miércoles 20.11.2019

A la mierda

Nosotros hemos sido las víctimas laborales de los fastos, de la mala gestión, del despilfarro, del "todo vale"...

Hoy, justo hoy, hace un año de mi cese en la Dirección General de Seguridad Ciudadana y Emergencias de la Comunidad Autónoma de la Región de Murcia. Como yo, otros muchos funcionarios interinos fuimos echados a la fría y dura calle por culpa de los recortes asesinos y de la mala gestión de los políticos encargados de hacer justo lo contrario. Gentes que culpa alguna teníamos de la situación, desastrosa, a la que habíamos sido llevados por la incapacidad manifiesta, patente y latente de unos pocos que usaron la tijera por lo más fácil sin tener en cuenta las consecuencias, de todo tipo, que eso conllevaba.

La situación general no ha mejorado, por más que se intente engañar, si así hubiera sido hasta comprendería la medida, pero no, un año después aún estamos peor y los cesados, los cientos de ellos, estamos en la calle y sin perspectivas de salir de ella.

Nosotros hemos sido las víctimas laborales de los fastos, de la mala gestión, del despilfarro, del "todo vale", de los engaños, caraduras mentiras, de los aeropuertos sin aviones, del “agua para votos”, de las infraestructuras inútiles, y demás de unos gobernantes incapaces, muchos de ellos salpicados por corruptelas varias, viajes pagados, bien comidos, y todo a cambio de Dios sabe que beneficios espurios.

Dice el refrán que el tiempo pone a cada uno en su sitio, la pena, es que no creo en los refranes ni en las frases hechas y que no, ellos seguirán pegándose la vida padre sin el menor rubor y los ciudadanos pagándosela porque tenemos mucho más sentido de la responsabilidad que ellos.

En mi caso fueron 16 años trabajando en el mismo sitio, luego, tras el cese, los engaños y mentiras que en la conciencia de los que las fomentaron queden. Yo perdono pero no olvido, pero que no se preocupen, que de lo mucho que sé nunca hablaré porque yo tengo justo lo que ellos carecen: Dignidad.

Y ahora con toda la educación: ¡A la mierda! (es el lenguaje que sí conocen y entienden).

A la mierda