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jueves. 30.06.2022

I´m gonna miss you, England

Si, voy a echar mucho de menos a Inglaterra en el proyecto europeo. Europa sin el reino unido me resulta una idea imposible de aceptar. El Reino Unido es una parte no estrictamente geográfica de Europa. Es parte esencial del alma de occidente, sin UK Europa pierde sustancialidad.  Por tal razón, quizás Europa y el propio reino unido deberían inventar un instrumento de relaciones que, sin dejar de respetar el resultado de su referéndum, impida que europeos y británicos comience a vivir de espaldas unos y los otros. Eso no tendría ningún sentido.

Quizás habría que darle una nueva vuelta al concepto de excepcionalidad británica que ya ha sido efectiva durante mucho tiempo. Aunque ésta, la excepcionalidad, pareciera un abuso inglés y un agravio comparativo con el resto de los socios, nada más lejos de la realidad. La excepcionalidad permitía mantener con vida el gran capital que el reino unido aporta  a Europa: su sabio escepticismo.

La unión Europea es un lio. Un lio hermoso pero un lio, todo es extraordinariamente complejo, tanto que a pesar de la alarma de pensadores y tecnócratas de la UE ésta no da muestras de revitalización, más bien se acentúan sus síntomas de rigor mortis desde hace meses, si no años. La cultura dominante en la historia del UK es aquella que, sabedora de la tergiversaciones que la historia inflige a la realidad, urge al pueblo británico a optar por el pragmatismo, por lo que beneficia aquí y ahora y no supedita nada al logro del confort de hoy, y somete a riguroso escrutinio cualquier dejación del beneficio de hoy por la expectativa del futuro. El positivismo y el utilitarismo fluyen por sus venas. El continente en cambio vive en una perpetua transustanciación de los beneficios que aportan el hoy para cambiarlos por los de mayor peso del mañana ¿pero cuándo es mañana? se preguntan los ingleses.

La renuncia al bien logrado hoy por un incierto beneficio futuro, una idea muy luterana, muy centroeuropea, conlleva un proceso de sublimación que los británicos se niegan a reconocer. Se rebelan ante la afirmación de que toda acción de hoy queda legitimada por el potencial beneficio que acarreará mañana. Justo lo que vocean los apóstoles de la austeridad en Frankfort. No importa el hambre que pasemos hoy, hay que redoblar el ayuno  para poder saciarnos mañana ¿pero cuándo es mañana, again?

¿Eso quiere decir que el Reino Unido tiene más oportunidades hoy fuera de Europa que dentro? No lo sé, lo que significa para mí es que en Europa todos perdemos si no hay un grupo activo que reclame contundentemente prácticas políticas y económicas pragmáticas basadas en conseguir lo mejor posible para hoy, mañana será otro día. Esta es una sabia actitud que tomada de manera dosificada, como supone la presencia del way of think británico en el conjunto de la UE, yo voy a echar de menos. Recordemos que el banco de Inglaterra comenzó a aplicar políticas expansivas de corte keynesiano desde el comienzo de la crisis del 2008. El BCE no ha podido actuar hasta el 2014 y aún está en entredicho su postura contra cíclica por los tacañones de Frankfort.

Por razones profesionales he trabajado en el seno de equipos europeos para abordar objetivos para el desarrollo de la UE. Equipos técnicos  multinacionales implicados en políticas industriales, económicas y sociales. La posición de la representación británica jamás chocó con los objetivos últimos. Tampoco es que fueran sus principales valedores, pero su obsesión por participar y agilizar el desarrollo de los procesos de toma de decisión siempre me parecieron ejemplares. A ellos supongo que también, pues es en la agilización del proceso (performing para ellos)  donde se encuentran mayores posibilidades económico-administrativas para obtener un beneficio ahora. Se puede catalogar esta actitud como simple oportunismo, yo creo que es pragmatismo y que es beneficioso.

Como es beneficiosa su concepción sobre cómo se organiza y rige una sociedad en clave democrática. Por más que la inteligentsia y las elites del UK consideren que su salida de la UE es un absoluto desastre, nadie tiene ni la más mínima duda sobre el que este dictamen social será llevado a sus últimas consecuencias, sean las que fueren. Dudas sobre falsificación del resultado o pucherazo, no entra ni en las mentes más retorcidas de los lectores del Sun de Murdoch.

Aquí en cambio, las dudas sobre el resultado del 26 J están presentes en las redes, en foros, entre particulares, entre analistas demoscópicos y entre cualquier tipo de persona que conozca las andanzas del ministro del interior y de su guardia pretoriana. De que si no ha habido pucherazo es porque no han podido, no porque no lo desearan.

Escribo estas líneas mientras oigo noticias del informe Chilcot sobre la política belicista de Tony Blair en la invasión de Iraq que le pone a tiro de ser juzgado por crímenes de guerra y ante demandas particulares por homicidio imprudente de los jóvenes que perdieron su vida por una causa falsificada, por una mentira que otorgaba beneficios personales en negocios en oriente medio, no solo por aparecer en una fotografía para la historia de ignominia.

Inglaterra se enfrenta a su responsabilidad ante los miles de muertos en tierra propia o en los mares del exilio. Nosotros convivimos con un carnicero en el armario y su delfín como presidenciable. ¿Cómo no te voy a echar de menos England?  

I´m gonna miss you, England