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domingo. 26.06.2022

¿Sigue siendo Asturias de izquierdas?

Aun cuando Le Monde, en su edición de 8 de enero, afirma que en Europa la división entre la izquierda y la derecha se desvanece...

1.-       Antecedentes.

Aun cuando Le Monde, en su edición de 8 de enero, afirma que en Europa la división entre la izquierda y la derecha se desvanece, a raíz de la constitución de gobiernos de coalición en algunos países de la Unión, entendemos que la derecha política, social y económica sigue tiñendo de azul un mapa que, en otras épocas ya lejanas, tenía importantes islotes rojos, del que tan sólo Francia junto a Croacia, Dinamarca, Bulgaria, Lituania y Eslovaquia resisten la fiebre neoliberal, fiebre que tampoco llega a algunos reductos de nuestro territorio nacional en los que aún persiste una cierta confianza en la izquierda económica y social: Asturias y Andalucía.

Pero en verdad Asturias sigue siendo de izquierdas, como se preguntaba, casi al mismo tiempo, un diario nacional y un articulista de La Nueva España después de las últimas elecciones en el Principado? (marzo de 2012). La respuesta más correcta nos la puede dar el número de votos conseguidos a lo largo de los comicios autonómicos (desde 1983 a 2012) en los que lo que denominamos como partidos de izquierda han obtenido mayorías hasta el año 2011 en el que cambia la tendencia hacia el bloque de las denominadas derechas o, de forma más ambigüa, centro derecha.

Si esto es así, comprobaremos o probaremos las razones económicas-sociales que han influido en la modificación, de forma temporal (o definitiva), del cuadro electoral de las tres últimas décadas.

De todas formas este artículo no pretende desarrollar una tesis formalmente estructurada a través de un modelo econométrico al uso. Tan sólo, al igual que lo hacen los manuales clásicos de teoría económica, pretendo obtener unas conclusiones (sujetas, como no, a distintas interpretaciones) en función de una serie de variables que, en este caso concreto, se reducen al índice de abstención, tasa de paro y estructura económica del Principado.

Como se puede observar, quedan fuera de la ecuación determinadas variables muy significativas, tanto de índole extraterritorial (influencia de políticas diseñadas por gobiernos nacionales, comunitarios, ….máxime en tiempos de globalización como los actuales), como variables socioeconómicas que podríamos ir integrando a medida que avanzamos en el análisis: demografía, relación población activa – población pasiva,….y hasta variables puramente económicas: crecimiento económico, renta per cápita,…

Es evidente que estamos ante una función caéteris páribus (se tiene en cuenta solamente las variables estudiadas, el resto permanece constante en el tiempo), que, obviamente, no refleja la realidad en toda sus extensión. Y también nos encontramos con otro problema y es la delimitación entre derecha e izquierda, tras la irrupción de algunos grupos políticos (como es el caso de UPyD) de difícil ubicación. De todas formas para el caso que nos trae a colación lo hemos ubicado en el llamado centro-derecha, como casi todo lo expuesto aquí sujeto a discusión.

Partiendo de las anteriores premisas y tomando como base solamente las elecciones autonómicas a la Junta General del Principado entre 1983 y 2012, los resultados más significativos fueron los siguientes:

  • Desde 1999 la izquierda viene perdiendo muchos votos, si bien ya desde 1983 el descenso porcentual ya es significativo
  • La abstención beneficia a la izquierda. Hasta el momento, cuando aquella superó el 35% siempre ganó la izquierda, mientras que la derecha solamente ganó cuando el índice de participación estuvo por encima del 65%.
  • En las dos únicas ocasiones en que la derecha obtuvo un mayor porcentaje de votos que la izquierda la tasa de paro estaba por encima del 20%.
  • Una Comunidad Autónoma como la asturiana con un gran peso histórico del sector secundario (industria y construcción), las variaciones de empleo del mismo pueden haber tenido una cierta influencia en las decisiones electorales, de tal forma que cuanto menor peso tuvo este sector mayor porcentaje de votos tuvo la derecha.

Veamos en un gráfico de líneas la evolución de las distintas variables analizadas, así como la incidencia de los dos bloques ideológicos, colocando en las ordenadas el peso porcentual de cada uno de ellos, y en las abcisas los años correspondientes a la celebración de las elecciones autonómicas en Asturias.

Sin ningún determinismo posible (ni la política ni la economía son ciencias exactas, por fortuna), ni tan siquiera prefijadas las condiciones para que se den determinados resultados, podemos concluir con dos “fotografías” del mapa político económico asturiano, bien entendido, también, que de cumplirse todas estas premisas y acercarse los resultados a la “tesis” aquí expuesta, no indicaría absolutamente nada puesto que, detrás de ello, está la política con mayúsculas con sus leyes electorales, pactos post electorales, “refriegas partidistas”, etc…que alejan cualquier decisión imposible de conocer antes el proceso electoral.

En cualquier caso, dentro del campo de probabilidades, es posible que, en futuras contiendas electorales autonómicas:

  1. Con una alta tasa de paro (por encima del 20%), una abstención por debajo del 35% y una estructura económica ocupacional cuyo sector secundario (industria + construcción) esté por debajo del 28%, tenga muchas probabilidades de alcanzar la mayoría de votos el bloque de la derecha asturiana.
  2. Sin embargo, con una tasa de paro por debajo del 15%, una abstención superior al 35% y el peso del sector secundario por encima del 30%, la mayoría sería de izquierdas.

Es evidente que aún hay un margen o campo difuso a través del cual se mezclen condiciones, en una u otra variante, que haga imposible soslayar hacia que parte se inclina la balanza final. En cualquier caso, como siempre hacemos los economistas, estaremos en condiciones de explicar porqué no se dio lo que previamente habíamos previsto.

De todas formas, no se si por efecto de la gran recesión del presente siglo que rompió todos los esquemas de las causas y consecuencias de la crisis o por efecto de la falta de “regeneración democrática” tanto en el contexto regional, como nacional e internacional, el hecho es que nos encontramos ante una situación (aunque de aplicación regional no me atrevería a desmentir que también tenga implicaciones nacionales) que rompe la vieja teoría de la “izquierda volátil” (Cesar Molinas, El País, 11/11/2007) cuya tesis principal sostenía que la izquierda social y política era mayoritaria en nuestro país y si perdía elecciones no era porque había un corrimiento de voto de centro hacia un lado u otro sino simplemente que se quedaba en casa porque era excesivamente exigente con las ofertas electorales de su bloque ideológico.

Ante ello yo creo que apunta en mejor dirección Vicens Navarro (¿Porqué la socialdemocracia no se recupera en Europa?, Nueva Tribuna 8/11/2013) cuando señala que los dirigentes de esta corriente ideológica europea, influenciados por sus equipos económicos, aceptaron completamente el paradigma neoliberal que dominaba las instituciones europeas, así como los establishments financieros, económicos y mediáticos de mayor peso en la Unión Europea.

 

¿Sigue siendo Asturias de izquierdas?