#TEMP
sábado 28/5/22

Gracias por Insurrección

concierto

Tenía toda la vida por delante. Pero no veía más que la pista de baile.

Un viernes noche. Sábado noche.

Mis amigos eran el Poli, el Niño, el Moro, Charli..., con ellos me sentía protegida. Era una más de ellos.

La noche en el pueblo empezaba a las 12, después de haber estado en el río bañándonos toda la tarde de verano. A las diez nos íbamos del Muro, Malecón abajo. 

Una ducha, mientras mi hermana se arregla su melena rizada frente al espejo y mi hermano se viste con la música de fondo. Ese olor dulce de su agua de colonia favorita. Y el guiso de mi madre en la cocina. Papá tiene cara de felicidad: el trabajo de la semana fue bien.

Los vaqueros más sexis y la camiseta más estilosa.

La cena. Todos juntos. Qué tiempos tan bonitos. (Hay quien no está ya. Pero decidí hace mucho no estar triste.) Sabemos que moveremos los huesos bailando y, aunque quede con mis chicos, nos encontraremos los de esta cena varias veces durante la noche y de madrugada nos daremos un beso en los labios. Nuestro sello de hermanos. 

Primero relajados en los Cafés del pueblo. Aunque deseábamos que fuese entrando la noche para ir buscando la música por los garitos. Reír por el camino. Con un cálido clima de verano. Disfrutar de tanta juventud. La música era libertad.

Entonces, cuando todos hablábamos alto, reíamos y nos saludábamos al oído casi gritándonos por la fuerza de los altavoces... comenzó a sonar... "Dónde estabas entonces, cuando tanto te necesite?" Me puse a bailar sin haberla oído antes. Qué grande que alguien escriba por ti y ponga música a tus sentimientos.

Años más tarde leí a quién le dirigía esta canción Manolo García, El último de la fila. Yo la tomé prestada como baluarte. La interioricé a la primera.

Quince años después la rescaté del olvido. Me hacía falta. Y allá se la canté como quien no quiere la cosa, mientras la bailaba... a mis colegas de Universidad en Madrid, con las cervezas en la mano sin derramar una gota, hablando de las vueltas que da la vida y, cómo no, perdonándonos el tiempo perdido...

Algun@s no la conocían, pero también la hicieron suya y señalándonos con el dedo nos cantábamos las cuarenta mientras saltábamos cantando "¿Dóndes estabas entonces cuando tanto te necesité?, nadie es más que nadie pero túúú creíste vencer…".

Hoy ya todos la tenemos como nuestra. Algún programa de televisión nos pregunta dónde estábamos cuando nos recuerda la historia de nuestro país.

A mí me ha hecho fuerte en momentos de debilidad y tristeza.

Y ha sacado nuestra rebeldía al bailarla.

Gracias por Insurrección.

Gracias por Insurrección