lunes 13.07.2020

Objetivo: destruir el socialismo

Hace ya algún tiempo que señale que había un objetivo claro en el sistema y su rector el establishment español, al objeto de destruir el socialismo en el estado español y para ello lo mejor, era atacarlo a derecha e izquierda, dejándole el camino expedito al PP al objeto de poco a poco seguiera imponiendo su dictadura conservadora y tranquilizar a la Troika siguiendo su política.

El socialismo escribió páginas de oro en la historia de este país desde su fundación, creando un partido obrero que en alianza con dicha clase introducir al movimiento obrero en política e ir consiguiendo mejoras sociales e igualdad republicana, con el objetivo de suprimir las clases sociales. A veces junto a la CNT y/o a veces en disputa con ella, ha habido avances y retrocesos pero siempre estuvo donde tenía que estar. Hasta que llegados los inicios transición el Departamento de Estado de los EE.UU al objeto de consolidar la solución monárquica decide cual ha de ser su papel y para ello contando con Felipe González tal y como denuncia seriamente Joan Garcés, sin que nadie le haya desmentido a este abogado y politólogo socialista, se destituye a las bravas a la dirección histórica de Toulouse por cierto de tendencia caballerista, es decir de izquierda obrera autónoma y se comienza una camino hacia la integración el sistema. Felipe González vincula por primera vez en su historia al PSOE a la razón de estado, de un Estado monárquico y oligárquico.

Cuando González pierde el Congreso número 28 en 1979 alguien advierte a la probable ejecutiva marxista encabezada por Carlos Bustelo, que esto puede sentar muy mal a los militares y acrecentar su inquietud. Bustelo y los vencedores, que no son sino la mayoría de las y los militantes socialistas que no desean renunciar a su dignidad y principios, entran en crisis. Hace pocos días, señala Cambio16 que la historia en otras circunstancias, pero con la intervención de la corona ha vuelto a intervenir en el PSOE torciendo otro intento de configurar una alternativa de cambio y de centro-izquierda que circunstancialmente encabeza Pedro Sánchez. No lo han consentido.

El PSOE está prisionero del compromiso de sangre con el régimen y con los poderes económicos de forma que no puede desasirse de ellos, a pesar de la voluntad y vocación de izquierda de sus bases. Personas que sintiéndose socialistas en todos los casos llevan años tratando de volver a situar al PSOE donde siempre debió permanecer y con democracia interna.

Hacen bien en defender su partido. Ellas no son las que sobran.

Pero lo que estamos viviendo estos días, es más trágico todavía. Es la destrucción controlada y auto asumida por las baronías más liberales, de lanzar a la insignificancia política el PSOE en aras de la razón de estado y para ello permitir que un partido derechista, reaccionario, autoritario, corrupto y anti social, venido directamente del franquismo, siga gobernando en el estado español. El PSOE es sacrificado entre otros por Javier Fernández, al objeto de consolidar el régimen, la monarquía y las políticas Troika y FMI, contradiciendo la voluntad real de las bases socialistas. Eso es lo que hay. Pero de paso se logra o se trata de lograr el afianzamiento del régimen en medio de una campaña de prensa magníficamente coordinada y engrasada tratando de hacer creer a las clases populares del estado, que el PSOE es nuevamente Felipe González, no Pablo Iglesias, ni Indalecio Prieto, ni Largo Caballero, ni Luis Gómez Llorente. Es de una desvergüenza supina.

La solución es democracia. Cada militante un voto y que todas y todos los socialistas, los de dentro y los de fuera, los que ya no estamos o nos fuimos a casa y/ seguimos en el PSOE, en otros partidos socialistas y en corrientes socialistas, con nombre, apellido y vocación socialista, concurramos para salvar el socialismo.

Ese es el grito, salvemos el socialismo. Corbyn y Sanders, desde el socialismo democrático y el laborismo de izquierdas nos señalan el camino.

Objetivo: destruir el socialismo