Nuevatribuna

La candidatura de Actúa: ¿divisionista o complementaria?

Llamazares y Montse Muñoz.
Llamazares y Montse Muñoz.

A vueltas con el voto útil y la división de la izquierda

Desde hace más de tres años, vengo insistiendo (y demostrando empíricamente) la existencia de lo que en su momento di en llamar “izquierda náufraga” (y que otros, quizá más acertadamente denominaron “izquierda huérfana”): un conglomerado de votantes de izquierda que no se sienten identificados ni con “Unidas Podemos” ni con el PSOE, y que se encuentran a la espera de la aparición de una opción electoral en la que se sientan verdaderamente representados. En suma, un importante núcleo de “electores en busca de partido”, a los que la dilución de Izquierda Unida en Podemos (que es como sienten ese proceso de –supuesta- coalición) ha dejado colgados del pincel, lo suficientemente numeroso como para hacer viable una especie de “tercera vía” dentro de la izquierda.

Es posible que en los últimos tiempos ese conglomerado se haya reducido, volcándose en parte hacia el PSOE. Pero ese debilitamiento es solo coyuntural, y quizá más aparente que real: como explicaré más adelante, su vuelco al PSOE responde básicamente a la resignación hacia el “mal menor” antes que a una convicción real, y está directamente relacionado con la cantinela del “voto útil” frente al “terrorífico” avance de la extrema derecha, personificado en Santiago Abascal y sus secuaces, por una parte, y en la (a mi juicio incomprensible) radicalización del discurso del PP protagonizado por Pablo Casado y su equipo.

Convencidos como estábamos de la necesidad de esa tercera opción, llevamos algunos compañeros (entre los que me incluyo) trabajando denodadamente para hacerla posible y, sobre todo, electoralmente viable. No ha sido fácil la tarea, y de hecho no ha cristalizado hasta muy recientemente, pero ya podemos afirmar que, aunque incipiente, existe y está en marcha. Se denomina Actúa y presenta para estas próximas elecciones legislativas a Gaspar Llamazares como cabeza de cartel por Madrid y candidato a la Presidencia del Gobierno.

La irrupción de esta candidatura ha sido duramente criticada desde ambos lados (sobre todo desde el PSOE) como divisionista y, sobre todo, inoperante, en la medida en que podía detraerles votos que se irían al limbo, al no cuajar en la obtención de escaños en el Congreso, que es lo que en última instancia decide quién gobernará este país durante los próximos cuatro años.

Honestamente, creo que quienes esto afirman (más allá de la legítima defensa de sus intereses partidarios), se equivocan gravemente. Y no es que lo crea, es que puedo afirmarlo con razonable certeza, apoyándome en una encuesta “recién sacada del horno”, cuyo trabajo de campo fue realizado por Simple Lógica en la circunscripción electoral de Madrid entre los días martes 9 y jueves 11 de abril, es decir que sus datos no pueden estar más frescos.

Según esta encuesta, la candidatura encabezada por Gaspar Llamazares podría lograr entre uno y dos diputados por Madrid, con un porcentaje estimado de voto del 4,6%, y ello a pesar de lo reciente de su aparición en escena, su casi nula exposición mediática y las mínimas acciones de propaganda que ha podido desarrollar hasta ahora.

Los resultados más significativos de dicha encuesta, basada en una muestra de 500 entrevistas repartidas por toda la Comunidad, son los siguientes:

  1. NOTORIEDAD Y VALORACIÓN DE LA CANDIDATURA Y DE GASPAR LLAMAZARES:
  • Un 38,5% de los entrevistados (sumando menciones espontáneas y sugeridas) declara conocer la existencia de la candidatura y estar informado de que Gaspar Llamazares, como candidato a la Presidencia del Gobierno, encabeza la lista por Madrid.
  • La media general de valoración del candidato (en escala 0-10) es de 4,04, superando claramente a la de Pablo Iglesias (3,35) y muy próxima a la de Pedro Sánchez (4,23).
  • Un 3,9% del total de entrevistados le preferiría para presidir el Gobierno de España, cifra que se eleva hasta un 7,1% entre quienes se posicionan a la izquierda del espectro ideológico, y hasta un 10,1% entre quienes en junio de 2016 optaron por dar su voto a Unidos Podemos.
  • Incluso un 7,7% de quienes manifiestan intención de voto ya decidida hacia Unidas Podemos le prefiere frente a Pablo Iglesias; y un 5% de los votantes decididos del PSOE opta por Llamazares en lugar de su candidato natural, Pedro Sánchez.

 

  1. INTENCIÓN, SIMPATÍA Y PROBABILIDAD DE VOTAR ACTÚA
  • Un 0,7% de los que ya tienen decidida o, al menos, perfilada su opción de voto se inclinaría por Actúa.
  • Pero esa (relativamente escasa) intención o simpatía, expresadas de forma espontánea, se acrecienta notablemente cuando, en el contexto de la entrevista, se recuerda o informa a los entrevistados de izquierda la presencia de esta nueva candidatura, elevándose entonces la intención de voto (segura o probable) hasta un 4,6% del voto decidido.
  • Esta cifra, que puede considerarse como un punto de partida (puesto que la campaña aún no había comenzado en el momento de realizarse el trabajo de campo), se obtiene básicamente a base de restar votos a Unidos Podemos y a la indecisión, y en menor medida al PSOE.

