martes 19.11.2019

Perversiones 1 y 2

Nos encontramos en momentos sumamente delicados en los que realidad y fantasía intercambian su identidad y son difícilmente distinguibles. A veces la realidad supera a la fantasía, a veces ésta última suplanta a la realidad. Por resultar tan frágil la frontera entre una y otra, estar atentos a las derivas es algo más que una cuestión de decoro intelectual.

Sospecho que tras algunas mentiras disfrazadas de diferencia ideológica, lo que se esconde en realidad es una auténtica operación de expropiación establecida con saña y conducida por los más bajos instintos propios de la codicia o la soberbia. En este sentido serían acciones perversas altamente dañinas que quiero exponer a continuación.

Comencemos con el neoliberalismo, ideologización mercantilista, que considera que la libertad de mercado, la que afecta a la producción y distribución de mercancías o de servicios, ha de ser irrestricta, y que cualquier regulación no es sino un ataque a la libertad general de la humanidad. 

El partido del Brexit, Boris Johnson y sus secuaces parlamentarios creen que UK debe abandonar la UE porque ésta regula las condiciones de salubridad, medioambiente y de protección de los trabajadores de un modo tal que atenta contra la libertad económica de quienes poseen la capacidad de producir o distribuir sus productos. Lo del control de las migraciones es patraña, como el camión de la muerte en Essex ha dejado claro.

Ellos se dicen, ¿por qué hemos de someternos a esta dictadura legal y regulatoria que no hace sino encarecer nuestra producción? Hundimos a los sindicatos con Thatcher y hundiremos al comisariado europeo.

Desde el continente se les dice que es cuestión de protección de los consumidores y fair play de los mercados. Competir sí, pero no a costa de la salud de todos o del esquilme de los recursos ambientales.

Ellos, pero esto es más que un atentado a la libertad de mercado, es una falta de respeto al buen juicio del consumidor o usuario, porque sin regulación éste podrá beneficiarse de menores costes y así ahorrar y pagarse donde quiera (pueda) una medicina que le cure de las dolencias y toxicidades derivadas de nuestra fórmula. De ese modo la libertad de todos sigue asegurada.

Y defienden esa bajeza, esa perversión, pretenden presentarse como brazos armados del humanismo frente al descorazonado burócrata bruselense quien asfixiado por sus papeles es incapaz de emocionarse con el juego del beneficio.

Perversión primera: esconder tras la fachada de la libertad económica, motor de su sociedad, un rosario de daños infligidos en forma de muertes prematuras, lesiones irreversibles derivadas de una accidentalidad en el trabajo sin freno, incremento de enfermedades filoambientales, carga de estrés por encima de lo soportable, agotamiento de los recursos y multiplicación del impacto de sus externalidades. Y fingir que todo ello queda justificado por el anhelo de progreso que solo los mercados activan.

Cuando no tienes nada que decir, nada que ofrecer, vale, recurre a los símbolos, busca banderas, entona himnos… Pero vete al fútbol no digas que quieres salvar mi país cuando solo tratas de salvar tú culo

Pero la ideologización de la perfidia no se restringe solo al ámbito económico. En terreno político también tenemos una actividad trans (de la realidad a la fantasía y viceversa) bastante desarrollada. Una de las ejemplificaciones más claras es la del partido Vox, escisión derechista del PP en cuyo seno anidó durante décadas, abrigados los rancios apellidos y las ilustres  estirpes por la cobertura que la corrupta organización política ofrecía a tanto prócer de la patria. Ha bastado que la UCO y algún que otro juzgado se hallan interesado por conocer las interioridades de este grupo de beneficiados para que los apellidos ilustres hayan desempolvado España, la grande, la de siempre, la suya vamos. 

Desagraviar a la patria ofendida y rescatarla de sus enemigos que no buscan sino destruirla es la forma ideologizada que han encontrado aquellos que, debido a su torpeza intelectual y su bajeza moral, han visto peligrar posiciones de amparo dentro de la gran casa que Fraga diseñó para todos ellos. No siendo hábiles con las ideas, los conceptos y las formas, apuestan por la grandilocuencia épica, tan vacía como sus cabezas de chorlito. 

Perversión segunda: Ponerte a salvo y mantener privilegios de nombre y posición cuando se tienen pocas posibilidades de éxito porque tu tiempo ya ha pasado es una modalidad maligna que podemos llamar retroperversión. Hacer de necesidad virtud en esta tesitura es una perversión de doble hélice porque se sostiene sobre la perversión original que proclamaba la extinción de todo lo alternativo a los símbolos identitarios  propios (diseños territoriales, partidos políticos, extranjeros, nacionales sospechosos, pobres, herejes, etc), pero ahora con fines estrictamente personales.

Cuando no tienes nada que decir, nada que ofrecer, vale, recurre a los símbolos, busca banderas, entona himnos… Pero vete al fútbol no digas que quieres salvar mi país cuando solo tratas de salvar tú culo.

Perversiones 1 y 2