miércoles 22.01.2020

¡Estamos hartos! Eso es lo que dice la última encuesta del CIS

La venganza ciudadana contra todos los males infringidos al pueblo español en estos últimos dos años se llama Podemos...

Mi madre siempre lo decía: uno de los mayores males de este país es la falsa moral católica. El otro día recordaba estas palabras mientras irrumpía de manera inesperada en mi televisor la imagen de ese titubeante y cabizbajo ciudadano aún presidente de nuestro país. Parcas y medidas palabras: “Pido disculpas en nombre del PP a todos los españoles”. El caso es que algo me sonaban y es que haciendo memoria, ya en agosto de 2013 y por el caso Bárcenas, el Presidente acudió a la misma fórmula: lectura impávida de un escueto “pido disculpas” y ya está. Ni explicaciones, ni reacciones políticas, ni medidas, nada. De hecho, casi año y medio después de la primera “excusatio presidentialis” seguimos esperando mientras todo empeora.

Como decía la gran Susan George: “Los españoles son ratas de laboratorio: a ver cuánto castigo toleran sin rebelarse”. Y sí, esta última legislatura del PP se podría definir como una prueba de fuego a los españoles y las españolas. Día a día, el Gobierno y el Partido Popular continúan poniendo a prueba nuestra paciencia, nuestro aguante ante las continuas agresiones y violaciones de nuestro antiguo estatus de “ciudadanos con derechos”. Sólo la falsa moral católica imperante entre quienes dirigen el Gobierno puede pensar que “el Perdón” es válido en situaciones como la que vivimos actualmente. Porque la ciudadanía no perdona ni olvida, libre de moralinas trasnochadas, nos dice el CIS que la ciudadanía espera su momento, mientras acumula rabia e indignación al mismo ritmo que crece la miseria y la pobreza en nuestro país. Las matemáticas no fallan: si lo defraudado en nuestro país se cuenta ya en billones, está claro que eso falta en las rentas de muchos millones de ciudadanos y ciudadanas. Y en servicios públicos, y en derechos, etc.

Que se vayan. Que no se molesten en plantear medidas contra la corrupción, en llegar a pactos de la misma índole ni cualquier otra invención diabólica. Si albergan el más mínimo resquicio de sentido de servicio a la ciudadanía, el mayor favor que pueden hacer al país es irse. En caso de que decidan continuar, esgrimiendo la mentira de año electoral sobre “la senda del crecimiento y la recuperación” (ahora que ya la UE ha corregido la previsión de crecimiento del Gobierno y se constata en Alemania -la adelantada europea- el síntoma cierto de una tercera recesión), harán campaña, claro que sí, pero como dice el CIS, a favor de quienes van a sacarlos del mapa político.

A estas alturas, está claro -y el CIS así lo demuestra- que la venganza ciudadana contra todos los males infringidos al pueblo español en estos últimos dos años, se llama Podemos. Y crece y crece cada día en intención de voto. Cada nuevo escándalo aumenta la rabia, la indignación, la evidente relación entre el robo de unos y la miseria de todos los demás.

Estamos hartos. Es impresentable que el presidente empantanado en el lodo inmundo de la corrupción siga ahí. Lo dice el CIS: un 86,6% de los encuestados dice tener “poca” o “ninguna” confianza en el Presidente del Gobierno. Además, ese mismo porcentaje define como “mala” o “muy mala” la realidad económica (peor que hace un año), y un 80% define también como “mala” o “muy mala” la situación política.

Estamos hartos de no poder trabajar, de no tener derechos laborales, de no tener futuro digno. El paro es la máxima preocupación para un 76% de los encuestados. Y es que nadie puede ya engañarnos, sabemos que la corrupción y el fraude -nuestra segunda preocupación (42,3%)- son las responsables de los recortes, de la pobreza (el 27,3% de españoles está en riesgo de pobreza), de la miseria. Dilapidan nuestro dinero mientras cínicamente nos recetan austeridad y recortes. Puede que hasta ahora, como bien decía Susan George, los españoles hayamos suspendido en movilización ciudadana. Quizá nuestra movilización sea la más democrática de todas y llegue, eso sí, con paciencia amasada, cuando al fin lleguen las urnas.

¡Estamos hartos! Eso es lo que dice la última encuesta del CIS