martes 19.11.2019

A la caza de Europa

Europa se ha convertido en la pieza a batir, no en botín de guerra ni la plaza a conquistar, sino en aquello que ha de desaparecer, algo a arrasar como si fuese la Sodoma del siglo XXI, la encarnación del pecado,  lo maldito que debe purgar con su desgracia el reto que con su excepcionalidad plantea al poder sectario en tiempos de globalización.

¿Exagero? Ni de coña. Echad una mirada al tablero internacional, fijaos en que más allá de las disputas concretas relativas al comercio internacional o las tácticas bélicas de cada trinchera, lo que se percibe es el fortalecimiento de un cinturón de hierro que desde los cuatro puntos cardinales se ciernen sobre Europa.

Produce muchas cosas deseadas por el mundo en su conjunto, y lo produce respetando (con salvedades) los derechos sindicales y la protección de los trabajadores con sanidad y pensiones garantizadas

Para los más críticos ya avanzo que me refiero a Europa como concepto más que a la Europa enfangada en conflictos internos, muchos de ellos provocados o incentivados desde su periferia. Frente al paso atrás de EEUU, Europa es el único espacio con cierta autonomía que se rige por principios de libertad individual, respeto a los derechos humanos, e instituciones democráticas para la resolución de los conflictos políticos y económicos. Europa es un ejemplo que los acaparadores del poder desean extirpar ya que proyecta la imagen de una alternativa al uso y disfrute del poder autoritario amenazador. 

Europa es una construcción histórica que los autócratas ponen en entredicho. Libertades individuales y entramado democrático institucional son las respuestas históricas  a los conflictos de los imperios decadentes del siglo XIX y la barbarie del siglo XX.

El colapso de los imperios centroeuropeos, la decadencia comercial del imperio británico y la pujanza de los aspirantes a un reparto diferente del poder a escala planetaria provoca un desajuste tan enorme de toda la arquitectura conocida del poder y su reparto, que solo ensanchado el terreno de juego se consigue frenar la fricción entre unos y otros jugadores. El ensanchamiento va a tomar como referente la expansión utópica del cuadro de los derechos  básicos que, reconocibles en el espacio privado, saltan a la escena pública, el derecho universal al sufragio y su extensión a las mujeres así como los derechos sindicales y la proliferación de los tribunales generales producen un modelo de organización social que hoy se reconoce principalmente en Europa.

Pero la globalización en estado galopante, como se ha desarrollado en el arranque de este siglo, aupada en un modelo económico neoliberal exento de cualquier atisbo de restricción y de toda prescripción moral, lleva a un proceso de concentración económica que no puede sino desembocar en monopolio, no solo económico, también político. El autoritarismo no es resultado forzoso del globalismo, pero en cualquier modelo ajeno a mecanismos de control legal y moral, es su desarrollo natural. Concentra el poder económico y verás cómo surge un mandarín. 

Y los mandarines actuales, residan en Washington, Ankara, Moscú o Beijing tienen un enemigo común, Europa, ejemplo nefasto para ellos por su mera existencia. Indagad en las apariencias y constatareis que la mayor parte de los conflictos internacionales del momento, más que resolver cualquier disputa, se gestionan de modo que su deriva suponga daño colateral infligido a Europa, a su sentido de interpretar las relaciones sociales y el modo de sostener el derecho internacional.

La guerra comercial USA-China, que como vemos tiende a remitir, tiene como objetivo nuclear bloquear un modelo de intercambios en el que Europa, siendo el territorio más abierto del planeta es el campeón de las exportaciones. Produce muchas cosas deseadas por el mundo en su conjunto, y lo produce respetando (con salvedades) los derechos sindicales y la protección de los trabajadores con sanidad y pensiones garantizadas.

El conflicto en Oriente Medio no es una lucha por las reservas de petróleo como lo fue en el pasado. El petróleo es un recurso en proceso de obsolescencia, lo que genera el conflicto feroz es el modo en el que Europa propone la salida a los últimos 70 años de petróleo y sangre.

Fortalecer el club de los enemigos de la solución de dos estados para salir de la madre de todos los conflicto en Israel, aún a costa de favorecer los intereses de caciques sanguinarios en Arabia, Israel, Egipto, Líbano, etc no es una operación contra Europa, sino contra el sentido europeo de resolución de conflictos, sin vencedores, sin vencidos, respetando la legitimidad básica de los derechos de todos expresados con honestidad en la mesa de negociación. No tiene nada de extraño que en el complejo asunto de Irán y su obsesión por dotarse de arsenal  nuclear, Europa se haya quedado sola, sola eso sí con la certeza de que los compromisos adquiridos por Teherán estaban siendo respetados con honestidad.

No respetan estos acuerdos ni ningún otro quienes creen que puede regirse el mundo al margen de tanta cursilería blandurria europea, que las cosas se hacen así como te digo, agrediendo, insultando, amenazando y boicoteando, que es lo que quiere trasmitirse a la ciudadanía del mundo globalizado ¡Al loro Europa! que te inundo con los refugiados de mis guerras eh! que nos tienes muy hartos! se dicen entre sí en el hall de Naciones Unidas.

A la caza de Europa