domingo 23.02.2020

Long life teaching o el valor de las PAE

Vamos por partes, el encabezado pude traducirse por toda la vida enseñando y hace referencia al slogan mejor reconocido de long life learning, o toda la vida dedicada al aprendizaje. Dos cosas antes relacionar este artículo con actos puntuales de la fallida negociación para disponer de un gobierno de progreso: la primera que la educación y el desarrollo de la vida, entendida como un ciclo completo, es un hecho intrínsecamente conectado. Y segundo, que dada su relevancia transformadora, resulta necesario revisar todo lo que se concentra en torno a esta situación que conecta a las personas con los hallazgos del conocimiento.

Parece una cuestión capital, y lo es, por ello no resulta hueco el que la última solicitud de entrega de esfera de influencia reclamada por Podemos para formar gobierno fuera la gestión de las políticas activas de empleo (PAE) que es el área institucional en el que recaería el diseño, promoción y desarrollo (además de la gestión) de políticas cuyo núcleo principal reside en la oferta de formación continuada y ajustada a las necesidades de cada quien. Las políticas activas de empleo son una herramienta poderosísima de transformación social que promueve la autonomía personal y el enriquecimiento colectivo a través de la socialización de saberes y de conocimientos. Nada más progresista que participar en el desarrollo de políticas que enlazan el desarrollo personal y la cohesión social a partir del uso compartido del saber. Es la escuela llevada a su máxima utilización.

Un gobierno de progreso debe apostar por llevar la ciudadanía al máximo nivel de instrucción y de educación que le sea posible, pero para ello debería transformar el predicado de su acción política

Long life learning, el aprendizaje a lo largo de la vida se ha convertido en un mensaje de amplio recorrido, es manejado por cientos de gestores y promotores de la acción social y ya comienza a ser interiorizado por muchos ciudadanos que creen razonable aceptar que el mundo se ha convertido en un lugar tan extraño e impredecible, y tan al acecho de las personas, que éstas han de asumir el revisar continuadamente sus conocimientos para garantizarse una  oportunidad, básicamente laboral. De este modo, la yunta formación vida, queda atrapada por una orientación pecuaria y encuadrada como otra exigencia más de los retos que el mercado traslada a  los trabajadores. Y como de esto hay mucho, la oferta de formación a lo largo de la vida a través de las PAE, tienen un diseño del tipo voy a ponértelo lo más fácil que pueda, pero esto es una obligación ¡amigo!  O lo aceptas o te verás desactualizado, sin competencias y luchando por puestos de trabajo de bajo contenido científico tecnológico.

Y olvidamos una vez más la propuesta que la mentalidad de progreso pondría sobre la mesa: luchemos por que el saber y los conocimientos favorezcan la emancipación de hombres y de mujeres. El conocimiento y el saber a disposición del desarrollo humano y no estrictamente del desarrollo económico. Y ello supone que los responsables de las políticas de formación deberían variar su óptica y luchar para que la ciudadanía recupere el sentido original de las instituciones dedicadas a la instrucción, que es la del incremento de la autonomía.

Un gobierno de progreso debe apostar por llevar la ciudadanía al máximo nivel de instrucción y de educación que le sea posible, pero para ello debería transformar el predicado de su acción política. No se trata de responder a la imposición del mercado, es decir aprende o muere, si no de alcanzar ese nivel promoviendo su sentido ciudadano, tienes derecho a vivir de manera plena a través de la educación y la formación, así que mi responsabilidad es la de que puedas aprender todo aquello que creas importante para tu vida. Mi posición política no es garantizar tu reciclaje mediante el learnig, sino garantizar tu derecho mediante el teaching, ofrecerte la posibilidad de que seas quien realmente podrías ser, disolviendo los hándicaps e inconveniencias que desde tu cuna te persiguen.

La educación, y dentro de ella la que se genera en las PAE, son determinantes para abordar la desigualdad, no solo las retributivas, sino las existenciales y son la  mayor aportación que un gobierno de progreso puede introducir en sus ámbitos de actuación siempre que se aleje de la idea de que voy a compensar tu descualificación puntual para que encuentres un nuevo puesto de trabajo, por un te animo a que explores todo lo que te ha sido arrebatado por tu condición social.

Visto así, no es solo una cuestión de presupuestos o sillones lo que el otro día pudimos oír por boca de un podemita sugerido por un sociata.

Long life teaching o el valor de las PAE