martes 22.10.2019

A propósito de la banca

El día que las tecnológicas se decidan a abrir la caja de pandora y comiencen a intermediar como un verdadero banco, adiós a lo que hoy conocemos como banca

CaixaBank, en la presentación de un plan de reducción de 800 oficinas (por tanto de eliminación de puestos de trabajo a mansalva)…indica que ya no es un banco, ahora será un grupo financiero. Quizás tendrían -antes de explicar esto- que cambiarse el nombre, pues como bien indica su propio logotipo, parece que sigue siendo un banco: CaixaBank.

Los cambios están llegando a todos los sectores de la economía y la banca, no podía ser una excepción. El día que las tecnológicas se decidan a abrir la caja de pandora y comiencen a intermediar como un verdadero banco, adiós a lo que hoy conocemos como banca.

En los procesos de cambio derivados de la globalización, uno de los actores peor parados es y será la banca. Por múltiples motivos, pero por citar algunos; por sus innumerables escándalos financieros (CaixaBank a día de hoy está imputada –sin ir más lejos- por delitos de blanqueo de capitales de la mafia china en España); por su exposición en la crisis, donde arrasaron con la pequeña empresa (les cerraron el crédito de un día para otro); por su inestimable colaboración a la creación de la burbuja inmobiliaria (la hincharon las propias tasadoras de los bancos); por actuaciones tan lamentables como el engaño de corrupción masiva del que fueron objeto nuestros padres y abuelos en oficinas –entre otras entidades- por Bankia con las famosas preferentes y, como guinda del pastel, por haber recibido dinero público para salvarlas de la quema que ellos mismos iniciaron y que, a día de hoy, aún no recuperamos. Ya la imagen del lobby sobre el Tribunal Supremo…la omito por vergüenza.

Con esta carta de presentación, todas las fundaciones de los bancos, que ahora serán grupos financieros y mañana serán o se pondrán otro nombre con el fin de no ser bancos (y que no se les asemeje –por ejemplo- a todo lo que acabo de citar) irán ocultando su cara –como hace CaixaBank- para finalmente hacer más de lo mismo.

Y digo yo…con lo fácil que es ser un banco de verdad, de esos que hacen falta. O sea, el que está dispuesto a prestar dinero para el emprendimiento y cobrar un porcentaje razonable para generar riqueza que volverá, en todo caso, a la banca. En generar estabilidad con préstamos a largo plazo para las familias. En tener profesionales preparados para prestar servicios de calidad de cara al cliente y no esconderse detrás de las nuevas tecnologías (que no están para esconderse, sino para hacer más eficiente la operativa y prestar mejores soluciones). Vamos, lo que se dice un banco.

Insisto, el día que google –por citar una tecnológica- dé el paso y nos aparezca en la pantalla del ordenador un saludo indicando que tenemos o la hipoteca aprobada o el crédito para comprar un coche o la financiación para mi emprendimiento, conforme a nuestros gustos y búsquedas en la red de los últimos meses…será el fin de estos banqueros espabilados que pensaron que lo mejor para el país, era pasar de ser un banco, a ser un grupo financiero. Por lo menos, alguna sartén o vajilla quedarán en el recuerdo…

A propósito de la banca