sábado 19.10.2019

El socialismo italiano hasta la II Guerra Mundial

El movimiento obrero italiano se caracterizó por la multitud de ligas, asociaciones y sindicatos de tendencias anarquistas...

Continuamos con nuestros estudios sobre las primeras etapas de los partidos socialistas europeos. En este artículo nos acercamos al socialismo italiano.

El movimiento obrero italiano se caracterizó por la multitud de ligas, asociaciones y sindicatos de tendencias anarquistas. La creación de un partido socialista tardó en producirse si lo comparamos con el caso español, por ejemplo. En Génova, en el año 1892, se fundó el Partido de los Trabajadores Italianos, promovido por Filippo Turati, Claudio Treves y Leonida Bissolati. Al año siguiente, tomará su nombre definitivo, Partido Socialista Italiano (PSI). El socialismo italiano comenzó teniendo fuerza en el norte industrializado.

A pesar de que el gobierno de Crispi intentó prohibir las formaciones y organizaciones de izquierdas, Turati consiguió ser elegido diputado en 1896. Tres años después fue inhabilitado como parlamentario y arrestado por haber participado en la conocida como protesta del estómago de Milán. Pero volvió a la cámara al ser reelegido. El PSI fue haciéndose con un lugar en el parlamento italiano.

Si en el seno de todos los partidos socialistas europeos siempre hubo un intenso debate entre reformistas y revolucionarios, en el caso italiano las disputas fueron especialmente intensas, terminando por provocar disensiones y crisis profundas, a pesar de que, poco a poco, el PSI llegó a tener mucha fuerza electoral, como hemos apuntado. Los principales líderes reformistas eran Turati y Bissolati. Esta postura reformista pretendía que el socialismo participase activamente en el parlamento para llegar a acuerdos con otras fuerzas políticas de izquierda con el fin de promover reformas favorables para la clase obrera; de hecho, Turati apoyó a Giolitti cuando en 1904 sacó adelante un paquete de leyes laborales avanzadas (tutela sobre trabajo femenino e infantil, accidentes laborales, invalidez, vejez, negociación colectiva y cooperativas). La postura maximalista y revolucionaria era defendida por Arturo Labriola, que estaba muy influido por el anarcosindicalismo, una fuerza siempre importante en Italia. El intransigente Enrico Fermi también se enfrentó a la corriente reformista.

Los reformistas consiguieron marcar la línea del partido en los congresos de 1900 y 1902, pero en 1904 cambió la situación. En ese año, el ala izquierda del partido criticó que éste participará tan activamente con Giolitti, que empleaba este apoyo no sólo para gobernar sino para favorecer solamente a una parte de los obreros. En el Congreso de Bolonia la postura defendida por Turati quedó en minoría.

Algunos reformistas terminarían por ser expulsados unos años después, creando en 1912 el Partido Socialista Reformista Italiano. Los principales líderes del nuevo partido socialista fueron Bissolati, Matteotti, Bonomini y Ruini. Pero la nueva formación política fracasó en las elecciones.

Turati permaneció en el partido y pudo dirigirlo en la línea que defendía gracias a que recuperó la mayoría en el Congreso de 1908. Pero en 1911 la guerra en Libia provocó que los maximalistas, contrarios a esta aventura, destacándose en esta oposición Benito Mussolini, se hicieran de nuevo con la mayoría en el partido.

El estallido de la Primera Guerra Mundial provocó la enésima crisis de la formación política socialista. Los defensores de intervenir en la contienda serían expulsados. Ese fue el momento en el que Mussolini se separó del partido y comenzó su particular aventura política para construir el fascismo. Es interesante recordar que Mussolini se destacó en el pasado por su crítica a la expansión italiana en Libia. Turati defendería la guerra solamente después de la Batalla de Caporetto en 1917, cuando Italia pasó una dificilísima situación.

Después de la I Guerra Mundial, el PSI se convirtió en la principal fuerza política italiana pero su acción estuvo paralizada por la falta de apoyo para llevar a cabo su labor revolucionaria final. En 1921, el Partido sufrió una  nueva y muy profunda crisis por el abandono de un gran número de militantes decepcionados. Fue el momento en que se creó el Partido Comunista. Turati fue expulsado por sus posiciones políticas, ya que no casaban con el creciente radicalismo del PSI. En ese momento fundó el Partido Socialista Unitario con Matteotti como secretario, y también con Modigliani y Treves. Como vemos, la izquierda italiana estaba muy dividida y ese fue un factor que ayudó a que Mussolini se impusiera. Después del asesinato de Matteotti y la Secesión del Aventino, muchos líderes socialistas fueron encarcelados, algunos pasaron a la clandestinidad y otros consiguieron exiliarse.

En París, en 1930, los socialistas se reunificaron, destacando en esta tarea Pietro Nenni, aunque Turati colaboró también. En 1934, el PSI decidió colaborar con los comunistas en un frente popular contra la dictadura fascista.

El socialismo italiano hasta la II Guerra Mundial