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miércoles 25/5/22

En recuerdo del profesor interino muerto Abel Martínez

Se llamaba Abel Martínez, pero eso a casi nadie le interesa. Era, según dicen, de Lérida y tenía 35 años. 

Recientemente hemos asistido al asesinato en un instituto de Barcelona, del profesor Abel Martínez. Todo el mundo puso la lupa en el estudiante que produjo su muerte. Al mismo tiempo, que se produjo un silencio ominoso sobre la labor y la actitud del profesor. ¿Creen ustedes que si hubiera sido militar o policía se habría producido este silencio?

Abel Martínez, era uno de los muchos miles de profesores interinos de Secundaria o de Primaria que han sufrido la crisis de forma brutal, con largas épocas sin trabajo, y cuando lo conseguían era recorriendo toda Cataluña, con horarios de diez y doce horas semanales de trabajo, por unos pocos días y con unas condiciones laborales y salariales penosas. Todos ellos, con su `profesionalidad y vocación intentan enseñar a sus alumnos unas materias que los prepararan para su vida futura y para la sociedad donde van a vivir.

La educación es un factor básico e imprescindible para lograr el desarrollo y el futuro de nuestro país. La educación siempre debe ser considerada como la mejor inversión de un país y nunca un negocio como sucede por parte del gobierno del PP de Rajoy y de su ministro Wert, cuya única finalidad es cargarse la cultura y la educación del país a cambio del beneficio de unos poderosos grupos de presión.

Es lamentable y culpable el silencio del ministro Wert. Debemos exigir su dimisión inmediata, porque este ministro nunca ha sentido y representado al mundo de la cultura y de la educación.

Sirvan estos escritos como homenaje de la labor no sólo de los sufridos interinos, sino de todo el profesorado, que día a día, en sus aulas, escuelas, institutos trabajan para formar y educar a los millones de españoles, con la perspectiva de crear un país mejor, solidario y critico.

Carta del profesor Luis Azcárate Iriarte de Pamplona, publicada en el Diario El Mundo

HOMENAJE A UN PROFESOR HÉROE

Sr. Director:

Se llamaba Abel Martínez, pero eso a casi nadie le interesa. Era, según dicen, de Lérida y tenía 35 años. Trabajaba como profesor de Historia en un instituto de Barcelona y murió en acto de servicio. Cayó abatido a la puerta de su aula, cuando acudía a poner orden en un incidente escolar. Fue muerto (¿podré decir asesinado?) por un estudiante incontrolado del que lo sabemos casi todo y por el que todo el mundo –desde jueces a periodistas, pasando por psicólogos y políticos- está muy preocupado. Nadie sabe nada (ni importa, al parecer) de Abel y su familia, de sus padres o hermanos, de su novia o tal vez de sus hijos.

Era un profesor. Si hubiera sido un militar caído en lejanas tierras, habría ido a buscar su cadáver el ministro del ramo, se le habrían hecho honores de Estado y seguramente le habrían condecorado con distintivo rojo o amarillo, vaya usted a saber. Pero Abel era, simplemente, un profesor. Un profesor interino, para más inri. El primer docente muerto en las aulas en nuestro país no se merece el oprobioso silencio, el incomprensible ninguneo que le han dedicado los medios de comunicación. Así que solicito desde aquí que el próximo instituto que se inaugure en España lleve el nombre de Abel Martínez, y que se conceda al profesor leridano, a título póstumo, la Cruz de Alfonso X el Sabio.

Luis Azcárate Iriarte. 


Que mejor despedida que este poema de Gabriel Celaya

“Poema al maestro”

Educar es lo mismo

Que poner un motor a una barca

Hay que medir, pesar, equilibrar…

…y poner todo en marcha

Pero para eso

Uno tiene que llevar en el alma

Un poco de marino, un poco de pirata…

Un poco de poeta

Y un kilo y medio de paciencia concentrada.

Pero es consolador soñar mientras uno trabaja,

que esa barca, ese niño,

irá muy lejos por el agua.

Soñar que ese navío

Llevará nuestra carga de palabras

Hacia pueblos distantes, hacia islas lejanas.

Soñar que cuando un día

Esté durmiendo nuestra propia barca,

En barcos nuevos seguirá nuestra bandera enarbolada.

Adeu, agur, adiós Abel Martínez, estás en nuestros corazones.

En recuerdo del profesor interino muerto Abel Martínez