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miércoles. 07.12.2022

El rifón

A Podemos se le está poniendo semblante de rifón y a Ciudadanos el de semental a pasos agigantados.

caballo

A Podemos se le está poniendo semblante de rifón y a Ciudadanos el de semental a pasos agigantados

En la España rural del pasado siglo el sistema de monta caballar poco tiene que ver con lo que ahora se hace con inseminaciones artificiales y procedimientos de control reproductivo. De manera que para garantizar que la yegua quedaba preñada y estaba dispuesta antes de ser montada por el semental intervenía un caballo al que denominaban "el rifón" (lo llamaban así porque era el que "rifaba" a las yeguas) Este era un caballo de menor calidad que disponía a la hembra para la monta y cuando la situación se ponía propicia el rifón era retirado para que interviniese el semental. Conozco poco de psicología animal pero si lo suficiente para comprender la frustración del caballo desde una perspectiva humana.

Buena metáfora sin embargo para comprender la presente situación política española y el comportamiento de los llamados nuevos actores de la misma. Porque a este minuto caben pocas dudas de quién es el rifón político español y quién el semental. Y también quiénes son los organizadores de la remonta. En resumen que a PODEMOS se le está poniendo semblante de rifón y a CIUDADANOS el de semental a pasos agigantados. Y sin afán de explicación conspiratoria alguna bueno es afirmar que esta fiesta no se organiza sola.

Otra cosa es que cada uno de los caballos en liza peleen por intercambiar esas posiciones. Ambos se presentan como los agentes del cambio necesario. Ambos lo propugnan desde una supuesta forma nueva de hacer política. PODEMOS desde su sentido común transversal, C,s desde su declarada sensatez. Los dos expresan su despiadada lucha contra la corrupción y su intransigencia formal para alcanzar pactos de gobierno y dicen también respetar a la ciudadanía (se supone que a toda). Uno viene de procesos asamblearios como el 15-M donde se pretendía la unanimidad total; y el otro, de un largo proceso como minoría parlamentaria y social en Cataluña. Tienen los dos el beneficio de la duda en cuanto a sus intenciones. Y para comprobar el alcance y fundamento de las mismas habrá que estar a la realidad.

Y la realidad, o parte de ella, se está expresando a partir de los primeros comicios de este intenso 2015. Si todo el cambio de intervención en la política se resume en estas semanas de devaneo parlamentario y de bloqueo en la formación de nuevo gobierno en Andalucía... pues más viejas y obsoletas formas de hacer política no caben. Sin duda que los electores han otorgado el mandato de llegar a acuerdos, pero eso afecta a todos y no a la parte. Y es difícil interpretar como nuevas maneras de diálogo si las minorías marcan líneas rojas infranqueables que se manifiestan como trágalas imposibles de acepar por el otro. Y francamente no cuela, porque todo el mundo sabe que la cuestión de fondo que inspira esas exigencias se sustenta en que nadie tiene el coraje de pronunciarse antes del 24 de mayo. Sencillamente porque no conviene a los intereses de los partidos, que se pasan a su tan querida ciudadanía por el arco del triunfo. Conclusión: La vieja política se hace omnipresente. Una vez más.

De manera que la situación quedará a merced de los slogans electorales de las cúpulas y los vaivenes de los organizadores del cotarro. Y en ese terreno tan pantanoso y antiguo hay quien se come el papel de rifón. Seguro. 

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