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miércoles. 07.12.2022

La enfermedad y el poder: reflexiones sobre el libro de David Owen

@Montagut5 | Nos preguntamos cómo han podido influir las enfermedades de los personajes con responsabilidad política en la toma de decisiones, y también en cómo se ha abordado esta cuestión en la Historia en relación con la información, ¿se ha sido transparente en la época contemporánea cuando ya ha existido opinión pública o se ha ocultado que los dirigentes estaban enfermos?, ¿se ha proporcionado más información en las democracias que en las dictaduras?

davidEn este sentido, es muy interesante el estudio que realizó David Owen, titulado, En el poder y en la enfermedad, con el significativo subtítulo de “Enfermedades de jefes de Estado y de Gobierno de los últimos cien años”, que en España publicó Siruela en su colección “El Ojo del Tiempo”, en 2011. Se trata de un ensayo donde se estudia la relación entre el poder y la medicina en relación con los gobernantes. Lord Owen es médico y dirigió el Foreign Office. En los años setenta fue famoso. Pasó del laborismo a ser uno de los protagonistas que fundaron el Partido Socialdemócrata.

Owen hace referencia en el comienzo de su libro a la oración -“The Physician’s Prayer”- de Sir Robert Hutchinson (1871-1960), donde pedía a Dios que nos librase de los médicos que se afanaban en las novedades, cuando anteponían conocimientos sobre la sabiduría, la ciencia por delante del arte y el ingenio por delante del sentido común. Se horrorizaba Hutchinson de que se tratara a los pacientes como casos y de hacer que la curación fuera más dolorosa que soportarla. Y esta cita le sirve a Owen para realizar un paralelismo entre pacientes y votantes. Y, de ese modo, la oración del médico podía ser la oración del político, porque la vida de los votantes, de los ciudadanos, también estaba y está en manos de los políticos, y no sólo en tiempos de grandes dificultades como en las guerras o, añadiríamos nosotros, en estas circunstancias de la pandemia del coronavirus. No se descubre nada al afirmar eso, en que la decisión de un Gobierno o de un presidente puede afectar a nuestras vidas.

La decisión de un Gobierno o de un presidente puede afectar a nuestras vidas

Si Hutchinson estaba rogando para que los médicos no fueran el problema de los pacientes, que ya tenían el suyo propio con la enfermedad, nosotros pedimos a nuestros políticos que no empeoren nuestra situación, que intervengan cuando hay que hacerlo, y en un sentido favorable para todos. Tan malo puede ser no actuar, o actuar tarde, como actuar cuando no es necesario. Difícil es ser político, pero es algo voluntario y exige responsabilidad como se la exigimos a nuestros médicos cuando acudimos a ellos.

En este sentido, es muy interesante lo que apunta Owen, y es que la ambición, consustancial a la carrera política, y añadiríamos nosotros, completamente legítima, debe ir acompañada de la modestia.

Recomiendo la lectura de este libro, de un médico y de un político, donde podemos acercarnos a la forma de abordar las relaciones entre ambas disciplinas, sobre cómo la enfermedad afecta a quienes tienen que tomar decisiones, sobre la ocultación o no de las dolencias de estas personas, acerca de la cuestión de la destitución de dirigentes enfermos, y por fin, porque nos plantea algo sumamente interesante: la posible disyuntiva a la que se han enfrentado muchos médicos de grandes dirigentes. Todos sabemos que son unos profesionales que se deben al paciente, tienen que ser fieles al mismo, su secreto profesional debe estar garantizado, pero sus enfermos han dirigido y dirigen países. Entonces, ¿qué deben hacer?, ¿mantener esa fidelidad o velar, en el ámbito de su responsabilidad, por su país, por los ciudadanos? Fascinante.

La enfermedad y el poder: reflexiones sobre el libro de David Owen
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