Foto: Nuevatribuna
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A lo que ha accedido el Gobierno en su acuerdo para los PGE es a dejar la reforma de pensiones del PP de 2013 en suspenso para este año, víspera electoral

UGT Y CCOO hemos convocado una nueva movilización, una cadena humana que rodeará el Banco de España en Madrid el próximo miércoles 16 de mayo entre las 12 y las 14 horas, y es una medida que ya han decidido secundar en otras muchas capitales de provincia. En este momento muchos se preguntarán por qué continúan las movilizaciones de jubilados y pensionistas por unas pensiones dignas, sobre todo cuando, al menos en apariencia, el Gobierno ha accedido a subirlas en el Acuerdo de Gobierno firmado para los Presupuestos Generales del Estado de 2018 y 2019. Aparentemente, al aceptar el Gobierno la subida al IPC de las pensiones para este año y el que viene, gran parte de lo que demandábamos estaría conseguido. Pero esto es solo la apariencia, y es exactamente así porque como todo acuerdo político importan mucho las formas, mirando siempre a la opinión pública y a esa omnipresente estadística de intención de voto. Era necesario, con las últimas movilizaciones masivas de los pensionistas, dar apariencia de resolver el problema. Y eso es lo que se ha hecho, aparentar más que resolver.

Además, por si teníamos duda -que no la teníamos en absoluto- hoy el Ministro de Economía, Román Escolano, en una entrevista para “El País” lo reconoce: “Lo que dice el pacto con el PNV es que hay un compromiso puntual, extraordinario, para subir las pensiones durante 2018 y 2019. No una vinculación de las pensiones al IPC”. Lo que viene a decir el Ministro es que a lo que ha accedido el Gobierno es a dejar la reforma de pensiones del PP de 2013 en suspenso para este año, víspera electoral. Ni siquiera está garantizado que sea así para el que viene, pues está condicionada la subida del año próximo a un acuerdo del Pacto de Toledo. Pero sobre todo lo que dice -al decir que las pensiones no se van a vincular al IPC- es que el Gobierno no está dispuesto a dar marcha atrás en su reforma de pensiones. Algo que ya se leía claramente entrelíneas en el acuerdo de gobierno y que acaba de reconocer hoy mismo Rajoy en una entrevista en “Espejo Público”: "Yo no me he cargado la reforma de 2013 porque las pensiones no subirán en función del IPC".

Todos los argumentos y razones que veníamos esgrimiendo, tras el acuerdo de gobierno, para continuar con la movilización por unas pensiones dignas quedan así relegados ante este otro mucho más poderoso y fundamental: sigue el Gobierno sin tener voluntad política de derogar su reforma de pensiones de 2013. Es exactamente lo que dijo Rajoy en su comparecencia a petición propia en el Congreso el pasado 14 de marzo. Y lo que dice hoy Escolano es que estábamos equivocados si pensábamos que Rajoy había cambiado de opinión sobre la derogación de la reforma de pensiones de 2013.

En cualquier caso, en UGT las razones para la movilización no han desaparecido con ninguno de los acontecimientos que han sucedido. No hay motivo para no continuar con la movilización hasta que no consigamos todos nuestros objetivos ahora que se ha conseguido situar el asunto de las pensiones en el núcleo del acuerdo de gobierno con el PNV. Ahora no podemos tirar la toalla.

No sabemos si la subida de las pensiones al IPC para este año tendrá carácter retroactivo a enero de 2018 o no, pues la entrada en vigor de los presupuestos se prevé que sea para junio

Y es que el acuerdo firmado no responde a nuestras reivindicaciones y deja además muchas incógnitas e incertidumbres. No sabemos si la subida de las pensiones al IPC para este año tendrá carácter retroactivo a enero de 2018 o no, pues la entrada en vigor de los presupuestos se prevé que sea para junio. Esto concuerda con las estimaciones de recaudación de Montoro para esa nueva tasa google (600 millones de euros), cuya entrada en vigor no puede ser antes de final de año. Esta cantidad es justo la mitad de lo que costaría la subida de las pensiones al IPC todo el año, pero sí sufragaría la entrada en vigor de la subida de pensiones a mitad de año. Tampoco hay nada por escrito sobre la cláusula de revisión a final de año, pues tal y como pedimos, para que no haya pérdida de poder adquisitivo no solo hay que subir las pensiones al IPC previsto, sino que hay que revisar las mismas una vez que el IPC sea definitivo, ya que si no se hace puede seguir habiendo pérdidas, incluso cuantiosas. Y otro tanto ocurre con el Factor de Sostenibilidad, ya que su postergación a 2023 no concuerda en nada con lo que pedimos, que es la derogación y desaparición de un elemento de recorte que no debe existir.

Y decir que la subida del 3% de las pensiones mínimas nos parece una miseria es una obviedad. Queremos una subida que repercuta de forma evidente en pensiones que son muy pequeñas y que saque del umbral de la pobreza a millones de pensionistas de nuestro país. Porque, resumiendo, en tanto no se derogue la reforma de pensiones del 2013 no habremos conseguido nuestro objetivo y, de momento, los acuerdos presupuestarios solo la dejan en suspenso para este año (¿completo?) y para el año 2019 no queda nada garantizado, pues queda condicionado todo al acuerdo en el Pacto de Toledo. Pero como decimos, estos argumentos pierden fuerza ante el reconocimiento del Ministro de Economía, Román Escolano, que nos acaba de aclarar en su entrevista para “El País” la mayor: el Gobierno no va a derogar la reforma de pensiones de 2013.

Por eso, porque siempre hemos tenido razón y los acontecimientos nos la están dando (hay dinero para pensiones, se pueden usar los impuestos para complementar cotizaciones sociales, hay que gravar más a las empresas de las nuevas tecnologías, el recorte de las pensiones en nuestro país es una cuestión ideológica y no económica, etc.), no vamos a abandonar la movilización. Así que pensionistas, trabajadoras y trabajadores, jóvenes, la lucha por la pensión es la lucha por el salario en la vejez y nos compete a todos y todas. Seguimos pues en las calles y puede que tengamos que redoblar los esfuerzos. ¡Nos vemos el próximo 16! Fuerza y ánimo, que la lucha no ha hecho más que empezar.