jueves 09.04.2020

No busques más, son las amas de casa

La modernización de un país depende de la capacidad para tomar decisiones que tienen sus ciudadanos. Por esa razón se liga desarrollo social y económico con emprendimiento, pues se sobreentiende que en la empresa se concentra la mayor cantidad de energía puesta al servicio de la toma de decisiones.

Tanto es así que cuando se realizan estudios de microeconomía para descifrar las ineficiencias y déficits que tiene un determinado entramado para evolucionar, la falta de dotación directiva es la estrella de las carencias. Cualquier estudio riguroso sobre las necesidades de cualificación o de talento señala los vacíos en la banda  gerencial como lo más determinante. Desde luego que las elucubraciones sobre el impacto de la robotización y la digitalización ha de tener un hueco en una analítica seria sobre el futuro del trabajo y la  economía, pero nadie en su sano juicio sería capaz de rebatir el hecho de que el desarrollo del tejido de empresas que solidifica un proceso de modernización depende mucho más de la presencia de personas con aptitudes gerenciales y directivas que con estudios de programación ( que antes o después van a  quedar en obsolescencia).

Aceptada esta hipótesis, fomentar el proceso de modernización pasaría por fortalecer el aprendizaje de los procesos y procedimientos básicos de la profesión de gerente o de la conducta habitual del directivo de cualquier tipo de organización.  Parece fácil ¿verdad? Pues no lo es, porque cuando se analiza la cualificación directiva no parece haber mucho en común entre unos y otros profesionales de la gerencia, no hay una pauta común. Al margen, eso sí, de cierto instinto creado en las escuelas de negocio destinado a arramplar con todo en aras del beneficio, en olvidar las responsabilidades sociales y productivas a cambio de obtener el mayor lucro para los accionistas. Al margen de la voracidad predadora no parece haber un sustrato coherente de conductas que identifiquen y perfilen al directivo capacitado para impulsar el emprendimiento del que depende la modernización de las sociedades de nuestro entorno.

Pero ¿además de este instinto sociópata, hay algo que defina al estamento formado por directivos y gerentes que nos trasmita algún optimismo? La respuesta es un rotundo SÍ: son el conjunto de las personas que dentro de las organizaciones toman las decisiones. Lo que es común a todos los directivos y directivas es que toman decisiones que les afectan a ellos y a terceros. Lo que identifica a toda clase de directivo es su presencia en el proceso de toma de decisiones. Lo malo de todo esto es que su cualificación como tomadores de decisiones se ha producido en un entorno asocial, la escuela de negocios o peor, bajo la experiencia tutelada del amo incapacitado (por razones de volumen, de legalidad o físicas).

De modo que si no queremos reproducir el modelo perverso de las escuelas de negocio en la formación de directivos para promover nuestra modernización, deberíamos buscar gente entrenada en la toma de decisiones que estén al margen de este conspicuo mundo que enlaza a las organizaciones empresariales entregadas a los accionistas y las escuelas de negocio que no son sino su semillero. Y no es tarea fácil, porque a tomar decisiones solo se aprende tomándolas y aprendiendo a contener la angustia que el propio proceso genera en el tomador o tomadora de las decisiones. A tomar decisiones sólo se aprende tomando decisiones y asumiendo los errores y los éxitos que ello conlleva.

Esto complica las cosas  ¿dónde encontrar este tipo de personas que acostumbradas a tomar decisiones puedan implicarse en el proceso modernizador de nuestra sociedad? Déjame ver… NO le des más vueltas. Son las amas de casa, que toman decisiones de manera cotidiana, toman decisiones en escenarios de alta criticidad, pues la familia es mucho más compleja emocionalmente que una empresa (grande o pequeña), parecen controlar la angustia en la toma de decisiones debido a su hábito y promueven el beneficio general de todos los miembros y no solo el de los que ostentan la titularidad de la organización.

Si hemos de buscar talento directivo, difícil de obtener y cultivar, yo propongo realizar todas nuestras prospecciones en el mundo ocultado de las amas de casa, gestoras de muy alto nivel. Que tengan conciencia o no de sus habilidades es otra cuestión, pero yo reto aquí a quienquiera a que consulte con cualquier ama de casa las razones por ejemplo de su manera de hacer la compra. Va a destacar la calidad, el precio, el servicio de entrega, la fiabilidad del tendero, el pago, etc, etc. Eso que en la jerga gerencial se llama gestión de compras y valoración de proveedores o supply chain management. Pero esto es solo terminología reforzada con un lenguaje in.

No busques más, son las amas de casa