miércoles 22.01.2020

Dos años legislando contra la Mujer

Deshacer derechos ya disfrutados es traumático para un país y no tiene futuro en términos de desarrollo...

El futuro de España se está pintando en sepia, y no sólo desde que el Ministro de Justicia presentará la reforma de la Ley del aborto, una ley con la que bate el record de este Gobierno, pues ya serían dos las que se anotaría el Ministro (esta y la ley de tasas) que recuperan para España el escenario preconstitucional en dos asuntos de tanta envergadura como son el derecho a la justicia y el derecho al aborto. El proyecto de reforma de la Ley del aborto es la palanca de empuje para el cambio definitivo de modelo social que el Partido Popular plantea y que requiere de la explícita involución del papel de la mujer como núcleo de una sociedad con certificación católica.

La ley, de entrar finalmente en vigor, eliminaría en la práctica el control que como ser inteligente debemos tener de nuestras vidas, enfrentándonos a los avatares de la Madre Naturaleza, con la misma suerte que las criaturas que habitan las sabanas o las selvas. Nuestra inteligencia nos diferencia de la cadena de seres vivos por la posibilidad de elegir, de decidir, de controlar las circunstancias (del mismo modo que decidimos no sucumbir ante el cáncer u otras enfermedades). Según el Ministro, las mujeres pasamos a tener ese estatus de ser vivo cuya vida no está en sus manos. El Ministro decide, la Iglesia manda.

Y si sólo fuera esta ley…el problema está en todas las leyes del Gobierno del Partido Popular. La misma reforma de la negociación colectiva, que debilita y elimina los recursos con que los negociadores tratan de hacer frente a las empresas. Desde la reforma, los planes de igualdad, que incorporan acciones de discriminación positiva como herramienta de lucha contra la discriminación laboral y la brecha salarial por razón de género, son los “parientes pobres” en materia de negociación. En otras palabras, si ya es difícil con la legislación actual negociar un convenio colectivo, un plan de igualdad es prácticamente imposible, en un momento en el que es imperiosamente necesario solucionar la desigualdad existente en materia laboral en nuestro país. Aunque no para el Gobierno, desde luego, que sacrifica la igualdad laboral en pro de su modelo social aun a sabiendas de que la desigualdad es un aspecto antieconómico.

Luego vendría la Reforma Laboral, que estigmatiza aun más si cabe el rol laboral de la mujer. No debe haberse enterado aún Rajoy de que desde todos los estamentos europeos e incluso mundiales, se está avisando de la tremenda temporalidad y precariedad del empleo español. La Reforma Laboral y las sucesivas modificaciones de la misma se dedican a consagrar el contrato a tiempo parcial en nuestro país, contrato del que son destinatarias en su gran mayoría las mujeres y que esconde, bajo su precaria configuración, la mayor parte de las argucias y fraudes que fomentan el que las mujeres trabajemos más y cobremos menos, como demuestran machaconamente las estadísticas.

Otra pieza clave de la ingeniería legal del Gobierno -con la que pretende modelar la sociedad conforme a su ideología- es la Reforma de la Administración Local. Con esta reforma el Gobierno señala el final de los servicios sociales tal y como están configurados actualmente. Tanto la dependencia como los centros de información a la mujer o las casas de acogida a mujeres maltratadas o todos los servicios extraescolares que se prestan actualmente en los municipios podrán desaparecer, siendo estos el núcleo de las políticas desarrolladas desde la promulgación de nuestra Constitución, desde el convencimiento de la necesidad de conseguir una sociedad igualitaria con plena integración de la mujer. Ese es el cambio real que han supuesto nuestros principios constitucionales en la sociedad y es precisamente por esto por lo que el Gobierno va a acabar con ellos. Eso sí, después de las elecciones de 2015, año al que también, con seguridad, se desplazará la promulgación de la Reforma de la Ley del Aborto, no vaya a ser que el impacto de estas reformas haga, como debería ser, que las mujeres respondamos electoralmente al PP como merece.

Resulta evidente que desplazar su obligación de legislar a 2015, una vez fueran reelegidos, es -a todas luces- un fraude al electorado.

La última, la reciente reforma de la “contratación indefinida”, donde se plantea el descuento de las cuotas para las empresas que conviertan contratos en indefinidos (contratos que, por cierto, es posible extinguir con indemnización reducida a los tres años). Aquí descubrimos que este descuento en las cuotas sólo es significativo para las empleadas del hogar y, por tanto, sólo serán esos empleadores quienes puedan realmente fomentar la contratación indefinida. Más modelo social popular. Y con estas premisas alguien se preguntará: ¿qué es un contrato indefinido para este Ejecutivo?

El Gobierno se equivoca con una mezquindad que por el tamaño y la evidencia de la misma alcanza a ser grosera, pues no tiene excusa. Es sabido que uno de los mayores factores de desarrollo económico de un país es la integración plena de la mujer en una sociedad completamente igualitaria. Buen ejemplo de ello son los países del norte de Europa, que tras apostar fuerte por la integración disfrutan de las economías más desarrolladas del mundo. Ese era el camino que hasta ahora llevaba España, ya que desde la promulgación de la Constitución hasta aquí, se habían realizado un gran número de avances que aún resultaban insuficientes pero que comenzaban a dar sus frutos. Asistimos ahora a una época donde se deshacen muchos de los derechos que la Constitución recoge y ya han sido concretados. Deshacer derechos ya disfrutados es traumático para un país y no tiene futuro en términos de desarrollo. En ese estado traumático pretende la ideología del Partido Popular dejar a la mujer. Espero y deseo que todas nosotras encontremos y demos la respuesta que estas políticas merecen, tanto en la calle como en las urnas. Ante este Gobierno, la mujer está en lucha.

Dos años legislando contra la Mujer