 

  1. CONTEXTO GENERAL DEL ELECTORADO DE IZQUIERDAS: FUERTE PREDOMINIO DEL PSOE, JUSTIFICADO COMO “VOTO ÚTIL”, Y DESMORONAMIENTO DE UNIDAS PODEMOS
  • La intención directa de voto del PSOE se sitúa en un 33,2%, y la de Unidas Podemos en un 13,6%, ambas en porcentaje sobre voto decidido, lo que situaría a las opciones de izquierda (tomadas en conjunto) en una posición ligeramente minoritaria frente a la suma de las derechas (50,3%), pero con claras posibilidades de superación, puesto que más del 22% del electorado que se posiciona entre el 1 y el 4 en la escala ideológica aún no tiene decidida su opción de voto.
  • En ese contexto, resulta muy significativo el hecho de que el 37% de ese electorado de izquierdas aún indeciso manifieste que estaría dispuesto (segura o probablemente) a votar ACTÚA. De ser así, la nueva candidatura conseguiría al menos un escaño (y probablemente dos) por Madrid y, lo que es aún más importante, podría inclinar la balanza definitivamente hacia la izquierda, facilitando a Pedro Sánchez la renovación de la Presidencia.
  • Del desmoronamiento de Unidas Podemos se beneficiaría fundamentalmente el PSOE: un 36% de quienes votaron la candidatura encabezada por Pablo Iglesias en 2016 se manifiesta decidido a votar PSOE el 28A, aunque persiste algo menos de un 8% que se encontraría aún indeciso y un 9% que se inclinaría por otras opciones.
  • Ese desmoronamiento de Unidas Podemos se explicaría básicamente por dos motivos:
    • La decepción por la gestión desarrollada a lo largo de estos tres años de vida parlamentaria (40,8%).
    • La apelación al voto útil para derrotar a la derecha, que inclinaría a votar PSOE (28,6%).
  • Finalmente, las resistencias hacia el voto a Actúa por parte de ese electorado “fugado” de Unidos Podemos proviene igualmente de la inseguridad sobre la utilidad de su voto (48%) en mucho mayor medida que del desconocimiento (24%) o de la falta de sintonía con la candidatura (otro 24%).

De todo ello se deduce que votar ACTÚA dista mucho de ser un voto perdido o desperdiciado. Todo lo contrario, se trata de un voto perfectamente útil para la izquierda (puesto que no puede caber ninguna duda acerca de cuál será la conducta de sus diputados en un  hipotético –y esperemos que real– debate de investidura de Pedro Sánchez, y sobre todo para el electorado tradicional de Izquierda Unida, que dispondrá de una opción en la que se sienta mucho mejor representado. Ya no tendrán que votar “tapándose la nariz” para hacer caso omiso de las innumerables contradicciones, quiero y no puedo, y hasta traiciones con que el PSOE nos ha ido obsequiando a lo largo de los más de 20 años de gobierno de Felipe González primero, y Rodríguez Zapatero después, y de las no pocas promesas del propio Pedro Sánchez en la moción de censura que no se han visto cumplidas, ni está claro que se vayan a cumplir en la próxima legislatura.

Por otro lado, Actúa podría ser la fuerza que sume para posibilitar la constitución de un gobierno progresista sin otras hipotecas. En ese sentido, no deberíamos olvidar algunas lecciones que nos aporta la experiencia histórica más reciente: la llamada al ‘voto útil’ en las últimas Elecciones Autonómicas no sólo no benefició a quienes la formularon, sino que provocó que la candidatura encabezada por Luis García Montero (IUCM-Los Verdes) se quedara a unas décimas de entrar en la Asamblea de Madrid. De no haber ocurrido así, IUCM habría sido la llave para un gobierno de cambio en la Comunidad de Madrid, en una alianza a tres con el PSOE y Podemos. Algo similar podría sucederle a Sánchez e Iglesias sin un tercer actor que represente y dé una opción convincente a esa izquierda que no se siente identificada con el PSOE ni con Unidas Podemos. Actúa puede ser la alternativa de izquierda complementaria para implantar políticas progresistas en la próxima legislatura.

Nos queda muy poco tiempo para hacer que ese electorado se entere de la buena nueva, pero debemos hacer, entre todos los que nos alegramos de ella y nos sentimos de alguna manera personados en esa causa, todo lo que esté en nuestras manos para difundirla. A ello se dirige este artículo, utilicémoslo como una herramienta más de la que podemos disponer. Ante el silenciamiento sistemático (y sin duda deliberado) de los grandes medios, valgámonos del único canal del que podemos disponer libremente, nuestros contactos, nuestros amigos, familiares, vecinos… que sabemos que pueden simpatizar con este planteamiento, pero temen provocar un mal mayor al otorgarle su voto.