Lunes 17.06.2019

De la ley de reforma política al auto del TS dando la razón a los Franco

La Transición es fruto de un pacto entre franquistas conscientes de su final y dispuestos a salvar los muebles, pero sobre todo a seguir manejando el Estado

El reciente auto del Tribunal Supremo dando la razón a la familia Franco pero sobre todo reconociendo la legitimidad del dictador golpista por encima del constitucional jefe del estado Don Manuel Azaña en Julio de 1936 ha levantado ríos de tinta, de protestas, pero también acatamientos velados y clamorosos silencios. La España franquista que sigue manejando numerosos resortes de poder ha respirado tranquila y la corona ha visto otra vez su origen reforzado, pues deviene de la legalidad franquista y pre-constitucional aunque la Constitución del 78 la refrendara.

Pero también ha levantado olas de hipocresía en medio de un enfado, por parte de personas que nunca han declarado legalmente el franquismo prescrito y condenado por crímenes, por golpista y por nulo de pleno derecho.

Veamos. La transición es fruto de un pacto entre franquistas conscientes de su final y dispuestos a salvar los muebles, pero sobre todo a seguir manejando el Estado. La policía, guardia civil, el ejército, la judicatura, los altos funcionarios públicos, los bancos y las grandes empresas, pero sobre todo de las grandes fortunas amasadas gracias a la corrupción del régimen del dictador, la mano de obra esclava o la mano de obra sin libertad sindical que debían quedar a salvo de posibles reclamaciones y/o juicios por crímenes, torturas y detenciones o apropiaciones ilegales. Todo debía quedar, desde el rey al último cabo comandante de puesto de la Guardia Civil, en manos de los del régimen. De hecho ni siquiera la policía política es depurada y el comisario Conesa es llamado a mayores destinos por Martín Villa y Suárez.

La izquierda del momento, que deviene en parlamentaria en breve tiempo, cede de grado o por fuerza, ante su voluntad de ser legalizada, poder pasar a ser parte del poder del régimen y construir una democracia, tras años de durísima represión, exilio y muerte. Unos con buena voluntad, seguramente y en aras de una reconciliación nacional que el PCE llevaba más de tres lustros pregonando. Otros aconsejados por gobiernos extranjeros que deseaban mantener el statu quo y la corona por lo que era imprescindible el llamado consenso de la transición. Otros o tal vez todos ellos, amedrantados por los carros de combate de Campamento, El Goloso, Betera o la brigada paracaidista… El rey los contenía. Pero los tenientes generales de Franco le rindieron un último servicio.

Esa transición no derogó las leyes heredadas del franquismo, ni cuestionó la legitimidad de una judicatura que había enviado a la cárcel  a cientos de miles de personas por vulnerar las ilegítimas leyes de la dictadura, ni anulado las apropiaciones indebidas de fortunas y fincas rusticas literalmente robadas a republicanos por personajes afectos al régimen en toda España, ni… Nada se movió a diferencia de en Alemania o Italia. Pero tampoco nada se condenó, ni se restituyó, ni siquiera se abrieron las cunetas, mucho menos se condenó el genocidio, por tanto tampoco al genocida.

Así las cosas, la transición se articuló mediante la ley de reforma política que aprobaron las últimas Cortes franquistas. Es decir fue el régimen franquista el que otorgó desde sus instituciones “la democracia”. A diferencia de Italia no hubo un Comité de Liberación Nacional, el dictador murió en la cama y nadie fue condenado, juzgado ni fusilado por fascista. A diferencia de Alemania los jueces y militares no fueron juzgados, los jerarcas falangistas nunca fueron llevados a los tribunales, las cárceles, la horca… A diferencia de en Portugal los ministros del régimen no fueron expulsados o desterrados y los mandos militares sustituidos por otros militares demócratas, ni la policía política encarcelada… Todo siguió tal cual.

Es por eso que al no haber sido formalmente juzgado el dictador por genocida y seguir en pie todas las magistraturas heredadas del franquismo, incluida la corona, el Tribunal Supremo reconoce sin incurrir en ilegalidad alguna, más allá de consideraciones morales que Franco fue promovido a la jefatura del estado el 1 de Abril de 1936 por un grupo de generales golpistas –habría que recordar que muchos generales fueron fieles a la República y fusilados varios de ellos los primero días del golpe por ello- los cuales, fracasado el golpe iniciaron una cruenta guerra civil contra el único régimen legítimo, La República Española. Por lo que la actual legalidad procede del régimen del 18 de Julio y esto lo reconoce nada más y nada menos que el mismísimo Tribunal Supremo utilizando como carga de legalidad el hecho tan grave de reconocer el acto golpista de un grupo de generales que traicionaron a sus mandos naturales. Pero es que lo hacen sin consecuencia alguna para ellos, ni posibilidad de hacerlo y la prueba es que nadie les ha dicho nada, ni denunciado, ni encausado por traición a la democracia, ni… Piensan ustedes que el Tribunal Supremo de Alemania podría hacer esto con Hitler o el Portugués con Salazar y quedar impune ¿Se puede recomendar al estado alemán por parte de un tribunal alemán que reconozca como legítimos los campos de concentración y culpables los presos por violar las leyes del Reich, sin consecuencia alguna? En el reino de España, si, se acaba de hacer.

En consecuencia la población española debe saber que todo esto se debe a que Franco y el franquismo no han sido condenados. Que todas las magistraturas hunden su origen en el fascismo del 18 de Julio, pues Franco si fusiló, encarceló y expulso a todos los jueces, militares fieles a la República, miembros de los cuerpos de seguridad y asalto leales, destituyó a diputadas y diputados, alcaldes, de los que asesinó a centenares e incluso depuró cuando no fusiló a maestros nacionales, catedráticos o funcionarios. Instituyó una nueva legalidad e hizo a todo su personal jurar los principios fundamentales del Movimiento Nacional, hasta su muerte, incluido su sucesor con el título de rey.

Esta es la explicación del auto. Esta es la explicación jurídico-política del auto del Supremo. Esta es la explicación de tantas y tantas injusticias, mentiras, actitudes autoritarias y prepotentes. Esta es la explicación del poder de ciertas familias y castas empresariales, funcionariales en el reino de España. Por eso necesitamos un proceso constituyente que nos permita alcanzar la democracia.     

De la ley de reforma política al auto del TS dando la razón a los Franco