lunes 21.10.2019

¡Stop fracking!

Aunque el fracking tuviera éxito, lo único que se produciría es prolongar la dependencia de los combustibles fósiles, que son limitados e incompatibles con el clima.

Cuanto más combustible fósil quememos, mayor serán los efectos del cambio climático

El “fracking” o fractura hidráulica es una técnica de extracción de petróleo o gas no convencional por medio de la perforación en el subsuelo terrestre. Rompen las rocas por medio de explosiones e inyecciones de un fluido compuesto de agua, arena y productos químicos a altísimas presiones, lo que libera el hidrocarburo de las rocas, y de este modo, poder extraer el gas que contienen.

Esta técnica es muy agresiva con el medio, algunos de los aditivos químicos que se inyectan, bencenos, xilenos, cianuros y otros hasta más de seiscientas sustancias, son cancerígenas y mutagénicos, además puede movilizar otros elementos radioactivos del subsuelo.

La fractura hidráulica consiste en hacer una perforación vertical hasta la capa de pizarra. A esta perforación se le pone un tubo de acero, con un recubrimiento de cemento para proteger los acuíferos de los aditivos químicos que posteriormente se añaden. Una vez se llega a la pizarra se vuelve la perforación horizontal, a través de la capa de pizarra. Esta perforación horizontal tiene una media de un kilómetro y medio de longitud, aunque puede llegar hasta los 3 km. Una vez en la capa de pizarra se utilizan explosivos para provocar pequeñas fracturas. Una vez provocadas estas fracturas se inyectan, por etapas, miles de toneladas de agua a muy alta presión, mezclados con arena y aditivos químicos.

Este agua a presión fractura la roca liberando el gas que luego, junto con el agua, el arena y los aditivos retorna a la superficie (retorna entre un 15 y un 80% del fluido inyectado). El pozo se va fracturando entre 8 y 12 etapas, con lo cual el conducto sufre unos cambios de presión muy grandes con el consiguiente peligro de quiebra del revestimiento de cemento. El fluido de retorno también trae a la superficie otras sustancias que pueden contener estas capas de pizarra. Es muy común que estas rocas contengan metales pesados (mercurio, plomo…), así como radón, radio o uranio, ambos elementos radiactivos que llegan a la superficie cuando previamente no estaban allí.

La cuenca del Segura (Albacete, Murcia y Alicante), por ejemplo, está afectada por cinco áreas de prospección las cuales se han autorizado, cuatro ya aprobadas y una en tramitación, de espaldas a los ciudadanos, para realizar experimentaciones con vistas a una posterior extracción del gas. Aunque no hay rincón de nuestro país que quede libre del intento espurio de esta peligrosa técnica.

En el mes de junio de 2011, la Comisión del Medio Ambiente, Salud Pública y Seguridad del Parlamento Europeo, publicó un informe en el que rechazaba el uso de la fractura hidráulica como técnica de investigación y de extracción del gas, de las que hay que destacar las potenciales repercusiones en base a la experiencia de los Estados Unidos:

- Contaminación del agua y del aíre, debido a los flujos incontrolados de gas o fluidos causados por erupciones o derrames, el vertido incontrolado de aguas residuales y la fuga de fluidos de fracturación conteniendo sustancias peligrosas, cuyo reflujo influye metales pesados y materiales radiactivos procedentes del depósito.

- Terremotos provocados por el proceso de fracturación hidráulica y, en algunos casos, por la inyección de aguas residuales.

- Negativa transformación del paisaje por la ocupación de amplios terrenos para carreteras y caminos de acceso e interconexión a las plataformas de perforación y a las balsas a cielo abierto, donde se acumula el fluido contaminante.

- Contaminación acústica debido a las explosiones y al trasiego de vehículos pesados transportando fluidos y gas.

- Consumo de gran cantidad de agua por pozo, más de 150.000 m3, estimados durante la vida de algunos de ellos.

Los promotores del fracking prometen importantes ventajas incluso para el medio ambiente. Pero detrás se esconde una cuestión puramente económica, de la que ya existen denuncias por especulación al estar creándose una burbuja con la que hacer negocio.

Aunque el fracking tuviera éxito, lo único que se produciría es prolongar la dependencia de los combustibles fósiles, que son limitados e incompatibles con el clima. Cuanto más combustible fósil quememos, mayor serán los efectos del cambio climático.

Nuestro paisaje, nuestra agua y nuestra salud están en peligro.

¡STOP FRACKING!


Fuentes: cuencadelseguralibredefracking.blogspot.com.es | www.fracturahidraulicano.info | www.greenpeace.org

¡Stop fracking!