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martes 17/5/22

¡Qué pereza!

Hay que darse prisa en ser pacientes a la hora de enjuiciar el comportamiento de la red de poderes que ha ido tejiendo...

Hay que darse mucha prisa en ser pacientes a la hora de enjuiciar el comportamiento de la red de poderes que ha ido tejiendo el partido popular en su actuación. De lo contrario se corre el riesgo de caer en la melancolía y en la depresión, incluso en la desesperación que el diálogo absurdo con niños caprichosos o borrachos contumaces produce en las personas serenas, juiciosas o meramente responsables.

La actitud convertida en hábito de desdecir la realidad, sea en la percepción económica del país, sea en los efectos de las políticas elegidas para modernizar sus estructuras o en los caminos legales para elevar a rango de ley cualquier majadería, trasmiten al ciudadano y a cualquier observador dotado de la capacidad disquisitiva que parece faltarles a sus promotores, una inquietud que va más allá de la razonable  duda o la interpretación sesgada. De verdad que enfrentarse a la catarata de disparates que conforman la cotidianidad política de este grupo produce pereza.  No quiero aludir a los temas candentes de la quincena, el tratamiento de la cuestión catalana o la gracia de Guindos diciendo (ahora, después de miles de desahucios y cientos de suicidios vinculados a la desesperación económica) que hay que reconocer que quizás las políticas aplicadas no surten los efectos esperados en tiempo razonable.

Pero es que da pereza oír la defensa del aspirante Cañete al colegio de comisarios de la UE como la de un gran conocedor de la mecánica europea y la persona que mejor defendió los intereses de España en la UE. Esto es desconocer el papel que la Política Agraria Comunitaria le reservó a España después de la hábil gestión del “oleoso” eurodiputado y ministro de agricultura. Que conste que lo de oleoso no lo digo por su untuosa constitución, sino  por su vinculación estrecha y directa con la actividad petrolera (oil);  en concreto con la parte de la actividad petrolera más agresiva y arriesgada respecto de la conservación medioambiental, para la que ha sido propuesto comisario por parte del grupo popular, pues su actividad personal a través de distintas empresas está implicada en lo que se conoce como bunkering o gasolineras flotantes altamente peligrosas para el medioambiente, que operan en aguas inciertas como son las del estrecho. Tener que enfrentarse a esta manipulación tan evidente produce pereza como digo.

Lo mismo ocurre con los ardides de la secretaria general del partido y regidora de la comunidad de Castilla la Mancha, quien en un gesto “popularista” decide recortar o eliminar la retribución de los diputados elegidos por sufragio y promover a la categoría de muñidor de asuntos diversos al maridísimo, quien aún no ha acabado de aclarar su vinculación profesional retribuida sin contraprestación (más allá de lo meramente verbal) con cierto banco, ni su firma en la oficialización de cuentas de empresas del entramado Pujol. Claro que para una persona que ha acumulado hasta 27 cargos en consejos de administración en empresas vinculadas a la construcción inmobiliaria es lógico que olvide los detalles, hasta a mí mismo me daría pereza el simple recuento de nóminas, y seguro que olvidaría alguna que otra comisión.

Pero pereza, pereza, lo que más pereza me da es tener que tragar con la cantinela de la reactivación de la economía, no, no, no, lo que más pereza me da es atender al concepto de frontera del ministro del interior,  no, no, no, lo que más pereza me da es aceptar que los derechos del nasciturus gallardoniano son irrenunciables excepto peligro de pérdida de votos, no, no , no, lo que más pereza me da es tener que decidirme sobre si arrollar la moto de un agente y abollar un coche patrulla es una falta o un delito, no, no, no lo que más pereza me da es comprender que la modificación de la ley de costas va a suponer el freno definitivo al  deterioro marítimo, no, no ,no lo que más pereza me da es tratar de entender cómo es posible que un gobierno asentado en la manipulación informativa haya dejado caer en el ostracismo a los medios públicos de comunicación, no, no, no, lo que más pereza me da es acertar a descubrir quién es esa porción de la población española que aún se siente comprometida con este gobierno y aparenta reincidir en la próxima  consulta, no, no, lo que más pereza me da …

Pero hay algo que por mucha pereza que dé (que me da), debe hacerse de manera implacable y airear lo que se considera su lectura. Me refiero a los presupuestos generales del estado para el año próximo y a la estimación de que pase lo que pase en nuestro entorno, el 2% de crecimiento está garantizado, algo que no se creen ni Montoro, Cañete, Cospedal, Guindos y Rajoy juntos.

¡Qué pereza!