desarrollado sus propias estrategias y que, sin resultar antagonistas, sí que es necesario establecer un espacio intermedio de encuentro,,,

El Ministerio de Economía y Competitividad ha hecho publico su plan de I+D+i para el periodo 2013-16. Llueve sobre mojado, a los recortes conocidos y denunciados por todo tipo de actores individuales como el doctor Massague, institucionales como el directorio del Consejo de rectores universitarios o consultivos como la Fundación Cotec, hay que añadir desde esta columna, y con desesperación, lo anodino y desenfocado del plan, pues no contempla ni una sola acción ni herramienta destinada a fortalecer la singularidad del fenómeno del conocimiento y la innovación española. El Plan vale para cualquier entorno, dada su mediocridad igual serviría a Letonia, Uruguay o las Molucas. No asume la cuestión de lo endógeno y lo singularidad, algo que resulta esencial en un mundo en competición constate como es el de la Innovación.

Somos singulares y de ello deberíamos tener una conciencia mucho más comprometida. Vivimos en un país que destaca por sus logros artísticos y culturales. Y en ese contexto de sofisticadas formas de acompañar la vida, que tanto admira a visitantes y que nutre el genio “individual” característico español, se echa en falta una política de estimulo a la cultura y la creación adecuada a esta rica realidad. Para ser precisos, más que faltar pareciera que el gobierno actual sufriera algún tipo de inquina contra todo aquello que parece no entender, pero se acerca al mundo de los de la “ceja”.

El Plan Nacional de Investigación Científica, Técnica y de Innovacion para el periodo 2013-2016 consagra un escenario en el que ni el nivel de inversión, ni el número de acciones, ni la masa crítica necesaria, ni el número de instituciones implicadas, ni la producción se acercan al nivel que cabría esperar de la cuna de una cultura que resulta arrolladora desde el punto de vista de los valores culturales: Lengua, Patrimonio, Cultivadores,  Producción, Proyecciones y Expectativas.

Si toda política científico técnica ha de ser rigurosa y exigente consigo misma, en el caso de España el rigor y la exigencia además se multiplica, pues proviene de la responsabilidad de vivificar y potenciar un espacio cultural que es el soporte vital para una parte importarte de la humanidad, pues el pujante y creciente mundo latino mira atentamente el pulso de la producción científica y cultural generada aquí.

Lejos de ello, vemos en el Plan como la apuesta española por la innovación se encuentra estancada entre una voluntariosa adscripción formal que recoge líneas genéricas tomadas de experiencias ajenas y un diletante desentendimiento de responsabilidades más allá del decoro que se le exige a un país miembro del UE

Y lo que resulta aún más decepcionante es la falta de liderzazo para contrarrestar la cortedad o incapacidad de la sociedad española para beneficiarse de lo que son sin duda sus principales valores. La cultura es el fruto de la acumulación de experiencias creadoras y creativas. La cultura española es especialmente rica en número y calidad del acumulado de capital intelectual y creativo.

Lejos de aprovechar esta fortaleza de nuestra estructura social, la creatividad y la producción cultural aparece marginada en la definición y aplicación concreta de la Política Científico Técnica que debe liderar la Innovación en nuestro entorno. Rectificar esta indeseable situación es el principal objetivo que debería perseguirse y promoverse como medio de salida del impasse recesivo y atraso ya ancestral de nuestro modelo económico.

Recomponer la unidad de acción entre propuestas de innovación y logros de la misma mediante la participación de la creatividad cultural como factor reactivo es una apuesta que puede sonar utópica, pero la utopía y la abstracción son elementos siempre presentes en la acción innovadora y en la acción creativa.

No puede escapar a nadie que haya reflexionado sobre esta cuestión que recomponer el maridaje Innovación y Cultura tiene sus dificultades, que cada planteamiento ha desarrollado sus propias estrategias y que, sin resultar antagonistas, sí que es necesario establecer un espacio intermedio de encuentro. Eso es lo que proponemos, un Plan de impulso a la Innovación que fomente el contacto entre científicos, tecnólogos, gestores, artistas y creativos, generando un espacio singular para la negociación, para la participación y para el beneficio mutuo y general. Ello requiere una profundización en el conocimiento que tenemos del fenómeno de la integración de la Creatividad como motor de generación de valor añadido en la Innovación. El libro verde para la Promoción de las Industrias de la Cultura de la Comisión Europea en su documento COM (2010) 183 final, así lo manifiesta.

Abogamos por recuperar la integración de todas las disciplinas basadas en el dominio del análisis simbólico de la realidad, algo que es propio de tecnólogos, gestores y científicos, pero también de artistas y creativos, y es el rasgo distintivo de nuestra singularidad. 

Plan Nacional de Investigación Científica, Técnica y de Innovacion