lunes 01.06.2020

Ahora es el momento

Por más que los tiempos que corren y lo que nos rodea nos provoque desánimo y perplejidad, emociones comprensibles ante la insensatez y la maldad generalizada, yo percibo señales potentes  de que ahora vivimos un gran momento que no debemos desperdiciar. Este es el momento de aspirar a dar un giro a la política nacional y participar en movimientos internacionales con alcance suficiente como para enterrar definitivamente el siglo XX y librarnos de sus daños colaterales. Porque lo que nos trae a todos de cabeza no son sino los estertores de un mundo que muere y que en su agonía recuerda y reclama sus buenos y grandes momentos  (de la autoridad jerárquica indiscutible  a la hegemonía de un género del sexo  sobre el otro, pasando por la distancia colonial de unos colores de piel sobre el resto o la preeminencia de lo mío frente a lo tuyo)

Autoritarismo, machismo, racismo y proteccionismo son los cuatro caballos del apocalipsis del siglo XX que se derrumban arrastrando en su caída a toda suerte de carcamales nostálgicos que dada su referencia vital autoritaria, machista, racista y endogámica se aferran a cualquier oportunidad, aunque se demuestre inviable o contraproducente, bizarra o absurda.  El mundo decadente ya ha comenzado su extinción, los beneficiarios oficiales lo saben y por ello se afilian a lo que fuere aunque resulte ridículo, patético o inmoral.  Donald Trump, Boris Johnson, Mariano Rajoy o Rafael Hernando caen en esa categoría de seres ridículos, patéticos e inmorales que se las apañan para liderar a una porción del electorado que, insatisfecha con su propia vida, incapaces de entender y dominar resortes básicos de la actualidad y de enfrentarse a los responsables de su desgraciada caída en la marginalidad, busca en recuerdos suyos o prestados un centro de gravedad permanente, que no es sino una entelequia, un lirismo poético que solo funciona en la voz de Battiato. 

En España lo sabemos muy bien, tenemos una gran experiencia en producir seres estúpidos, patéticos e infames. Los originales de tanta copia son made in Spain, Aznar y Jesus Gil son todavía hoy considerados matriz para la elaboración de troquelados de tipo Berlusconi, Putin, Farage, Urban,  etc. Casi puede decirse que es nuestra especialización en la economía global, producir seres ruines (¿o eran ruizes?). En cualquier caso, queda claro que tenemos experiencia en convivir con lo peor de lo peor. De hecho, podrían contratarnos para  establecer diagnósticos sobre estos sujetos que apabullan al mundo, lo clavamos: es lo que parece, sólo están interesados en la pasta y han descubierto que en el ejercicio de la política, que parecía inadecuada como fórmula para el enriquecimiento personal, hábilmente manipulada es un activo de bajo riesgo y amplio recorrido. Hasta aquí nuestra colaboración, porque parce que no somos aptos para neutralizarlos.

Y puede que nadie lo sea excepto que se den las condiciones adecuadas para revertir esta situación anormal que genera dolor en unos, incredulidad en otros y mala baba a todos. Y mi opinión es que comienzan a darse las condiciones necesarias para quitarse de en medio estos siniestros personajes y con ellos toda la capa de excrecencia que lastra el mundo y le impide acercarse a un óptimo ampliamente compartido: un mundo más justo y más igualitario es posible si se trabaja por él. 

La primera de las condiciones ya está en marcha,  una arrolladora movilización social; la mejora de la situación no es cosa que pueda transferirse a la representación política, es una cuestión que nos compete a todos y así se entiende. De Sol a Chicago, de Londres a Seúl pasando por Bucarest, el activismo y la movilización desbordan en la actualidad cualquier fenómeno de masas anterior.  

La segunda de las condiciones tiene que ver con la inevitabilidad de la refundación social. Los intentos neoimperialistas de tipo Rusia o Turquía que se esconden tras formatos de democracia secuestrada presentes en USA hoy, y quizá mañana en la Francia de Le Pen o la Holanda de Wilders, arrastran una contradicción insuperable. Solo se sostienen si hay un enemigo sobre quien cargar (Europa, el euro, México, el islam, la chusma de Marruecos, lo que sea). El ataque es tan concentrado que se quedan sin enemigo rápidamente y por ello se diluye su aspiración y solo queda su violenta imposición. No se puede inventar un golpe de estado cada fin de semana ante el que reaccionar encarcelando a diestro y siniestro.

La reescritura de una nueva narrativa de la izquierda tanto en España como en USA, en UK y en la propia UE tiende a argumentar un discurso político que, junto al rechazo a las formas neofascistas que son el ultimo y desesperado intento del liberalismo por mantener su carrera a ninguna parte, promueve iniciativas de desarrollo de instituciones y vías de ejercicio político incrustadas en el activismo y la participación. Tercera condición dada. Es obvio que la socialdemocracia y la izquierda más radical están encontrando el camino perdido y puede que en él se encuentren.

Se abre una gran oportunidad, este es un gran momento.

Ahora es el momento