lunes 01.06.2020

#CienciaenelParlamento aborda la relación de la ciencia y política legislativa

La ciencia basa su éxito en la aplicación de un cuerpo de mecanismos de aseguramiento por el que medir y evaluar se convierte en un pilar que no puede ser derruido ni debilitado por los intereses particulares, so pena de perder legitimidad y veracidad

Ciencia en el Parlamento es una iniciativa que propone e impulsa una relación no explorada entre el mundo de la ciencia y de sus instituciones académicas y centros de investigación con la actividad legislativa parlamentaria. Lo novedoso de esta propuesta, que gana aceptación entre la clase política y acentúa el compromiso en los estamentos de ciencia, investigación e innovación de nuestro país, es que abre una vía de colaboración entre la Ciencia y la Política al margen de las reivindicaciones tradicionales de mayor compromiso del esfuerzo presupuestario y del fortalecimiento de la dignidad de la posición de la ciencia en la sociedad.

Sin renunciar esta doble aspiración, ciencia en el parlamento (#CienciaenelParlamento) que es una iniciativa surgida de grupos de ciencia base y de organizaciones afines, apuesta por la implicación del método científico en el proceso general de la toma de decisiones propia de esa alta institución.

Los impulsores de la iniciativa sostienen que una parte del proceso general deliberativo y legislativo que acompaña a la tarea de los representantes del pueblo en sede parlamentaria se halla alejado de la aplicación de los principios básicos de la reflexión científica, y también sostienen que incluir las restricciones del mismo método a la toma de decisiones habituales no podría sino favorecer un proceso general de alta calidad, asistido de este modo por factores verificadores de la validez de la toma de decisión efectuada sobre cualquiera que fuere el tema de debate,  deliberación o encaje legal.

Son conscientes de que la ciencia no dispone de un método infalible, sino de un sistema riguroso que favorece la promoción de los hechos reales contrastables mediante experimentación y cálculo frente a las hipótesis subjetivas y mistificadoras (cuestión que le ha valido el logro de avances descomunales en biología, física, medicina, química, farmacia, etc, etc). Por ello creen que la traslación de esta vía de éxito puede resultar de la máxima eficacia para el desarrollo de la actividad política parlamentaria general.

La ciencia basa su éxito en la aplicación de un cuerpo de mecanismos de aseguramiento por el que medir y evaluar se convierte en un pilar que no puede ser derruido ni debilitado por los intereses particulares, so pena de perder legitimidad y veracidad. La historia de la ciencia y la historia general enseña que allá donde no llega el proceso del objetivar científico se instala en parte el prejuicio, cuando no el capricho, sueros que impiden el avance.

Y ambas cosas, frenos del desarrollo, repelen al científico tanto como al sujeto político. Por lo que la concomitancia de intereses centrada en la evolución social convierte en una necesidad superior el que ambas instituciones de nuestra sociedad intercambien sus posiciones, sus estrategias, sus expectativas y también sus dudas y lagunas para construir de manera conjunta un espacio y un tiempo en el que los objetivos políticos puedan ayudarse del método científico, del mismo modo que la comunidad científica se acompase al modelo de toma de decisión que surge de las instituciones político administrativas que las sociedades avanzadas se han dado a sí mismas.  

Queda así planteada una iniciativa que tiene por objeto reunir en un tiempo acotado a personas cuyas misiones personales se encuentran en el campo de la ciencia y en el de la política legislativa. No son mundos estancos, pero si carecen de espacios diseñados para el contacto directo y el intercambio de experiencias, algo que, una vez resuelto, no puede sino beneficiar a ambos sectores. #CienciaenelParlamento fija como objetivo de su propuesta el generar una dinámica de intercambio  entre el mundo de la ciencia y el de la actividad legislativa. Convencidos están de que la transferencia de metodologías surgidas de ambos mundos provocará un camino de excelencia y lanzan desde el lado de la ciencia el guante retador del trabajo conjunto colaborativo que creen es el signo de los tiempos en este siglo XXI.

El éxito no está garantizado, eso depende del empeño que pongan quienes participen en esta iniciativa, pero desde ya puede decirse que al menos cubre una deficiencia de nuestro sistema, pues comités de acción conjunta ciencia y parlamento existen en la mayor parte de las sociedades avanzadas, incluido el Parlamento Europeo, mediante la creación de oficinas científicas de asesoramiento al Parlamento de la que España carece por ahora.

El escenario de colaboración no va a recortar la distancia que nos separa de los países punteros en desarrollo científico per se, pero este ejercicio colectivo apunta a un futuro de mayor entendimiento para bien de todos.  

#CienciaenelParlamento aborda la relación de la ciencia y política legislativa